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Bon Jovi – These Days (1995)

Puntaje del Disco: 4

  1. Hey God: 8
  2. Something For The Pain: 7,5
  3. This Ain’t a Love Song: 6
  4. These Days: 4,5
  5. Lie To Me: 4
  6. Damned: 5
  7. My Guitar Lies Bleeding In My Arms: 7
  8. (It’s Hard) Letting You Go: 3,5
  9. Hearts Breaking Even: 3,5
  10. Something To Believe In: 5
  11. If That’s What It Takes: 5
  12. Diamond Ring: 5,5

Nunca pensé que iba a extrañar tanto a Luquitas Bonjo como crítico de la página, hasta que escuché These Days de Bon Jovi. O tal vez, ahora entiendo por qué dejó de reseñar discos de Bon Jovi cuando llegó a esta altura de su discografía. Porque These Days no es otra cosa que el principio del fin de la banda.

Pese a que el Glam Metal nunca fue un género del cual tenga mucha afinidad, Bon Jovi supo cómo explotarlo ganando mucha popularidad en la década de los ochenta. Sin embargo, la poca originalidad del Glam Metal y su desmesurada comercialización se terminaría en los noventa. Por lo que Bon Jovi necesitaba un cambio. Y para mediados de los noventa con These Days intentarían evolucionar.

En These Days Bon Jovi para abandonar sus raíces buscaría tomar las influencias de otras bandas que fueron referentes en ellos, anclando sus colmillos principalmente en Aerosmith. Sin embargo, en lugar de emular lo mejor del conjunto de Steven Tyler, reproducirían su versión más decadente que casualmente también se vio en los noventa. De esta forma Bon Jovi se focalizaría en hacer Hard Rock, bastante inflado por las pretensiones de Jon Bon Jovi de transmitir emotividad en sus canciones (lo cual es traumático para el oyente). Y para transmitir esta pomposa y absurda necesidad de sonar emotivo, lo llenaría con una catarata de baladas de amor, como las insoportables “Lie To Me” y “Hearts Breaking Even” y la aburridísima “(It’s Hard) Letting You Go”. Estas Power Ballads hacen de These Days, un álbum no solo largo en duración (dura más de una hora), sino que  tambiénlo transforman en una experiencia exasperante. La única que podríamos salvar de esta clase es “This Ain’t a Love Song” porque su melodía funciona mejor, pero la fórmula que emplean es igual de insufrible.

En el resto del disco encontramos momentos en los que Bon Jovi demuestra no tener muchas luces como en la Funky “Damned”, con un Richie Sambora cuyo mayor aporte es sobreproducir la melosidad de Jon Bon Jovi. Al pobre Richie no se le cae un Riff o un solo de guitarra que sea memorable.

Pero no todos los temas son verdaderamente malos. “Hey God” y “Something For The Pain” es Hard Rock bastante sólido aunque no impresionante, pero sólido al fin. Mientras que “My Guitar Lies Bleeding In My Arms” (tomando como referencia “While My guitar Gently Weeps”) es el tema menos Bon Jovi del álbum, por su sonido más oscuro, más medido y sutilmente más blusero. Lamentablemente no llega a mayores por estirarse innecesariamente.

Pese a los esfuerzos de Bon Jovi, de aggiornarse, de tratar de adoptarse a lo que pedían los noventa, su época dorada (por así decirle) en los ochenta había terminado. E iría empeorando a lo largo de los años.

Persy

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Sociopayasos

Sólo hace falta leer los diarios para estremecerse de miedo, de ira o de risa según la noticia expuesta. Muerte, hambre, pobreza, miseria, enfermedad, injusticia, odio y crimen. Donald Trump y su neofascismo se preparan un rico sandwich de mundo, mientras Yessica Procil Montalvo se casa con la honestidad. Se extinguen las especies, los polos se deshielan, el SIDA se propaga. Los gobiernos latinoamericanos se aferran cual esparadrapos a la panacea mediática para no colapsar. Los libros se pudren deshojados en las bibliotecas. El internet resultó más estupidizante que la televisión. El hombre se vuelve violador; la mujer, pornografía. Los teléfonos son más inteligentes que sus usuarios. La escuela es una simple capacitación laboral y no ya una educación intelectual real. Desaparecidos, presos políticos, narcotráfico, asesinatos, corrupción, degeneración moral, asaltos a mano armada. Jóvenes decepcionados con vacíos existenciales y tendencias suicidas. Ancianos olvidados en asilos o puestos como souvenirs en la vitrina de su casa. La justicia está del lado de quien pueda pagar un mejor abogado. El amor caduca en menos de siete años. El divorcio es más practicado que la caridad. Las religiones se pelean por los feligreses aunque sus almas se las lleve el diablo. Pederastas incógnitos, racistas justificados, madres solteras incongruentes, millennials posmodernos y lesbianas feminazis. Se vive con miedo, sin dinero y buscando copular a cada paso. La estadística dicta que en el mundo muere una persona cada dos segundos; es decir, la muerte, el dolor, el sufrimiento y la tristeza se renuevan (se reinventan) cada dos segundos.

…¿y el cuerpo?

¡Relajado! ¡¡Relajado!! ¡¡¡Relajado!!!

Kobda Rocha

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Sun Ra – The Futuristic Sound of Sun Ra (1961)

Puntaje del Disco: 9

  1. Bassism: 7
  2. Of Sounds and Something Else: 8
  3. What’s That?: 9
  4. Where Is Tomorrow?: 8,5
  5. The Beginning: 8
  6. China Gates: 7
  7. New Day: 9
  8. Tapestry from an Asteroid: 6
  9. Jet Flight: 8,5
  10. Looking Outward: 7,5
  11. Space Jazz Reverie: 7

“Sun Ra” fue un gran músico estadounidense de la vanguardia jazzística. Fiel a sus ideologías y a su manera de ver la vida, buscó transmitir todo aquello a través de su música junto con su gran “Arkestra”. Sus discos navegan por temáticas desde ciencia ficción donde se pueden apreciar arreglos futuristas, teorías cabalísticas y hasta jazz clásicos de la época.

The Futuristic Sound of Sun Ra es un álbum enigmáticamente seductor desde un principio, con su portada que parece tener cierta influencia surrealista, donde se puede ver un tambor en medio de una especie de ola de teclas de un piano.

Todos los temas son instrumentales a excepción de “China Gates”. Un disco donde lo desconocido entra en juego y se contrasta con un jazz prolífico, con contrapuntos muy bien trabajados y ritmos percusivos que te aceleran el corazón mientras suenan melodías espaciales.

El primer tema “Bassism” es apasionante por donde lo mires, con una melodía atrapante y mística por parte de los vientos que se mezclan muy bien con el bajo que ayuda a crear una atmósfera muy particular, y una flauta por momentos tocando melodías notablemente ascendentes y descendentes. Sun Ra en el piano aparece de a ratos mucho más al frente para adornar alguna que otra parte. Todo esto y lo particular de que el tema parece ir y venir de a ratos, aparenta generar una sensación de ensueño.

El segundo tema “Of Sounds And Something Else” es un jazz mucho más clásico y traído a tierra que no deja de ser magnífico. Luego le sigue “What’s That?” la canción más corta del álbum pero qué zumba frenético en nuestros oídos.

Ya a partir del Quinto tema “The Beginning” y en “New Day” empieza a aparecer esa búsqueda sonora musical qué puede evocar en uno sensaciones de navegar en un vacío. Las congas sonando a todo ritmo con la batería junto a campanas y a alaridos de un cuerno, buscando dar un comienzo a algo latente en nosotros mismos. Generando sensaciones y clímax de misterio que contrarresta muy  bien con canciones como “China Gates”.

Leyendo los títulos de las canciones ya se puede apreciar algo de ello qué se quiere transmitir. Un espacio donde confluyen la música, el sonido mismo y una búsqueda infinita.

Luego “Looking Outward” vuelve a llevarnos a algún lugar de la cabeza del músico “Sun Ra” terminando con la percusión a todo ritmo. Y por último “Space Jazz Reverie” finaliza el disco para volvernos a traer a tierra con solos excelentes.

Chango S.

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American Gods: Primera Temporada

Puntaje de la Temporada: 

 

  • Año: 2017
  • Género: Fantasía
  • Director:  David Slade, Adam Kane, Vincenzo Natali, Floria Sigismondi.
  • Reparto: Ricky Whitlle, Yetide Badaki, Crispin Glover, Bruce Langley, Cloris Leachman, Emily browning, Pablo Schreiber, Ian Mcshane, Peter Stormare, Gillian Anderson, Kristin Chenoweth, Orlando Jones

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Babasonicos – Vedette (2000)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. Dopamina: 8,5
  2. Muchacha Magnética: 8,5
  3. Su Auto Dejó de Funcionar8
  4. La Hiedra Crece: 9
  5. Italia 2000: 6
  6. Vórtice: 7,5
  7. YSL: 5,5
  8. Bandido: 6,5
  9. Chupa Gas7,5
  10. Careta de Acassuso: 8
  11. La Salamandra: 6,5
  12. Arenas Movedizas: 7

Continuando con su iniciativa de publicar paralelamente su discografía en versión Lados B, los Babasónicos lanzarían en 2000, Vedette, compuesto íntegramente de grabaciones paralelas de uno de sus trabajos clásicos Babasónica (1997).

En esta compilación nos encontramos con temas de alto vuelo que están a la altura y tranquilamente pudieron formar parte del LP original como “Dopamina”, “Muchacha Magnética”, “Su Auto Dejó de Funcionar”, “La Hiedra Crece” y “Careta de Acassuso” junto a otros (la mayoría) que se entiende que no pasaron el corte.

Vedette expone el proceso de búsqueda que atravesaban por aquel entonces, de descubrimiento de su identidad que más adelante consolidarían luego de pegar el gran salto con Jessico (2001) e Infame (2003), recorriendo escenarios de todo el continente hasta llegar al estatus que conservan hoy en día, de banda influyente y referente del pop rock latino.

F.V.

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Gorillaz – The Fall (2011)

Puntaje del Disco: 7

  1. Phoner to Arizona: 6,5
  2. Revolving Doors7
  3. Hillbilly Man: 8
  4. Detroit: 6
  5. Shy-Town7,5
  6. Little Pink Plastic Bags7,5
  7. The Joplin Spider: 7
  8. The Parish of Space Dust: 7,5
  9. The Snake in Dallas: 5,5
  10. Amarillo: 8
  11. The Speak It Mountains: 6,5
  12. Aspen Forest: 7
  13. Bobby in Phoenix7,5
  14. California and the Slipping of the Sun7
  15. Seattle Yodel:

Atravesando un momento de reinvención luego de Plastic Beach (2010), la banda virtual Gorillaz lanzó a fin de ese mismo año en época navideña, The Fall, exclusivo para descarga de fanáticos desde su sitio web inicialmente y en formato físico a los pocos meses.

“Literalmente lo hice de gira. No lo compuse antes, no lo preparé. Lo hice en el día a día de mi experiencia en America”, así describiría Damon Albarn la grabación, íntegramente en su propio iPad (el sueño de Steve Jobs) durante la gira Americana presentación de Plastic Beach.

The Fall carece de muchas virtudes que abundaban en sus primeros trabajos que a la fecha al tratarse de Gorillaz se toman como descontadas. Sin embargo, como punto positivo tiene una naturaleza experimental inédita y que lo hace valioso, al margen de encontrarse lejos de sus mejores estándares.

Otra diferencia es la escasa cantidad de invitados en contraste con sus comienzos. En esta ocasión acompañan a Albarn y los suyos: Mick Jones y Paul Simonon (ex The Clash), Bobby Womack y Pharrell Williams.

Sin demasiado más que ofrecer, The Fall será recordado (por pocos) como un retrato de la odisea estadounidense de Gorillaz, un especie de escape de lo que significan las horas de carretera y una productiva variante para matar el aburrimiento.

F.V.

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Antología perdida

He recibido la luz de la mañana y sentido fluir la paz del cielo,              pero también como Virgilio he bajado a explorar el horror del infierno.
Arturo Huizar

 

Imaginar un mundo desinteresado, frío, antipático, obeso de crimen, inseguridad y telenovelas tautológicas. Un mundo nada preocupado por sus niños, su educación ni su felicidad; un mundo, más bien, ocupado por los negocios y la acumulación de poder. Un globo acelerado, con prisa por vivirlo todo y morir joven, sin contacto humano, sólo máquinas y autómatas consuetudinarios, de crisis política, de deficiencias sociales, apachurrado entre el abandono ideológico y el hacinamiento económico, supuesto en el progreso pero estancado en el retroceso humano. Un mundo, por más, en pleno Refallecimiento oscurantista.

Imaginar un niño inocente, ingenuo y feliz, viviendo en ese mundo. Un niño sin preocupaciones, ocupaciones ni planes para el futuro, sin caja de ahorros ni tarjeta de crédito, sin ambiciones profesionales ni presiones laborales, sin estrés ni filosofía. Un infante que corre, brinca, juega, ríe, que se ensucia y lo regañan, que hace la tarea y lo congratulan, que no entiende el sentido de la vida porque él mismo es el sentido de la vida.

Imaginar una abuela religiosa, arrodillada ante la cruz, con miedo al infierno, en confesión recurrente, con plena fe en dios, devoción eterna hacia el cielo, amor ciego a los santos y persignada ante un cristo magullado por tres siglos de Ilustración. Imaginar una madre, una madre buena, amorosa, haciendo su mejor esfuerzo por bieneducar a sus hijos, incluida en esa educación la religión de su propia madre. Imaginar un padre indiferente ante las cuestiones del alma y de la fe, ni ateo ni creyente, sólo indiferente. Imaginar una sociedad tradicionalista en un país guadalupano, católico, crédulo. Imaginar un niño —el mismo de antes— a la mitad de todo eso.

Imaginar ahora un librero polvoso repleto de cachivaches: libros varios (en su mayoría de medicina pediátrica y enciclopedias monstruosas de siete u ocho tomos), figuras de porcelana despostilladas y con aspecto macabro, una Olivetti Lettera 32, un tablero de ajedrez con las piezas incompletas, veinte discos gramofónicos (casi todos de diferentes danzoneras), una pila de casettes y discos compactos, y por supuesto un aparato enorme con lector de vinilos, CDs y cintas.

Imaginar un sábado por la tarde, un sábado lleno de aburrimiento y curiosidad que el niño desea saciar a toda costa. Por alguna razón oculta —que ningún miembro de la familia podría explicar—, dentro de aquel vórtice caótico, el niño encuentra un disco blasfemo: en la portada está una iglesia similar a las catedrales que solían visitar en vacaciones; hincada ante el altar, se encuentra una mujer desnuda, excitante (más aún para un niño cuya mirada no ha conocido jamás una espalda femenina al descubierto); y, justo en el lugar preciso donde supondría haber un cristo, hay un excelso rostro celestial —aunque un tanto desconcertante por su expresión grave, adusta e intempestiva—, sus manos buscando apoderarse de la mujer, quien ofrece libremente su cuerpo a este ángel divino; escrito en letras mayúsculas y tinta blanca, “LUZBEL”; finalmente, en la esquina inferior izquierda, una inscripción que el niño jamás comprendería conscientemente, pero que marcaría el inicio de un nuevo yo: “ΨυΧή”. Al girar la caja, el niño lee su primer gran frase —palabras que le harían comprender que la lectura sí sirve para algo—: “No todos los ángeles viven en el cielo”. Imaginar un niño cuyo espíritu envejeció cincuenta años en ese momento.

Imaginar cencerros y balidos de becerros. Una respiración profunda y constante. Una antropofanía herética, hermética, hermenéutica. El estruendo de los semitonos. Una voz: “Me he caído del cielo / para esta noche estar contigo / He atravesado el umbral del tiempo / para amarte / para poseerte / para transformarte”.

Imaginar a dios, a partir de entonces, no venía solo. Ya no era lo único, ya no era un pensamiento aislado. Ahora había ubicua ousía perfecta: esencia y sustancia, significado y significante, forma y contenido, el dios glorioso de la abuela y este nuevo ángel caído: Luzbel.

Kobda Rocha

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Staind – Dysfunction (1999)

Puntaje del Disco: 5,5

  1. Suffocate: 7
  2. Just Go: 6
  3. Me: 4,5
  4. Raw: 5
  5. Mudshovel: 6,5
  6. Home: 5,5
  7. A Flat: 6
  8. Crawl: 6,5
  9. Spleen: 5,5
  10. Excess Baggage (Hidden Track): 7,5

Staind es una banda formada en Springfield, Massachusetts en 1995 formada por el  cantante/guitarrista Aaron Lewis, el guitarrista principal Mike Mushok, el bajista Johnny April y el baterista Jon Wysocki.

A pesar de haber publicado su disco debut, Tormented, en 1996, no tuvieron mucho éxito hasta haber tocado con Limp Bizkit, donde Fred Durst los contrató para que el sea el productor de su siguiente disco, generando un vínculo de amistad poderoso junto con el resto de bandas con las que el mismo Fred estaba conectado.

Dysfunction fue su primer disco en una discográfica profesional, podría decirse su debut definitivo. Y al igual que el resto de las bandas de Nu Metal de esa época, tuvo un éxito masivo con singles como “Just Go” y “Mudshovel” con sus respectivos videos.

Cuando hablamos de guitarristas excelentes, tenemos a Mike Mushok como un gran conocedor de geniales riffs, y también es un profesional en la gama de conocimientos de afinaciones con las guitarras, y en este disco lo demuestra utilizando guitarras barítonos, acompañadas también de grandes líneas de bajo por parte de Johnny April. Los riffs son simples y oscuros y también generando distintas atmosferas, a pesar de haberse limitado a ser una simple banda de Nu/Post-grunge.

Lamentablemente, todo esto se hunde por el vacío compositivo y por las vocales del cantante Aaron Lewis. Si tendríamos que hablar del pináculo de las letras depresivas de Nu Metal, él es el hombre y el líder de todos los artistas que surgieron durante ese tiempo, llegando a generar un poco de “cringe” (un poquito de vergüenza) en algunas ocasiones (como en “Me”), incluso más de lo que hizo Limp Bizkit en sus peores momentos. Básicamente todo el disco habla de furia, rabia, tristeza y depresión de una manera vacía, y graciosa por momentos. Es una lástima porque Aaron tiene cierto talento compositivo (sobre todo si ves sus últimas performances en acústico como solista, y en este disco, en la pista oculta “Excess Baggage”), pero acá y quizás también en el resto de los discos de la banda se muestra exactamente igual de débil. Lo peor del disco está en el pre-estribillo de la pista “Raw” (minuto 1:10), arruinando la furia de la canción (iba siendo la mejor canción del álbum por lejos), con ese horrible “Inside I’m So Cold”. Aparte de la canción “Me”, pero bueno…

En fin, tenemos ciertas pistas como “Suffocate” que abre el disco de una manera genial, el single “Mudshovel” con un ritmo pegadizo, “A Flat” con unos riffs pesados (a pesar de las letras, el scream de Aaron Lewis tiene su relevancia acá) y “Crawl”, pero tampoco son la gran cosa, es más, son bastante débiles. El único gran momento del álbum ¡Viene a ser la pista oculta encima!… “Excess Baggage” es la única canción en la que Aaron justamente se deslumbra con una gran vocal y con su solitaria guitarra. Tranquilamente podría haber hecho un disco así como solista y hasta hubiese sido mucho mejor.

Dysfunction es un disco de Nu metal que podríamos decir que es de los más típicos. No sé qué puedo esperar de los siguientes trabajos de estos muchachos, considerando que según muchos este es el mejor álbum de la banda (creo que demasiado poco). Y por cierto, si se hacen llamar haters del Nu Metal, ni pasen por acá, ahórrense 40 minutos cortos de su vida.

Toto

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Yes – Close to the Edge (1972)

 

Puntaje del Disco: 10

  1. Close to the Edge: 10
  2. And You and I: 9,5
  3. Siberian Khatru: 8

¡Locura progresiva! Luego de la excelencia de Fragile, Yes se encontraba en su mejor forma como banda y, como no podía ser de otra manera, sucederían este álbum clásico, con otro trabajo de excelencia en el mismo año (1972). Estamos hablando de Close to the Edge.

Si algo caracterizó a Close to the Edge, es que es un álbum integrado por solo 3 canciones, pero… de larga duración. Ya en sus trabajos previos como en Fragile habían dado ciertos indicios en temas longevos como “Heart of the Sunrise”, pero romperían el molde con la canción que le da nombre del disco “Close to the Edge”, que se transformaría en su composición más épica hasta entonces.

En sus impresionantes 18 minutos, “Close to the Edge” te hace transitar distintas emociones. Primero una locura frenética entre guitarra y el teclado de Rick Wakeman, luego un pasaje más melódico, para luego darle lugar a una calma atmosférica y un cierre a todo pulmón. Mientras tanto, se pueden apreciar las influencias de la novela de Hesse y la temática religiosa/espiritual que arraigaba Jon Anderson.

A este clásico de Yes lo sucede otro, “And You and I”, con una duración nada despreciable de 10 minutos, también con sus diferentes fragmentos excelentemente logrados. Hay quienes la pueden llegar a preferir por sobre “Close to the Edge” por su melodía y lo que transmite.

Y para cerrar, “Siberian Khatru” la más normaloide y rockera de las tres,, y la que menos se destaca en lo que ofrece Yes, quedando eclipsada por sus antecesoras. De todas formas es un buen tema, pero pese a ser la más corta es en donde más se nota que el estiramiento innecesario de minutos puede ser contraproducente.

Close to the Edge sería reconocido con el tiempo como uno de los mejores discos de Yes y de Rock Progresivo (aunque en aquellos años no todos lo destacaban de esa forma). Pero no todo sería color de rosas porque tiempo después de terminar las grabaciones  Bill Bruford abandonaría su puesto en batería.

Persy

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