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Nuestro primer amor

Después de escuchar hasta la saciedad las letras de los Hit Parades, es difícil permanecer ajena a los clichés más rancios del amor romántico en este modelo político-sensorial en el que vivimos.

Mari Luz Esteban

No existe tal cosa como el primer amor. Aceptar la idea de un primer amor significa abrir las patas a la posibilidad de un segundo, tercero, cuarto y quién sabe cuántos amores más. Existe el primer beso, el primer novio, el primer coito, el primer matrimonio, el primer falseo fariseo de un compañerismo entramado en complicidad sentimental, el primer no sé qué, pero no el primer amor. Que usted confunda eso que tuvo, creyendo que fue amor, no significa que realmente lo haya sido.

¿Qué es el amor? ¿Cuándo se utilizó el término por primera vez y con qué fin? ¿Qué es el amor platónico? ¿Es el amor un concepto basado en razonamientos profundos o solamente es un significado simple para un significante común? ¿Es amor eso que sienten las madres por sus hijos o lo que siente un patriota por su bandera? ¿El amor es un sentimiento o una idea? ¿Cuál es la diferencia entre un amante y un amador? ¿Existe algún sinónimo de amor?

Si usted no sabe qué cosa es el amor, es sencillo confundir cualquier cosa con amor. Si, incluso ahora, usted aún no entiende muy bien lo que es el amor, imagínese cuando sintió lo que usted cree que fue su primer amor. Cuando somos adolescentes y la tía nos paga doscientos pesos por bañar a su perro o lavar su camioneta, sentimos que somos ricos sólo porque jamás habíamos recibido ni necesitado dinero; al pasar el tiempo, y al crecer nuestra necesidad, notamos lo ingenuos y equivocados que estábamos al considerar un billete mediano como ‘mucho dinero’. Lo mismo pasa con el primer amor: no es amor, sólo es un ingenuo y equivocado sentir.

No hay amores primeros y segundos, tampoco hay amores más intensos que otros, porque amor sólo hay uno. ¿Quieres encontrar el amor? Primero debes saber qué es. ¿Cómo encontrarías un ‘topoto’ si no sabes qué es? (y conste que esto es una divagación filosófica que me estoy plagiando de alguien más).

Todo el mundo cree que quiere amor; si lo conocieran, tal vez ya no lo querrían. Todo el mundo cree que quiere amor; al no encontrarlo, se aferran a esa primera cosa que sintieron, y dicen el primer amor es el mejor o el primer amor nunca se olvida o amor verdadero sólo el primero. Hablar de un primer amor es tan estúpido como maravillarse por un clis de sol. Hablar de un primer amor es contribuir a la involución de la especie, es dar por muertos a tantos amantes verdaderos.

Es cierto, no existe tal cosa como el primer amor. Cuando sea de veras amor, (ya lo verás) querrás llamarlo de muchas maneras excepto ‘amor’, querrás que sea cualquier cosa excepto ‘amor’, estarás tan asqueado del amor pero tan enamorado de la persona amada que no habrá necesidad siquiera de nombrarlo.

Kobda Rocha

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Jugando con Divididos

A veces, soy de la que intentan remontar barriletes en la tempestad,
pero nada bueno puede salir de esto.
Me obstino, me tropiezo con mis piernas y lucho contra cíclopes de cristal.
Y voy de placard en placard.
Son esos días que le pido a mi vientito de Buenos Aires, que bien conoce mi pena,
Que se la lleve, pero en forma de verso,
(Por el bien de la comunidad,
ya que para cantar soy un perro.)
Y escucho de fondo una voz que me grita…
Despiértate nena…y así veras lo bueno y dulce que es amar…
Ya despiértate nena y así veras lo triste y dulce que es vivir,
Y así de apoco,
Después de tanto andar, caigo en mí.
Y veo que la pilcha no me queda tan mal.
Y es allí que te pregunto
¿Qué ves cuando me ves?
En realidad, poco me importa…
Porque sé, que hay días que apenas me conozco,
Que me siento como el arriero….
Pero aspiro a tener mi propio cielo,
Porque dicen que así todo será más fácil…
Yo no lo sé…
Por lo pronto me sigo preguntando
¿Que ves cuando me ves?
Porque hay días en los que ni yo me conozco,
Porque sé que a veces soy de las que intentan remontar barriletes en la tempestad.
Y tal vez algo bueno salga de esto.
por ahora solo canto falta envido y truco…
Chiste nacional…

Coca y Bonjour
Natalia Balul (profesora de Filosofía y escritora)

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Vagabundo

En mil sueños me desvelo,
Persiguiéndote sin consuelo.
No se si es buen camino
Anhelarte en mi destino.
Pienso en tu figura de celestial,
Y me vuelvo de cristal.
La exaltación de tu sonrisa
No se me borra tan de prisa.
Maldigo mi suerte,
Por otra luna sin verte.
Un segundo es un mundo,
Para este triste vagabundo.
Nuestras miradas se citan,
Mil versos se recitan.
Se brindan serenatas de amor,
Que mitigan nuestro dolor.

Santiago Segura

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¿Qué podemos esperar de “The Dirt”?

Netflix prepara un biopic a estrenarse este 22 de marzo, que tiene al público hardrockero éxtasis.

Hace unos días salió en Youtube, el tráiler de la película que producirá Netflix sobre la vida de una de las bandas más peligrosas y conflictivas de los años 1980, Mötley Crüe. Para los que los conocen, ya sabrán de lo que estoy hablando, y para los que no, explicarles que esta banda surge dentro de la escena glam metal en Los Ángeles, la ciudad donde más se desarrolló este movimiento.

Un poco de historia

Los integrantes originales de Mötley Crüe. De izquierda de derecha: Tommy Lee (baterista), Mick Mars (guitarra), Vince Neil (cantante) y Nikki Six (bajista).

Este estilo musical si bien fue muy popular durante esos años y produjo bandas interesantes (por ejemplo: Gun´s N Roses y Bon Jovi surgen de aquí), también catapultó y llevó al extremo el estereotipo de “rockstar problemático”: adicciones, fiestas, destrucción de hoteles, problemas con la ley, etc. Y no es que esto no existía, de hecho el rock siempre tuvo su característica de ir en contra de las leyes establecidas; pero en esta etapa es cuándo dichas condiciones pasan a ser casi obligatorias. Por otro lado, los pelos batidos, maquillajes, bandanas y chaquetas de cuero acompañaban estéticamente los videoclips de esos años.

En todo éste contexto surge Mötley Crüe; corría el año 1981, cuando el bajista y principal cerebro del grupo Nikki Six reunió al baterista Tommy Lee, al guitarrista Mick Mars y al cantante Vince Neil para formar el conjunto; todos músicos conocidos en la escena angelina de esos años. Musicalmente hablando, sus inicios estuvieron marcados por un sonido más heavy metal, sobre todo con sus primeros dos álbumes: Too Fast For Love (1981) y Shout At The Devil (1983). El primero se convirtió en un clásico metalero y tuvo una enorme aceptación del público; en cuanto al segundo, potenció el sonido anteriormente escuchado, le sumó algunas influencias punk y volvieron a ser un éxito.

Luego de estas grandes producciones, la banda decide enfocarse en un estilo más hard rock y orientado a las estaciones radiales, y de todo es proceso surgen sus siguientes tres álbumes, que los catapultaran a la fama mundial: Theatre of Pain (1985), Girls, Girls, Girls (1987) y el que para muchos es el mejor de todo su material Dr. Feelgood (1989). Éste último fue realizado luego de que los integrantes pasaran por rehabilitación, por recomendación de sus representantes. Luego de esto, hay 4 álbumes más pero algunos no son con la formación original y otros se hicieron en el contexto de su retorno y tiene poco que ver con sus primeros trabajos; a su vez, no creo que la película tome la última parte de su trayectoria, sino que se centrará en sus inicios, éxitos, caída y renacimiento hasta comienzos de los 1990. (Para una mayor profundización y crítica de dichos álbumes, se encuentran en la página).

¿Qué tiene que ver Netflix en todo esto?

Una vez explicado lo anterior, volvemos al principio. Hace unos días Netflix publicó el tráiler de la película que producirán sobre ésta banda y que saldrá el 22 de marzo. En medio de la emoción por los biopic de artistas en formato ficción (la serie de Luis Miguel, la película de Freddie Mercury), este largometraje para televisión no puede llegar en un mejor momento. Si bien Netflix es conocida por producir cosas muy interesantes, también tienen productos que dejan mucho que desear; esperamos que éste no sea el caso, ya que la aguardamos con muchas ganas.

Portada del Libro The Dirt. «Sin lugar a duda, es la crónica más detallada de los increíbles placeres y peligros del estrellato del rock and roll que yo haya leído jamás. Es absolutamente apasionante y a la vez completamente repulsiva. Una historia de hombres malvados contada por ellos mismos. Armados con lápiz de ojos, guitarras y jeringuillas, los hombres de Mötley Crüe consiguieron todo aquello que deseaban y luego lo echaron a perder. ADVERTENCIA: Después de leer este libro, nunca volverá a sentirse limpio. Resulta imposible desprenderse de The Dirt». Crítica de Joe Levy, editor de la revista Rolling Stone.

Si no escuchaste nada de Mötley Crüe o no son de tu agrado, no puedo darte motivos para mirarla todavía, ya que sólo existe un tráiler, pero puedo guiarte sobre que habrá en ella. En un principio hay que aclarar que el trabajo está basado en el libro “The Dirt” (mismo nombre que llevará la película) escrito en 2001 por los integrantes, en donde cuentan sus más bestiales anécdotas; fue bien recibido por los críticos y los fanáticos, a tal punto que es considerado el mejor disco sobre excesos en el rock escrito alguna vez jamás.

Ahora bien, visionando el tráiler podemos darnos una idea de que se centrará más que nada en el aspecto humano que en lo musical. Por lo tanto si su música no es de tu agrado, no creo que sea un impedimento a la hora de disfrutarla. Y no es que su vida haya sido aburrida ni mucho menos, como se dijo anteriormente tuvieron el status de ser una de las bandas más peligrosas del planeta, llevando los excesos a tal punto, que sus representantes y productores decidieron ponerles un freno.

Como anécdotas destacadas de sus atropelladas vidas, te nombro dos de las más conocidas: el cantante Vince Neil chocó estando borracho provocando la muerte de su acompañante, un baterista de otra banda muy amigo de él, por esto tuvo que afrontar cargos judiciales;  y la otra en la que el bajista y gestor del grupo Nikki Six murió por sobredosis, y a los 5 minutos fue resucitado por unas inyecciones de adrenalina que encargó un médico; después de éste suceso se inspiró para componer la canción “Kickstart My Heart”. Estos hechos casi con seguridad estarán en la película, pero de resto dejaremos que se sorprendan con los que conocemos y creemos que estarán.

A su vez, lo más probable es que gire en torno a una comedia y si bien tendrá sus partes dramáticas, la idea será sorprenderse jocosamente de sus anécdotas. Musicalmente creo que no será tan importante como lo fue en “Bohemian Rhapsody” de Freddie Mercury, aunque seguramente se detengan a explicar el porqué de algunas de sus composiciones, no será el objetivo del film hacer un estudio sobre las mismas. Por lo pronto, en el tráiler se pueden escuchar la balada exitosa “Home Sweet Home” y la anteriormente nombrada “Kickstar My Heart”.

En resumen y a modo de cierre, pienso que ya no se puede agregar mucho más, ya se dijo lo que más o menos creo que será, ahora solo resta esperar. Ojalá sea una producción en la que se note el trabajo y compromiso por dejar en alto la leyenda de ésta gloriosa banda ochentera; y por qué no, para volver a confiar en las producciones propias de Netflix.

Germán Albariño

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Run Like Hell

Yo corrí y corrí y corrí…

¿Pensar? No, no hubo tiempo para pensar; era correr y vivir o pensar y morir. Incluso históricamente (antropológicamente acaso) podríamos deducir que la especie humana ha hecho del pensamiento su propia sentencia de muerte: quien piensa, morirá.

Por eso, corrí sin pensar. Sólo corrí, quizá por instinto, pero no un instinto de supervivencia sino por uno de comodidad. En realidad, vivir no sirve para nada, estar vivo no es algo que se disfrute, vivir no es lo más importante. Lo que de veras vale la pena es vivir cómodamente. La comodidad es el verdadero beneficio de la vida. Para qué vivir enfermo; para qué vivir miserable; para qué vivir pobre; para qué vivir infeliz; para qué vivir solitario. No se huye de la muerte, se huye de la desgracia.

Fue por ello que corrí sin detenerme. Corrí, corrí y corrí. ¿De qué corría? No sé. Jamás me detuve a preguntar. Era muy arriesgado, así que mejor seguí corriendo. Parar por un momento puede ser el acto que acabe con uno; parar es lo que el universo necesita para aprovecharse de la naturaleza humana, de la involución, de la duda. ¡No! Yo no paré, sólo corrí…

Y corrí…

Y corrí…

Kobda Rocha

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Desde el Underground: Pantuflas

Género: Postrock, Indie Rock, Rock Alternativo, Instrumental.

Disco: Persigue (EP)

Reabrimos una vieja sección de la pagina en el que recomendamos bandas emergentes.

En este caso, Persigue es el primer disco de este trío de música experimental, su formación no es tradicional ni responde a un género especifico ni franja temporal, si roza algunas configuraciones del nuevo estilo del PostRock. Dos guitarras eléctricas una de sonido elemental, que conserva la esencia del instrumento más tradicional y una guitarra eléctrica inundada de efectos analógicos que transportan a diversos paisajes sonoros , una batería electrónica que con intención conserva los mejores sonidos y arreglos propios de una batería acústica.

Lo instrumental predomina en primer plano, con armonías disonantes que se arriesgan a interpelar al oído común, la ausencia de “voz” hace que la música se centre en sus colores tonales y armónicos, además de su falta de estructura interna convencional, resalta los arreglos rítmicos inesperados haciendo de la exploración sonora la parte fundamental de la composición y construcción de esta obra.

Nada cumple con el estereotipo instrumental, persigue efectivamente persigue la posibilidad de una nueva escucha para el oyente.

El trio “Pantuflas”, con un nombre extravagante, de igual manera elige nombrar sus temas, las palabras no tienen demasiado valor al parecer, no así; los sonidos, siendo “PIUM”  el primer tema del disco, como entre payasos aterradores, las guitarras  se arrastran al ritmo cauteloso de una batería que parece dar una caminata. Le sigue “33(de mano)” con más claridad, menos paisajes y más construcciones melódicas, que se diluyen casi al final con la predominancia de ritmos claros y una melodía lineal pero contundente y afable a la vez. La opacidad de “TOM4” se ve exacerbada en los efectos impredecibles de una batería que combina lo electrónico con lo acústico junto a las cuerdas eléctricas que producen  disonancias no permitidas para el oído educado. Sin más emerge: “32”, un tren karmático que se acelera al ritmo del bombo mientras un payaso se pasea en monociclo en su interior, los efectos sonoros de la guitarra acompañan la marcha junto a la crudeza de una distorsión poco preparada asisten a un viaje persecutorio. Y para el final, sin perder la oscuridad característica de este disco se termina en “zapalita (Evolución)” un corazón latiendo desde la batería anuncia la llegada de cuerpos extraños, una de las guitarras nos presenta un paisaje sonoro casi desértico, gaseoso y reverberante mientras la otra nos sostiene en un bajo pedal incesante.

«Recomendacion final importante« Escuchalo en unos buenos auriculares y dejate llevar al viaje sonoro que Pantuflas te propone.

Escuchá Persigue desde aquí:

V y B

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Soundtrack de los muertos

Extraído del libro P L A G I O S

Hoy tuve un sueño extrañísimo:

No estoy seguro de poder explicar el escenario con precisión; era un tanto apocalíptico, aunque no como lo hubiera imaginado. Tal vez mis expectativas son muy diferentes al escenario actual por culpa de todas esas películas del fin del mundo y apocalipsis zombie que solía ver con mi hermano cuando éramos jóvenes.

Lo mejor de todo fue ver a mi hermano otra vez. A penas si lo recuerdo, o recordaba. Esta situación me trajo su presencia de vuelta. ¿Cómo podría describir a mi hermano? Él nunca fue tan estúpido como yo; él era sensato, era sabio, atinado en sus ideas y en sus opiniones. Sin embargo, ahora que nos reencontramos ―debo confesar― se mira cambiado… como más viejo y más listo, pero sin el toque jovial y burlesco que solía tener.

¿Qué le iba a decir?, ¿cómo se lo iba a explicar? Crucé medio país para encontrarlo, creí que él… pensé… tal vez, a estas alturas, ya estaría muerto. No busqué a mi madre ni a mis hijos; en ese momento, cuando vi morir a mi ex-esposa, sólo pensé en mi hermano. Aún, sólo pienso en él, en protegerlo, en mantenerlo con vida. A veces pienso en mi hija; quizás ella siga con vida. Algunas veces la sueño: sonríe me dice “¡Papi, te amo!” comienza a bailar con su vestido floreado me abraza luego sigue bailando llena de alegría veo a su madre también ambas bailan sonrientes hermosas tan llenas de vida tan llenas de amor.

Yo no sé cómo llegó o por qué regresó, pero estoy feliz de que lo haya hecho. Uno puede enterrar a sus padres, divorciarse, molestarse con sus amigos, pero jamás olvidar a un hermano. Y él es el único que siempre se quedó conmigo; él es el único que me acompañó en mis viajes; él es el único por quien podría morir; él es el único que puede golpearme hasta agonizar sin que yo lo deje de querer; él es el único.

Aquí todo parecía tan tranquilo que por unos días olvidé que el mundo se estaba yendo al carajo. Me dediqué a pasar tiempo con mi hermano: bebimos, pedimos pizza todos los días, jugamos ajedrez. Él no preguntó, sólo sirvió el vino (ya ni siquiera sé qué bebimos) y levantó su vaso diciendo “¡Por la estupidez humana!”, ¡por la estupidez humana, pues!

Los primeros días no dijo nada, sólo se dedicó a comer y beber. Nunca supe cuándo comenzó a beber, pero no pregunté y de hecho no me interesa. Pero después vino esta cosa… ni siquiera sé cómo llamarlos: ¿Deadites?, ¿Zombies?, ¿Caminantes? Mas nada de lo que Hollywood me mostró se parece a esto. La verdad es que pasó mucho tiempo desde que empezó hasta que yo vi al primero. Mi hermano levantó una muralla enorme, armó barricadas, elaboró trampas e instaló alarmas en toda la casa. Dijo que ya los había combatido antes. ¡Dios, lo dijo con una calma y una seguridad impresionantes!

Él había caído inconsciente por culpa de las drogas que se metió. Yo estaba un poco mareado, pero desde Tijuana ya no había podido dormir realmente tranquilo por más de dos horas. Pasaron al rededor de dieciocho horas antes de que él despertara, tiempo suficiente para asegurar su casa y hacer reservas de comida para varios meses. Creí que, cuando despertara, me llamaría loco o enfermo, pero sólo se levantó y dijo “¡Yo te sigo, hermano!”.

Estuvimos encerrados durante semanas. Si algo aprendí de George A. Romero, es que lo más importante en una situación de tal naturaleza es el ejercicio, mucho ejercicio. Sentí recobrar la juventud: aislados del mundo como cuando adolescentes, compitiendo por quién tenía el cuerpo más musculoso, hablando de cosas inútiles y sin sentido, escuchando música ―La Música, nuestra música.

Un día llegó el Blastardo con aquella mujer. Mi hermano lo conocía a él, pero ella era una total extraña que se había encontrado en el camino. Pidió que lo llamemos Blast porque, dadas las circunstancias, podía utilizar el nombre que quisiera. Llegó con armas y libros en blanco: las armas para sobrevivir, los libros para coexistir.

Cuando llegó el Blastardo con ella, entre los cuatro creamos un tracklist que escucharíamos en caso de morir, es decir, lo escucharíamos en el preciso momento de nuestro fallecimiento. Cada uno tiene en su poder una USB con el soundtrack de nuestra muerte. No fue una tarea fácil. De hecho, hubo todo un procedimiento: 1) los cuatro debíamos escuchar la canción dos veces, una todos juntos y una individualmente; 2) quien hubiese propuesto la canción, debía dar argumentos de por qué consideraba que merecía su lugar en la lista; 3) si alguien estaba en desacuerdo, establecía su opinión y quien estuviera a favor debía contraargumentar sucesivamente; 4) después de terminada la discusión, debíamos escuchar la canción nuevamente ―en grupo y en solitario―; 5) y finalmente se hacía una votación para decidir si entraba o no en la lista. Con una buena colección musical, uno no se acobarda ante la muerte. Inclusive, a veces deseo morir sólo para escuchar la música que me acompañará en el viaje.

Estar aquí con mi hermano es una experiencia única. No creo que alguien en este mundo pueda ponerse a hablar de música justo a la mitad del apocalipsis. El Infierno de Dante, ¡cómo bromeamos con eso! A veces alguien soltaba tan buen discurso ―discursos que podían durar días― que de algún modo nos convencía de agregar su canción a la lista. Mi hermano, por ejemplo, nos convenció de votar a favor de la canción que musicalizó la película Cannibal Holocaust. Muchas y muy buenas canciones quedaron fuera; igual que la gente hoy en día.

De vez en vez, nos poníamos a bailar. A mí me gustaba verla a ella porque tenía un hábito de bailar saltadito y sus pechos brincaban de un lado a otro. Si mi hermano supiera que yo llegué a considerar la posibilidad de estar con ella, no… Lo envidio; de los tres, ella lo eligió a él. No puedo creer que nunca me casé. Cuando encaras la muerte a diario, te das cuenta del gran valor de las banalidades.

Y entonces sucedió: escuchamos la lista.

Cuando ella murió… al menos mi hermano dice que mueren, yo no estoy seguro de ello. Siempre creí que atacarían a los vivos, que los morderían, que se los querrían comer o que se endemoniarían y nos asesinarían. Pero no sucedió. De hecho, nada pasó en absoluto. Ella sólo se quedó ahí sentada, viéndonos ―tal vez, pensándonos. Dejó de hablar, dejó de comer. Se movía, pero no hacía nada humanamente estable. Es como si estuviera viva y sin consciencia. Yo digo que se vuelven animales, que piensan sin razonar.

Por alguna extraña razón, ella me recordaba a Ariella, mi ―digamos, por ponerle un nombre―, mi pareja. No es que no la aprecie, sino que el término noviazgo no es aplicable al tipo de relaciones que suelo entablar últimamente. No podía dejarla ahí nada más. Simplemente no pude abandonarla igual que a todas las demás. Mi hermano tampoco pudo; decía que él no la veía muerta, sino photoshopeada. Decía que la veía como si fuera foto de perfil en facebook: como más guapa, pero como vacía.

Mi hermano la bañaba y le cambiaba la ropa. Una ocasión sucedió que la vistió de una manera idéntica a la chica que me gustaba en la universidad. Ese día no pude dejar de verla. Mi hermano se extrañó con mi actitud, así que me aconsejó alejarme de ella. “No la vayas a tocar, está muerta. ¡Ni se te ocurra!”. Ganas no me faltaban. Por suerte el Blastardo me mantuvo entretenido con su teoría sobre esta cosa; habló de números transgresivos e ideas infinitesimales o algo así.

Yo ya sabía que esto no iba a durar.

Traté de disfrutarlo, pues todos sabíamos lo que estaba por venir.

Tarde o temprano todos moriríamos.

Y sucedió: llegaron por montones, entraron a la casa, nos acorralaron, expusieron sus argumentos, dispararon dos o tres veces, amenazaron con matarnos. Nada que no estuviera previsto. Así que tome el control de los explosivos y amenacé con volar toda la casa si entraban al último cuarto, donde estábamos nosotros. Después, creo que entraron. O tal vez nosotros salimos. No recuerdo. En mi cabeza sólo hay tres memorias de ese momento: (1) Blast se desquició y mató a todos. Gritaba algo de que yo era el único que podía cambiar el mundo, que si había alguien que podía salvar a la humanidad, ese alguien era yo. Recuerdo pensar en él como un Rick Grimes o un Ash Williams, recuerdo su rostro lleno de terror y al mismo tiempo de heroísmo, recuerdo que me protegía con su cuerpo y su vida. (2) Recuerdo verla a ella vaciar cartuchos completos sobre los invasores. Pensé… pienso que ellos protegen a los que quieren. Creo que después de todo nosotros éramos su familia. La imagen que tengo de ella es borrosa, como que la veo pelirroja y sin dientes. (3) Veo a mi hermano encender el estéreo, conectar su USB y caer moribundo sobre la cama. Aún escucho su voz diciendo “Ahora tú también tienes un Luca Brasi, ya no me necesitas”. Aún lo veo cerrar los ojos con una gran sonrisa y el rostro ensangrentado. Aún recuerdo la bala que le atravesó el cuello.

Glo hull… gloh último que freckerdo ss berlaella conn-n-n metragll des… des… d-d-senn-n-ntenn glah ckama juntmí. .Gsuh ckabllo. nn-n sspelda ung… ang… ung… mm-mim gherrmm-mann-n-n ung… ung… glah . k . ka-m; kamu; glah-;.?¡… glah kmossick,

Probablemente él hubiera preferido morir al ritmo de Opeth o Korn, pero Tool fue la musicalización de su agonía. Además, verlos ahí ―uno medio muerto y otra totalmente muerta― era la representación exacta de las líricas: This body, holding me, reminding me that I am not alone in this body, makes me feel eternal. Embrace this moment; remember all this pain is an illusion.

…ckunn-ndd-d-dssperrteeeee-e-e .todd-dgsstabera rojjoh. .gelh. ,gelh, mm-m-munn-ndd-dogh ess ess… ess esss …ess rojjoh,

Cuando desperté, se escuchaba Là Où Naissent Les Couleurs Nouvelles. Primero pensé que estaba muerto, pero enseguida me percaté de que sólo había sido un sueño; pues lamentablemente sigo vivo.

Kobda Rocha

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Somos todas iguales

Las minitas amamos los payasos y la pasta de campeón
dijo un celebre filosofo y yo le creí…
Si queres ganarte a esa minita…
levanta la vara!!!!
No prometas lo que no vas a cumplir,
ni mientas al pedo
Todas queremos lo mismo
una charla interesante, risas, cariño, atención, un «gesto»…un muy buen «gesto»
esos gestos que te dejan sonriendo todo el día,
un mensaje, un abrazo……en fin lo que todas queremos…

Brillá mi amor, brillá!!!
Dá lo mejor, pero no solo hoy…
intentá todos los días conquistarla…

Si sabes que todas queremos lo mismo!!!
Al final que pasó con eso de que eramos todas iguales…?
y bueno…
es cierto…
¡¡¡Así que muchachos…levanten la vara…!!!
porque todas queremos lo mismo…
a las minitas nos gustan los payasos y la pasta de campeón…

(cada cual interpreta a este filosofo como quiere…al fin de cuentas no existe una verdad…sino solo interpretaciones decía Nietzsche y obviamente le creí)

Coca y Bonjour
Natalia Balul (profesora de Filosofía y escritora)

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