Archivo de la categoría: Adelantos, Notas y Secciones

Persi Music ahora en Instagram


“El tiempo pasa y nos vamos poniendo Tecnos” diría el filósofo contemporáneo Luca Prodan.

Persi Music ya tiene página en Facebook, cuenta de Twitter y hasta llegó a tener Fotolog para adaptarse a lo que pedían las redes sociales. Ahora bajo la presión de los impúberes millenials (y a modo cierre del Festival de Críticos), Persi Music abrió recientemente su cuenta de Instagram.

Así que te invitamos a que nos sigas en Instagram desde  AQUÍ donde estaremos publicando todas las novedades de la página y “Fotos Inéditas” (como recitales a los que asistiremos).

¡Sumate a este nuevo espacio de Persi Music para seguirla rockeando!

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Pogo


El dia venia pegando golpe bajo tras golpe bajo, pero decidimos ir igual a Niceto a la noche para ver a la Bestia. Después de seguirlos religiosamente durante el año pasado, sin faltar a ni una de las fechas, decidimos tomarnos un descanso breve para juntar la manija y que las cosas están aceitadas.

Llegamos entonces a la esquina muralizada de Niceto. Era un poco tarde y mis amigos ya me estaban esperando. Todo el mundo tiraba para abajo al mismo tiempo. No sabiamos que habia que hacer para que las cosas salgan bien, ni tampoco teníamos el entusiasmo para pensarlo y buscar una solución. Adoptamos momentáneamente la melancolía de la noche (de sabado), auto consolandonos con que Bestia Bebé iba a levantar un poco el asunto.

Fumamos unas secas, pero tosi tanto que hasta este momento me está quemando la garganta. Lo bajamos con una birra que había llevado en la mochila desde mi casa, cuando salí a las 1230 para ver a mi novia. Tuvimos un dia largo.
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¡¡Felices 10 años Persi Music!!

10 Años de Persi Music. Dibujo de Matías Guerra.

Un día como hoy, hace exactamente 10 años nacería este proyecto llamado Persi Music. Por aquel entonces era un mero experimento entre amigos, en el cual íbamos a empezar reseñando discos de bandas de Rock Internacional. Y teníamos un mundo entero por delante de bandas y artistas para abordar.

En estos 10 años, llegamos a reseñar más de 750 bandas de Rock Internacional, muchas con discografías ya completas, y nos expandimos haciendo reseñas de Rock Argentino y en Español (ya van más de 300 grupos que repasamos en reseñas, coberturas y entrevistas) y además nos seguimos expandiendo al mundo del Cine, de las Series, de los Libros y Videojuegos. Y casualmente la publicación de hoy es la número 4500 en estos 10 años.

Para celebrarlo en primer lugar, inauguramos un formato del sitio Web, como ya se habrán dado cuenta. Les contamos un resumen de las novedades.

Aclaración: para una mejor experiencia en la navegación les sugerimos ingresar desde una PC, en lugar de celular.

Se unificaron todos los sitios

Antes habíamos abierto distintos sitios. Uno para Rock Internacional (Persi Music), otro para Rock en Español (Persi MusicA) y el último para Series y Películas (Persi Movies). Hoy el contenido se encuentra todo unificado en un solo sitio, ordenado por su puesto por categoría.

Si quieren ver reseñas de Rock Internacional, Nacional, o Cine, simplemente tienen que elegirlo en el menú superior:

Y si quieren entrar a la categoría de sus grupos simplemente lo buscan a la derecha del sitio.

Dos Líneas del Tiempo

Las clásicas líneas del tiempo con los discos que reseñamos hasta el momento ordenados por puntaje siguen estando. Encontraran una por Rock Internacional y otra por Rock Argentino:

Próximamente se inaugurará la Línea del Tiempo de Series y Películas.

Formato de Revista

Ahora contamos con un Slider donde estarán viendo las última publicaciones en la sección central:

Indice de Bandas

El antiguo apéndice de Bandas ordenado por letras alfabéticas ahora se transforma en un indice que encontrarán cuando ingresen a la categoría de cada Bandas:

De a poco se irán sumando los indices de todos los grupos que faltan.

Festival de Críticos

Y para celebrarlo finalmente, decidimos hacer un Festival de Críticos y Escritores de la pagina. Donde durante las próximas semanas se estará publicando una reseña o una nota por día por escritor, en donde estarán colaborando los escritores ya conocidos de la pagina, antiguos conocidos del sitio y donde le daremos la bienvenida a nuevos escritores que se sumaron.

Si te queres sumar al festejo, envíanos tu reseña o nota (puede ser de discos, películas, series, libros, lo que te guste) a la casilla persimusic@gmail.com y lo estaremos sumando. Siempre es bienvenida la colaboración de nuevos escritores.

Les queremos agradecer nuevamente a quienes nos siguen leyendo y acompañando. A quienes comentan, colaboraron y a quienes escribieron a lo largo de estos 10 años en la pagina.

¡¡Muchas gracias a todos y Felices 10 años Persi Music!!

Staff de Persi Music

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La sonrisa del camaleón

 Extraído del libro “.el abc de la estupidez”, publicado en 2016.

Arianna es el nombre de mi guitarra. Fue un regalo de mi padre en la última Navidad que estuvo con nosotros. Yo tenía dieciséis años y quería ser rockstar. Mi madre se oponía, insistía en que fuera abogado o doctor; pero mi padre me apoyaba, decía que todo trabajo es bueno siempre que uno estuviera feliz con ello.

Ahora soy un hombre casado, un hombre común con una vida común. Mi esposa es una mujer hermosa, inteligente y talentosa; lee al menos treinta páginas antes de dormir, es gerente general en la compañía donde trabaja, tiene hábitos saludables, hace deporte, conoce gente importante. Es una mujer importante. Tenemos dos niñas, de cinco y tres años. Las amo tanto. Son mi vida, son mi amor. Amo a mi esposa, pero son ellas mi razón para seguir con este estilo de vida. Ellas son mi fuerza; sin ellas, me hubiera derrumbado hace tiempo (cuando mi esposa y yo dejamos de platicar sobre asuntos sin importancia, cuando cambiamos nuestra medianoche de amor y charla por veinte minutos de café y cigarrillo en silencio). Tengo un empleo mediocre con un sueldo miserable en una empresa de alto prestigio. Mi padre ―donde quiera que esté― debe estar decepcionado de mí. Mi trabajo en la oficina no me hace feliz, y lo que hago ni siquiera lo hago bien. Pero no puedo dejarlo, es lo que me mantiene al día. Mi esposa dice que tenemos la vida que soñamos, y la sonrisa de mis hijas lo comprueba.

Soy un hombre feliz. No me quejo de lo que no tengo ni me disculpo por lo que no hice. Cada mañana, cuando el despertador me susurra que es tiempo de comenzar la rutina, abro los ojos y sonrío. Día a día, debo preguntarme por qué tengo esta vida y por qué hago lo que hago, y mi respuesta siempre es la misma: lo hago porque soy un hombre feliz.

El sábado por la noche, como cada semana, estoy en un bar al sur de la ciudad. Es un bar sin concurrencia a cinco minutos del metro Xola. Mi esposa dice que es absurdo e infantil que siga yendo a ese lugar; cada semana se molesta por ello. Debo confesar que algunas veces me da miedo que el asunto termine con nuestro matrimonio. Hago esto a pesar de mi esposa. No quiero molestarla ni lastimarla, pero esto es mi válvula de escape. Sin ello, explotaría.

Cuando voy a tocar al bar, mi esposa no me deja usar el auto ni llevar dinero; cuando está de buen humor dice que es por mi seguridad, que lo hace para cuidarme; cuando está de mal humor dice que no le importa si muero allá un día de estos, pero que no soportaría vivir una semana sin el auto. Creo que es mejor así. Me gusta caminar entre faros y estrellas de regreso a casa. Alfredo, mi compañero, me ofrece un aventón aunque sabe que, como cada sábado, me negaré. Lo hace automáticamente por cortesía, tal vez por aprecio o amistad; sin embargo, ambos sabemos que si aceptara, el viaje sería incómodo para los dos. Seguimos yendo a ese bar a tocar juntos, pero nuestras vidas han tomado rumbos separados y totalmente distintos. Además, me gusta caminar de regreso a casa entre faros y estrellas. Creo que es mejor así.

La caminata sobre la Calzada de Tlalpan se embellece con prostitución a cada paso. De vez en vez, cuando me canso de caminar, les canto una canción a cambio de un tabaco y una historia ―debo confesar que soy adicto a sus amores. Anoche me detuve en el parque Xotepingo para rendir un homenaje a Luis Álvarez; las chicas contaban bromas y soltaban carcajadas al ir escuchando la letra de la canción:

“Sólo quiero eyacular mis ideas en tu mente,

Sólo quiero eyacular mis sentimientos en tu vientre.”

Al terminar la canción, los cigarrillos se encendieron y los tacones se disiparon sin despedidas ni miradas. Sólo Wendy permaneció inmóvil frente a mí, con la intención en los ojos de doblegar su fortaleza. “Me encanta eso que haces con la guitarra; parece que llora, parece que se lamenta”. Wendy era, siempre lo creí, una chica muy inteligente. Sabía de temas políticos y científicos, a veces hasta más que yo. Decía que todo lo leía en el periódico o que sus clientes se lo contaban, pero yo siempre sospeché que había algo más.

Gracias, le respondí, y ¿dónde van al baño? La pregunta que me trajo aquí. Jamás debí pedirlo; debí orinar en un árbol como hacen todos. Pero necesitaba refrescarme. Ella entró conmigo, dijo que de otra forma no me dejarían pasar. Si mi esposa hubiera visto aquella escena, en este momento estaría firmando el divorcio en lugar de haberme traído flores al hospital.

No sé en qué pensaba mientras estuve en el baño. Recargado en el lavabo, tratando de no tocar las paredes —como si eso me librara del contagio—; no sé o tal vez no quiero recordar qué pensaba. Habían pasado alrededor de diez minutos cuando me decidí a salir. Wendy ya no estaba, yo me retiré de ahí sin dar las gracias. Afuera había una escena grotesca: un hombre barrigón de unos cuarenta años manoseándola enfurecidamente y lamiéndole de la nariz al pecho. De pronto, el hombre se detuvo por un segundo y luego la golpeó dos veces en el estómago. Al instante, sin premeditar en lo que me estaba metiendo, corrí para defenderla; pero el tipo sacó una pistola… y disparó.

Definitivamente, mi esposa no me dejará volver a tocar mi guitarra por el resto de mi vida. Quizá pueda aprenderme Las Mañanitas y cantar en los cumpleaños de nuestras hijas. Ni siquiera sé si Arianna sobrevivió a la noche de ayer. La enfermera dice que mi esposa está allá afuera con un ramo de flores esperando la hora de las visitas. Yo no sé si tendré el valor de mirarla a los ojos y explicarle lo que sucedió.

“Estás vivo. Si es lo que quieres saber.” Dijo el doctor al acercarse a mi cama. “La pregunta es: ¿qué vida vivirás a partir de hoy?” Me miró inquietantemente, intrigado y muy serio. Supuse que quería saber qué hacía yo en ese lugar. En cualquier momento preguntaría ¿qué le dirá a su esposa cuando suba? o haría señas de confidencialidad machista, guiñándome un ojo para hacerme saber que mi secreto estaba a salvo. Pero Dios sabe que jamás he tenido sexo con ninguna de ellas. Así que me anticipé a cualquier cosa que estuviera pensando decirme y exclamé: “¡Viviré una vida feliz, con mi esposa e hijas!”.

Me miró fijamente por unos segundos y entonces dijo: “Las estrellas sólo son estrellas. Realmente ellas no conocen su condición, tú eres quien ve la belleza en ellas. Eso no significa que una estrella sea feliz sólo por ser estrella. Al igual que tú no eres feliz sólo por ser quien eres.” Al terminar, sonrió. Yo había visto esa sonrisa antes; una sonrisa sincera, sin burla, plena, real. Antes de dar la vuelta para salir de la sala, me dijo: “Reza y agradece, porque estás vivo de milagro… Por cierto, te gusta caminar entre faros y estrellas, ¿verdad?”.

Era él…

Era ella…

Sonriente, sincero. Ése es el rostro detrás de la fortaleza impenetrable y el maquillaje de Wendy. Y no tiene interés en esconderlo… Simplemente es. Un ser completo, un humano íntegro, seguro de sí mismo, sin temores, sin debilidades. Y yo… me estremezco al ver los claveles y la sonrisa de mi esposa, quien, por primera vez en cinco años, está usando su anillo de bodas.

Kobda Rocha

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Sin Final: Una banda under que cumple

Cuando la calidad del sonido del escenario no se caracteriza por ser la mejor, hay que saber tocar muy bien para que no resulte cacofónico para el público. Sobre todo si antes de tu banda tocó una que más o menos, a duras penas, se tiraba algunas que otras buenas frases musicales. Pero no mucho más que un par de acordes con formas monótonas en los cuatro o cinco temas que sonaron. Sin Final logró purificar esos viejos y empolvados parlantes con una impronta propia para llevarse todos los aplausos del festival. Porque cuando hay ensayo se nota y aún más cuando los músicos saben de lo que se trata. Más aún cuando es gente que tiene sapada encima y que logran, entre sus miembros, captar mutuamente la idea de cada uno, que se entienden como si fuera un equipo de fútbol.

Sería difícil encajar esta banda con algún género pero tiene una marcada inspiración en famosas bandas como Iron Maiden. Una suerte de post-rock, rock metal, post-punk a mi parecer, aunque, para ser más específicos, ellos se definen como metal fusión progresivo. Pero bueno, lo decía Spinetta,  cada cual haga la música que le guste sin necesidad de encajarla en una etiqueta predeterminada. Una chunga combinación de estilos que da su fruto con buenos cambios en el tiempo. La banda cuenta con seis integrantes; 2 guitarras (“El Chino” Ogura y Martín Nocito), 1 bajo (Tebo Penovi), 1 cantante (Andrés Recchia) y 1 baterista (Nicolás Diebra).

El baterista siempre es clave para que una banda se exprese como desea. Sin Final no tiene excepción en esta regla pues todo lo propuesto en el escenario estuvo muy bien conseguido. En este caso, manejaba muy bien el tempo, por lo que la banda podía hacer puentes que quedaban bien (algunos con silencios en el medio) para unir las distintas partes que tenían las composiciones. El primer tema arrancó con mucha energía, coordinando muy bien las escalas entre las guitarras.

En general, la técnica lograda mediante la práctica y la perseverancia de esta gente ayudó mucho. ¿Por qué? ¿Cómo te das cuenta de eso? Por la versatilidad de las melodías. Se puede notar que cualquier escala no va con cualquier escala y esto remite a la prueba de que los integrantes de Sin Final saben perfectamente lo que están haciendo. Además, el registro del cantante, Andrés Recchia, hace que se acople con los diversos tonos por los que se mueven los temas. Los dos guitarristas van turnándose casi espontáneamente los acompañamientos y los solos con silencios que retoman el riff característico de cada canción. Asimismo, el uso de las pedaleras es mesurado y en el momento justo.

El guitarrista apodado “El Chino”, merece un párrafo aparte. Charlando con algunos de los integrantes, me lo habían advertido; “este tipo es un animal”. La verdad, se notó demasiado. Excesivamente. Un tipo que toca cinco horas por día hace que no tenga ningún tipo de sentido lo bueno que es cuando se sube a un escenario. Para él, las cuerdas parecían de manteca.

En fin, una gran banda under. Cuando hay esfuerzo, dedicación y, por sobre todo, amor por lo que uno hace, las cosas salen bien. No fue menos de lo que esperaba, ya sabía que eran muy buenos músicos. Y si los vas a saludar y te quedás charlando, están con la mejor onda, hasta capaz te terminás tomando una birra cerrando el festival a todo rock.

Wilcrak Badios

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Sociopayasos

Sólo hace falta leer los diarios para estremecerse de miedo, de ira o de risa según la noticia expuesta. Muerte, hambre, pobreza, miseria, enfermedad, injusticia, odio y crimen. Donald Trump y su neofascismo se preparan un rico sandwich de mundo, mientras Yessica Procil Montalvo se casa con la honestidad. Se extinguen las especies, los polos se deshielan, el SIDA se propaga. Los gobiernos latinoamericanos se aferran cual esparadrapos a la panacea mediática para no colapsar. Los libros se pudren deshojados en las bibliotecas. El internet resultó más estupidizante que la televisión. El hombre se vuelve violador; la mujer, pornografía. Los teléfonos son más inteligentes que sus usuarios. La escuela es una simple capacitación laboral y no ya una educación intelectual real. Desaparecidos, presos políticos, narcotráfico, asesinatos, corrupción, degeneración moral, asaltos a mano armada. Jóvenes decepcionados con vacíos existenciales y tendencias suicidas. Ancianos olvidados en asilos o puestos como souvenirs en la vitrina de su casa. La justicia está del lado de quien pueda pagar un mejor abogado. El amor caduca en menos de siete años. El divorcio es más practicado que la caridad. Las religiones se pelean por los feligreses aunque sus almas se las lleve el diablo. Pederastas incógnitos, racistas justificados, madres solteras incongruentes, millennials posmodernos y lesbianas feminazis. Se vive con miedo, sin dinero y buscando copular a cada paso. La estadística dicta que en el mundo muere una persona cada dos segundos; es decir, la muerte, el dolor, el sufrimiento y la tristeza se renuevan (se reinventan) cada dos segundos.

…¿y el cuerpo?

¡Relajado! ¡¡Relajado!! ¡¡¡Relajado!!!

Kobda Rocha

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Antología perdida

He recibido la luz de la mañana y sentido fluir la paz del cielo,              pero también como Virgilio he bajado a explorar el horror del infierno.
Arturo Huizar

 

Imaginar un mundo desinteresado, frío, antipático, obeso de crimen, inseguridad y telenovelas tautológicas. Un mundo nada preocupado por sus niños, su educación ni su felicidad; un mundo, más bien, ocupado por los negocios y la acumulación de poder. Un globo acelerado, con prisa por vivirlo todo y morir joven, sin contacto humano, sólo máquinas y autómatas consuetudinarios, de crisis política, de deficiencias sociales, apachurrado entre el abandono ideológico y el hacinamiento económico, supuesto en el progreso pero estancado en el retroceso humano. Un mundo, por más, en pleno Refallecimiento oscurantista.

Imaginar un niño inocente, ingenuo y feliz, viviendo en ese mundo. Un niño sin preocupaciones, ocupaciones ni planes para el futuro, sin caja de ahorros ni tarjeta de crédito, sin ambiciones profesionales ni presiones laborales, sin estrés ni filosofía. Un infante que corre, brinca, juega, ríe, que se ensucia y lo regañan, que hace la tarea y lo congratulan, que no entiende el sentido de la vida porque él mismo es el sentido de la vida.

Imaginar una abuela religiosa, arrodillada ante la cruz, con miedo al infierno, en confesión recurrente, con plena fe en dios, devoción eterna hacia el cielo, amor ciego a los santos y persignada ante un cristo magullado por tres siglos de Ilustración. Imaginar una madre, una madre buena, amorosa, haciendo su mejor esfuerzo por bieneducar a sus hijos, incluida en esa educación la religión de su propia madre. Imaginar un padre indiferente ante las cuestiones del alma y de la fe, ni ateo ni creyente, sólo indiferente. Imaginar una sociedad tradicionalista en un país guadalupano, católico, crédulo. Imaginar un niño —el mismo de antes— a la mitad de todo eso.

Imaginar ahora un librero polvoso repleto de cachivaches: libros varios (en su mayoría de medicina pediátrica y enciclopedias monstruosas de siete u ocho tomos), figuras de porcelana despostilladas y con aspecto macabro, una Olivetti Lettera 32, un tablero de ajedrez con las piezas incompletas, veinte discos gramofónicos (casi todos de diferentes danzoneras), una pila de casettes y discos compactos, y por supuesto un aparato enorme con lector de vinilos, CDs y cintas.

Imaginar un sábado por la tarde, un sábado lleno de aburrimiento y curiosidad que el niño desea saciar a toda costa. Por alguna razón oculta —que ningún miembro de la familia podría explicar—, dentro de aquel vórtice caótico, el niño encuentra un disco blasfemo: en la portada está una iglesia similar a las catedrales que solían visitar en vacaciones; hincada ante el altar, se encuentra una mujer desnuda, excitante (más aún para un niño cuya mirada no ha conocido jamás una espalda femenina al descubierto); y, justo en el lugar preciso donde supondría haber un cristo, hay un excelso rostro celestial —aunque un tanto desconcertante por su expresión grave, adusta e intempestiva—, sus manos buscando apoderarse de la mujer, quien ofrece libremente su cuerpo a este ángel divino; escrito en letras mayúsculas y tinta blanca, “LUZBEL”; finalmente, en la esquina inferior izquierda, una inscripción que el niño jamás comprendería conscientemente, pero que marcaría el inicio de un nuevo yo: “ΨυΧή”. Al girar la caja, el niño lee su primer gran frase —palabras que le harían comprender que la lectura sí sirve para algo—: “No todos los ángeles viven en el cielo”. Imaginar un niño cuyo espíritu envejeció cincuenta años en ese momento.

Imaginar cencerros y balidos de becerros. Una respiración profunda y constante. Una antropofanía herética, hermética, hermenéutica. El estruendo de los semitonos. Una voz: “Me he caído del cielo / para esta noche estar contigo / He atravesado el umbral del tiempo / para amarte / para poseerte / para transformarte”.

Imaginar a dios, a partir de entonces, no venía solo. Ya no era lo único, ya no era un pensamiento aislado. Ahora había ubicua ousía perfecta: esencia y sustancia, significado y significante, forma y contenido, el dios glorioso de la abuela y este nuevo ángel caído: Luzbel.

Kobda Rocha

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Generación Z

Esta década sin dudas fue una década de cambios, crisis y decadencia. Y al estar relacionado con el ser humano, el arte no se vio exento de esto. Series y películas cada vez más mediocres o con gusto a refrito, poca creatividad musical y música radial cada vez más basura y vacía (realmente Britney Spears del 2001 tiene más contenido que cualquier figurita femenina teen de hoy en día…. miedo ¿No?).

Imperceptiblemente, esto comenzó por finales de la década anterior, asomándose tímidamente con los remakes, que tanto daño han hecho en esta época saturando el cine, cesando con la aparición de más películas con historias originales, pero pochocleras, mediocres, repetitivas. Esto último también se aplica a series pero en menor medida.

Las series animadas es otro punto. Tenemos occidente y oriente. La animación estadounidense que ha sabido marcar tendencia en todo lo relacionado al arte de la animación y el dibujo, en estos ocho años nos encontramos con diseños sosos, planos, que parecieran ser hechos por un solo diseñador. Si esto fuese así uno podría pensar “ese tipo hizo el negocio de su vida”. Tristemente, no, es una tendencia adoptada por muchos diseñadores y animadores. Probablemente porque es más rápido de hacer, y económico. Cualquiera que sepa un poco de qué va la animación sabe el tiempo que demanda.

Pero después de los diseños nos encontramos con el otro inconveniente, las historias. Varias infantiles, otras con humor absurdo e hilarante forzado, inofensivo, carente del querido slapstick (humor absurdo mezclado con reacciones violentas- Ren y Stimpy, por ejemplo-), e historias postmodernas vacías. Después tenemos las animaciones de DC y Marvel, nada del otro mundo. Y por el lado de oriente, Japón, hay miles de series de anime, basura la gran mayoría, algunas bien intencionadas pero no más, y pocas cosas destacables, pero demasiada basura, con miles de historias refritadas, diseños simplones, puro marketing para sacar muñecos y demás boberías para un sector particular de fanáticos. Realmente es un deseo personal que vuelva a haber una gran generación de series como la del periodo 80’s -90’s.

La música popular es cada vez más basura con letras hiper superfluas y con poco contenido. En cuanto al rock siguen habiendo muy buenas bandas en el underground, pero no ha habido nuevas ramas dentro del punk rock, o el metal, quizás sí fusiones pero nada tan revolucionario como lo fue el thrash, el hardcore, el death, cuando aparecieron. Sí hay muy buenas bandas, y visionarios pero hay que escarbar en las profundidades del under. En general en todo lo que es el espectro del rock no ha aparecido un nuevo estilo ni una banda que marque como lo hicieron Black Sabbath, Ramones. Donde sí podemos ver novedades musicales es en el rap y la música electrónica.

¿A qué se debe todo esto respecto al cine, derivados y la música? ¿Los estudios y sellos disqueros no quieren arriesgarse con historias más jugadas, bandas más reales y van a la plata fácil? ¿O será que….. el público es cada vez menos demandante, más conformista y superfluo? Esto último no es muy errado, considerando que las generaciones más jóvenes cada vez vienen más estupidizadas, efecto de haberse criado en un mundo lleno de distracciones y facilidades tecnológicas (las redes sociales han perjudicado más de lo que han beneficiado a la cultura), bombardeados con información, modas idiotas, etc, dejando poco espacio a la imaginación.

¿Pero qué pasa con las generaciones nacidas entre 1987 y 1993? Algunos están tan idiotizados como los adolescentes. Pero a lo que me refiero a esa pregunta es qué pasa que esa generación no trae ideas nuevas, como la generación de los nacidos entre 1960 y 1970. Supongo que lo mismo que pasa con los adolescentes de hoy en día. De todos modos, No digo que no haya gente de entre 23 y 30 o 36 haciendo cosas buenas, realmente hay cosas muy buenas, sólo hay que busca, pero así y todo no ha vuelto a haber nada tan icónico, trascendental, original como Ren y Stimpy, Cowboy Bebop, Volver al futuro, la época de oro del terror de los 80’s y principio de los 90’s, ni el periodo creativo musical de los 50’s a los 90’s.

El último Vastion de calidad y creatividad se encuentra en la historieta (vayan más allá del archigastado universo DC y Marvel) y en los videojuegos. Aun así, en el primer caso tampoco ha salido algún gran éxito, que hay buenas series las hay (y orgullosamente podemos decir que en nuestro país hay excelentes historietistas), pero quizás se reduzca a la posibilidad de que hay menos gente lectora (un poco culpa de la tecnología, un poco nomas), y otro poco podríamos adjudicarlo a esa guillotina que cuelga encima de todo escritor e historietista de “ya se hizo/es muy parecido”. Es cuestión de buscar una vuelta de rosca.

¿Llegamos al final de la era de la originalidad? Puede ser, pero no necesariamente. Y es que en esta época ese mismo es el gran desafió en el campo creativo de las bellas artes, crear algo original, nuevo y de calidad.

No estén tristes, amiguitos, que han habido buenas cosas en esta década, no muchas pero las han habido: Panty & Stocking, el anime de One Punch Man, el manga y el anime de Drifters  Rick & Morty, Birdman (película), Bad Milo, Game of Thrones, lo que quedaba de Breaking Bad, La forma del agua, y algo se me debe estar escapando. En internet hay muchos cortos animados muy buenos, y bandas es cuestión de escarbar.

Nos leemos, amiguillos.

Marcos Grasset

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El mundo es un maldito

Yo crecí en un mundo extraño. Desde que nací ya se escuchaba el grito feminista en cada noticiero televisivo. En mi casa, se hablaba de igualdad de género en la sobremesa; siempre salían a colación la tía Fer que nunca se casó y Rita, la vecina, que a sus veintidós años se casó con un anciano ricachón. Derechos de la mujer, liberación femenina, posmodernidad, eran temas a los que las caricaturas dedicaban episodios tan naturalmente por su familiaridad e integración con los niños, niñas y niñes (¡Ah!, porque también me tocó nacer en tiempos de inclusión lingüística). HLGBTTTIPQZ, Twitter, globalización, ése es el mundo en que crecí. Sin embargo, a pesar del respeto y la tolerancia profesados por la opinión popular, mis padres concluían siempre en la fatal advertencia: cuídate, no andes sola, no salgas tan noche, evita situaciones riesgosas, recuerda que siempre habrá gente mala en el mundo.

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Digresiones Musicales: Nueva Sección

Música y Literatura han caminado abrazadas desde su génesis. Erato y Euterpe son íntimas amantes; son sustancia y esencia la una de la otra. Las palabras son sonidos sucedidos, son música hecha letras. La ausencia de ambas resultaría en un abisal mutismo que nos dejaría el corazón afónico y la razón silente; id est, muertos —si no en cuerpo— en espíritu.

En esta nueva sección se publicarán relatos, cuentos, poemas, ejercicios de écfrasis, elucubraciones ensayísticas, cronicómicas y cuantos más tipos de textos literarios sean idóneos para conquistar su objetivo: cohesionar estas dos expresiones artísticas a través de las palabras. Digresiones Musicales no posicionará a la música como tema central, sino como punto de partida para excogitar su propia belleza artística —más allá, también, de lo meramente literario. Escuchar un texto y leer una melodía son virtudes que hacen del mundo un olimpo y del humano un dios.

Kobda Rocha

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