El auspicios debut discográfico de Porno for Pyros sumado a sus majestuosas y teatrales presentaciones en directo que incluían efectos especiales, artistas de circo y bailarinas habían logrado captar tanta atención como el anterior proyecto de Perry Farrel, Jane’s Addiction.
Good God’s Urge (1996) es el título del segundo lanzamiento del grupo, sin saber en ese momento que sería el último. El bajista Mike Watt colaboro en terminar el álbum, debido a la partida de Martyn LeNoble antes de finalizar las grabaciones, y su vez contó con varias participaciones especiales como Daniel Ash, David J, Kevin Haskins y las más resonantes del guitarrista Dave Navarro (compañero de Perry en Jane’s Addiction) y del bajista Flea en uno de los temas principales de la placa “Freeway”, junto a esta la ecléctica “Tahitian Moon”, “Kimberly Austin” y “Good God’s Urge” son de lo mejorcito, en una colección de canción un escalón debajo de su anterior lanzamiento.
Poco tiempo más duraría activa Porno for Pyros. El diagnóstico de cancer del guitarrista Peter DiStefano los embarcaría en un período de pausa indeterminada. En abril de 2009 la formación original se reuniría para tocar en el cumpleaños número 50 de Farrell y desde entonces se sugirió una reunión que hasta el momento nunca se concreto.
El primer álbum en catorce años de la banda de punk inglesa Buzzcocks no se veía venir, evadieron la década infame de los ochenta y retornaron en épocas de explosión del britpop y del rock alternativo con Trade Test Transmissions (1993), el título elegido para este tan inesperado como decepcionante regreso.
Sorprende que una banda que para mediados de los setenta había sido de las más determinantes en el apogeo del punk rock decide lanzar nueva música tan poco especial. Si bien la química entre sus principales figuras Pete Shelley y Steve Diggle continúa intacta como en sus mejores momentos. y las inclusiones del bajista Tony Barber y el baterista Phillip Barber no desentonan, faltan ideas claras y composiciones que queden en la memoria, con las honrosas excepciones de “Energy” y “Smile”.
Muchos intuyeron que ante la poca repercusión de su vuelta los Buzzcocks abandonarían el barco nuevamente y se dedicarían a otros proyectos pero continuaron tocando sin parar y editando nuevos discos en los siguientes años y aún hoy a pesar de cambios en su formación siguen intactos con Shelley y Diggle (que son los que importan verdaderamente) a la cabeza.
«Renovarse es vivir» dice la sabiduría popular, y si una banda puso en práctica esa filosofía en la música pesada, fue definitivamente Korn. Luego de un primer disco revolucionario, el autotitulado ‘Korn‘ de 1994, el grupo de California repitió tándem creativo para su continuación, el flojo Life is Peachy. A sabiendas de que el productor Ross Robinson había dado todo lo que tenía para ofrecer, el quinteto decidió probar nuevos oídos para buscarle una nueva vuelta a su ya de por sí particular sonido.
Así, bajo la tutela de los productores Steve Thompson y Toby Wright, Korn dio forma al álbum que los catapultó al mainstream y marcó el modo de hacer metal en el siglo XXI. El título del disco, «sigan al líder«, no resulta antojadizo.
Ya desde el principio, el track «It’s On» muestra los principales cambios en el sonido del grupo. El dinero ingresado no sólo les permitió casas, autos y excesos, sino también equipos. Munky y Head, los guitarristas, gastaron miles de dólares en pedales de efectos y así, a los machaques de distorsión compacta que ya eran su marca registrada, agregaron texturas espaciales, acuáticas o estáticas. Nadie los tildaría de virtuosos del instrumento, de hecho, ellos son los primeros en dar por tierra dicha noción, pero a la usanza de The Edge, de U2, aprendieron que dos notas condimentadas con chorus y delay, pueden decir más que mil tocadas a la velocidad de la luz.
A pesar de estos cambios, que refinaron el sonido crudo de sus dos primeras placas, la voz de Jonathan Davis continúa dominando el panorama, sin perder agresividad, pero haciendo gala de un matiz más melódico.
Estas aproximaciones engendraron las mejores canciones de Korn oídas hasta el momento: el segundo tema es nada menos que «Freak On A Leash», clásico instantáneo del grupo, obligatorio en cada concierto, por cambio de ritmos, un ida y vuelta entre la agresividad y el misterio y el pulsante scatt de Davis en el interludio, todo esto difundido por un videoclip espectacular. Los aciertos se suceden: «Got the life» (con una sorpresiva base disco), «Dead bodies everywhere», que comienza como una tétrica canción de cuna, y el elemento hip-hop que regresa con un peso pesado del género, Ice Cube, quien comparte el micrófono con Davis en «Children of the Korn». Lo mismo hace el por entonces todavía ignoto Fred Durst, de Limp Bizkit, en «All in the family», una batalla de rap bobalicona que constituye el único punto flojo del álbum.
«Reclaim my place» y «Justin» susurran algunos visos funk en el ritmo de sus guitarras, mientras que «Seed», de 6 minutos de duración, exhibe una oscura estructura progresiva. Ya cerrando el disco, «Cameltosis» y «My Gift to you» constituyen lo más parecido a las baladas de amor que el quinteto era capaz de cranear. La primera en forma de un rencoroso y mustio rapeo, con Tre Hardson, del grupo Pharcyde, a cargo de la mayoría de las voces. La segunda, como una épica y furiosa tonada que describe las retorcidas fantasías sexuales del cantante. Del bonus track oculto, «Earache my eye», no hay mucho que decir, ya que se trata más de una broma que de otra cosa.
Luego de dos discos enmarcados en el innovador sonido que supieron crear, Korn no se durmió en los laureles, se animó a salir de su zona de confort y entregó uno de los mejores álbumes de rock para el nuevo milenio.
Rosario fue cuna de gran cantidad de bandas históricamente dentro del rock nacional, y no sería la excepción en la última década donde predominaron los grupos indie rock y alternativos. Dentro de está última oleada se destaca Alucinaria.
Surgidos a fines de 2006 cuando todos sus integrantes eran adolescentes, Pablo Comas (Voz, guitarra y teclados) junto a Federico Oti (Bajo) comenzaron a darle vida al proyecto junto a otros músicos de esa ciudad Santafecina. Desde 2010 Alucinaria consta de Pablo Giulietti (Guitarra) y Federico Toscano (Batería y percusión), formación que aún perdura hasta la actualidad.
Hijos de garage rock del 2000, Alucinaria toma gran parte de su música de esta movida pero sin dejar de lado las influencias locales y el rock clásico tradicionales como The Beatles, The Beach Boys, etc. Sobre como surgieron y como definen su sonido Pablo Comas explicaría lo siguiente: “En esa época, estaban apareciendo bandas nuevas que nos fascinaban, y se parecían mucho a lo que nosotros podíamos hacer. En lo personal, tenía la firme sensación de que necesitaba decir cosas, y aunque no sabía qué, intuía que siendo parte de un grupo, iba a descubrirlo. En el 2006, la palabra ´´The Strokes´´ era una contraseña de ingreso asegurado a un territorio común para nosotros. Arrancamos siendo una banda de garage muy marcada por el sonido de esos grupos pseudo-indie del 2000, influenciados por el proto y el post-punk inglés/neoyorkino. Pero la decisión tajante que tomamos de componer en castellano nos demostró rápido que no teníamos discurso; no nos podíamos enunciar nunca en primera persona con autenticidad. Habíamos absorbido las maneras de todos ellos, pero no sabíamos cantar sobre lo que sentíamos o pensábamos. Era como un extranjero de mi propia lengua, había que aprender a hablar. Todo eso nos llevó por otros caminos.”
Su primer CD, La Última Rotación del Sol (2012), sorprende tanto por su identidad marcada y la prolijidad en sus composiciones y también por sus letras de alto vuelo literario, demostrando estar influenciados tanto por el rock como por la literatura y el cine. Alucinaria nos ofrece un indie rock atractivo y seductor apoyado en guitarras fuertes al estilo británico con una voz con enorme personalidad que se propone contar de una manera particular cada una de sus particulares historias.
Desde que comenzaron a tocar juntos, a principios de los ochenta, la música de Swans nunca se caracterizó por ser popular, nunca tuvieron esa intención. Pero se hicieron notar por su encantadora versión del clásico de Joy Division, “Love Will Tear Us Apart” en 1988, que llevó a que una compañía discográfica grande como “Universal Records” les echara el ojo.
The Burning World (1989) fue su primer y último material grabado con una compañía comercial. Como era de esperarse el disco fue mucho más accesible de lo que venían haciendo y esto no les gustó demasiado, sumando a músicos sesionistas aportando instrumentos multi culturales acercándose más a un estilo folk y “World Music”.
A pesar de sus esfuerzos por sonar como una banda tradicional comercialmente fue un fracaso y su disquera acabaría el contrato abruptamente, algo que su líder Michael Gera agradecería con el correr del tiempo, debido a lo poco que disfruto todo el proceso, en 2011 declararía: “Yo aborrezco ese disco. Bill Laswell es un muy buen productor, pero no funcionamos bien juntos, yo estaba intimidado y cantaba de una forma monótona. No se vendió bien, y fuimos desechados”.
Desde mi punto de vista The Burning World se nota que es un disco forzado, con una banda no tan convencida del rumbo que estaba tomando ni de sus decisiones, pero así y todo no es terrible, tiene sus buenos momentos (en especial al comienzo después decae un poco), a pesar de no tener la potencia y la locura que caracteriza a los Swans es un buen comienzo para alguien que todavía no sabe de ellos y prefiere los temas acústicos que a lo visceral y alternativo que los caracteriza.
Un poco tarde llega esta reseña, pero más vale tarde que nunca. Persi Music no se baja del pelotón de visitas de octubre como Aerosmith y Festivales como el Personal Fest. Pero dentro de la oferta de estos días la que más me resultaba interesante era la del Festival BUE, con un Line Up que incluía a Iggy Pop, The Libertines, Wilco y The Flaming Lips. Estos dos últimos grupos resonaron en mi mente cuando escuché el anuncio. Wilco, por un lado, por ser una banda que con sus más de 20 años nunca pisó al país y que pese a parecer ignoto tiene su sequito de seguidores. Y por otro lado, la banda de Wayne Coyne de quienes tuve un muy buen recuerdo hace más de 5 años en GEBA.
Con la entrada en mano proporcionada gracias a mis amigos, llegaría el 15/10/2016, el día señalado para ver a estos dos grupos dentro del Festival. El panorama no parecía muy alentador con las lluvias del día y con la incómoda ubicación de Tecnopolis (2 colectivos y caminar más de 1km por la General Paz para llegar). Pero el cielo se aclararía y arribar a Tecnopolis para que en la entrada un sujeto de corte de pelo Punk con flequillo rosa y campera de Jean ochentosa te diga con mucho entusiasmo “¡Vamo’ a ver a los Wilco!”, te cambia la cara para empezar a prepararte a disfrutar lo que esperabas. “¡Sí, vamos!” fue mi respuesta tanto para ese personaje (que parecía tan contento como si fuese a ver a Led Zeppelin), como para mí mismo.
Ahora bien, el Festival y la presencia conjunta de estas dos bandas sirve mucho para analizar lo distintas que pueden ser pese a que comparten un público similar y a pesar de converger en un género parecido dentro de lo que se considera Rock Alternativo.
Primero sería el turno de Wilco. La hora de la cita era a las 19:30hs en el escenario secundario. Justamente la primera gran y grata sorpresa me la lleve con este escenario porque era en un lugar cerrado. La segunda muy agradable sorpresa es que sonaba “Sugar Mountain” de Neil Young mientras se esperaba. Y lo tercero que se apreciaba es que Wilco no es una banda convocante, se notaba que no había tanto público y que se podía estar cerca de la banda sin problema, aunque luego se llenaría.
La banda de Jeff Tweedy saldría ante los aplausos del público a la hora estipulada sin mucha espectacularidad, sin muchas luces, ni papelitos, ni humo, ni nada. Austeridad pura. Que viejos se los veía, especialmente a Tweedy, con barba, medio canoso y sombrero como un Neil Young cualquiera. Claro, no son un grupo nuevo y el público que acompañaba tampoco. Los espectadores tenían de 25 años para arriba, con predominancia de gente de 30 años y algunos jobatos de 40, 50 y hasta 60 años.
El convulsivo Pop Rock de “Random Name Generator” sería el encargado de arrancar el concierto. La sucedería el mejor momento de su presentación, “I Am Trying to Break Your Heart”, con un poder cautivante que pocas bandas logran, haciendo lucir a su multi-instrumentalista Pat Sansone para recrear con minuciosidad cada uno de sus arreglos. Sencillamente espectacular. Pero para no darte respiro, luego interpretarían “Art of Almost”, posiblemente la canción más progresiva de toda su carrera, brillantemente ejecutada para que suene tan impecable como en el disco. Y luego un clásico no menor de Being There, “Misunderstood”.
Tweedy reconocería ante el público que era su primera vez en el país y que repasarían diferentes temas de sus más de 20 años de historia. Así lo harían diversificando con su rock alternativo, aunque llamó la atención la abundancia de canciones de su disco A Ghost is Born (muy buen trabajo pero no el mejor), la ausencia absoluta de cortes de Wilco (The Album) y casi nula de su último trabajo, Star Wars. Ambos merecían mayor presencia en su Set List. Pero eso no quitó que el recital sea disfrutable.
Uno de los momentos mejor recibidos por el público fue “Impossible Germany”, coreando hasta el solo de guitarra, y vale la pena destacar los arrebatos de Noise experimental a la Velvet Underground en muchos tramos del concierto, haciendo lucir a Nells Cline como un guitarrista notable.
El cierre con “I’m a Wheel”, un tema medio zonzo, dejó un sabor a poco y alarmante porque lo mejor estuvo al principio en lugar de al final. Tranquilamente podrían haber elegido clásicos como… “A Shot in the Arm”. Pero las casi dos horas de Wilco, para ser un festival, te dejan más que satisfecho y contento.
De hecho Wilco, tocó tanto tiempo que se terminaba llegando tarde para ver a Flaming Lips que arrancaba a las 21:15hs. Ya de entrada la puesta de escena era totalmente distinta. De escenario cerrado y sonido envolvente, pasamos a uno abierto, con mucha más gente, decorado como la completa fiesta que recuerdo presencié hace 5 años. Luces, cotillón, muñecos danzantes, papelitos y mucho color. Los Lips te daban la bienvenida a su sueño psicodélico/surrealista y Wayne Coyne era el principal anfitrión.
Clásicos de magnitud como “Race for the Prize” y “Yoshimi Battles the Pink Robots” darían el puntapié inicial. Y Coyne se encontraba en su salsa, inquieto, con su tapado blanco, tirando papelitos e incluso cantando encima de un Chewbacca.
Pero el momento de su locura máxima, que coincidió con el pico del concierto, fue cuando hizo un homenaje a David Bowie interpretando a “Space Oddty” dentro de su burbuja inflable, para luego tirarse al público. Escuchar “Ground Control to Major Tom” te hacía piantar un lagrimón.
La siempre hermosa “Do You Realize?” sería la encargarda de darle cierre a su presentación, que quedó un poco opacada por lo corta que fue (solo 1 hora de Show) y porque le faltó un poco de dinámica (por ejemplo, la versión de “What is the Light?” resultaba un poco frenada). De hecho, Coyne se iría medio cortante diciendo “Bueno, chau”, mostrando un poco lo loco que está. Y dejando al público con la sensación de “¿Eso es todo?”.
De todas formas, me gustaron ambas presentaciones. Tal vez, la de Wilco pude disfrutarla más porque fue la primera vez que vinieron. Pero pese a sus diferencias, desde cómo son sus shows, actitud en el escenario, cantidad de tiempo que tocaron, etc., cada uno tiene su encanto. Y da gusto ver a dos grupos que con sus más de 20 años mantienen intacto su poder, su poder noventoso.
A modo de cierre del Festival de Críticos, para seguir con la misma onda, les dejamos un listado que raramente hasta ahora no habíamos hecho. Estamos hablando de un listado de sitios muy recomendables de Música (principalmente de Rock y de críticas), los cuales muchos ya conocerán. Son nuestra principal guía para los escritores de Persi Music para seguir redescubriendo bandas, artistas y discos.
AllMusic
Empezamos por la más popular, la que seguro todos conocen. AllMusic es la base de datos más grande que se pueda encontrar de discos, con reseñas, historia de las bandas, de los géneros, relaciones de discos parecidos, etc. Es realmente un sitio muy completo y que además está al tanto de los últimos lanzamientos que se dan en el mundo de la música. Además la diversidad de géneros que explora es impresionante. En otras palabras es el IMDb de la música. De hecho lo que no muchos saben es que AllMusic tiene un sitio hermano que se llama AllMovie y también hubo otro llamado AllGame que quedó discontinuado.
Principal Virtud: Base de datos inagotable.
Principal Desventaja: Si les gusta el Rock en español no van a encontrar mucho.
Only Solitaire
Si alguien influenció tanto a Persi Music como a muchísimos bloggers y amantes del Rock a lanzarse con su propio sitio web de críticas de discos, ese sin dudas es el señor George Starostin. George es un lingüista ruso que se embarcó en 1998 con su sitio Only Solitaire en la crítica de discos. Es famoso por el sistema de calificaciones que diseño para sus reseñas, resaltando en rojo canciones más destacadas y en azul las más flojas, puntuando incluso las características de cada banda. Y que además se distingue por escribir reseñas muy completas , que son realmente muy interesantes e incluso divertidas por el grado irónico con que a veces escribe (especialmente de los discos malos). Su primer sitio estuvo activo hasta el 2007. Luego tuvo un período de inactividad esta que volvió en formato de Blog. Todo amante del rock debe leer alguna vez a George.
Principal Virtud:Reseñas muy ricas en opinión. Excelente su primer sitio.
Principal Desventaja: El Blog en el que retorno está yendo en orden alfabético de bandas en las reseñas. Está hace un par de años escribiendo críticas todos los días y recién va por la letra «C». Es muy riguroso en ese sentido con la posibilidad de saltear bandas. Aunque hace poco empezó a reseñar los discos más importantes de la historia una vez por semana en nuevo formato.
Album of the Year
La gente que inventó este sitio creo que nos robó una gran idea a muchos y diseñó un sitio sumamente útil. AOTY es una página que no solo te mantiene informado de los últimos lanzamientos sino que también recopila las críticas de las principales revistas y sitios de música, promediando los discos tanto por las reseñas profesionales como por los lectores. Además arman listados por año de los mejores y peores discos en base a estos promedios.
Principal Virtud:Indispensable para estar informado de nuevos discos con la mirada promedia de distintos críticos.
Principal Desventaja: No hay mucha info de discos del pasado.
Acclaimed Music
Siguiendo de la mano con los listados que recomiendan discos, Acclaimed Music es tal vez el que más años abarca en ese sentido. Para ser más precisos es un sitio que arma los listados de los mejores álbumes y canciones por año y por década. Lo más impresionante es que arma listado de los mejores discos desde 1950 hasta la actualidad y de canciones desde 1920 en adelante.
Principal Virtud:La posibilidad descubrir discos y canciones de distintas épocas.
Principal Desventaja: A veces la elección de algún disco o canción puede no resultar tan acertada porque también consideran los charts y lo popular (especialmente en los últimos años). No incluyen críticas.
Adrian’s Album Review
Al igual que Starostin, Adrian Denning es otro crítico con sus años en materia de reseñas de discos. El catálogo de críticas de Denning es muy amplio. Obviamente no llega al nivel de AllMusic y tampoco son tan largas como las de Starostin, pero son más prácticas y puntea los discos parecido a Persi Music (del 1 al 10).
Principal Virtud:Práctico, diverso y considerando también la actualidad.
Principal Desventaja:Si bien el catalogo es amplio puede haber alguna banda famosa que no haya reseñado que llame poderosamente la atención. Así como puede generar polémica con sus puntajes.
Agradecimientos a parte…
Para finalizar, queremos agradecerles a todos los escritores que se sumaron al Festival de Críticos de este mes. A los que siempre escribimos (Persy, F.V., Piro y Gera Ramos); a los que volvieron que dejaron su huella: Barba, Luquitas Bonjo, Martín, Tommy y Néstor; a los nuevos: Camilo Alves y Mencho; y a Corvan como invitado especial de La Caverna, un escritor histórico en reseñas de discos con el estilo de Starostin de quien recomendamos su sitio. Y tampoco nos olvidamos de los que alguna vez sumaron su granito de arena en Persi Music.
Cuando Persy me hizo la invitación a colaborar en el Festival de Críticos para celebrar el 8º Aniversario de Persi Music, no dudé en aceptar. El reto consistió en encontrar un disco qué reseñar, habiendo ya un universo entero de bandas y discos. Tras algunos descartes, recordé este magnífico debut, que descubrí hace poco, y que me dejo perplejo y sediento de escuchar más de este grupo.
Emily Kokal (vocalista principal) y Theresa Wayman (guitarra principal y coros), fundaron Warpaint en L.A. en 2004. Tocando en la escena underground durante años, maduraron su sonido para lanzar este EP debut en 2008. La mezcla estuvo a cargo nada menos que de John Frusciante, pero las chicas brillan por mérito propio y no por padrinazgos o noviazgos. Warpaint es en sí una amalgama de muchísimas influencias, en cuyo sonido podemos encontrar matices del OK Computer, de Massive Attack, de Portishead, de The Cure… y en cuanto a géneros, hay resquicios de Post-Rock, Psicodelia, Shoegaze.
El Exquisite Corpse sería su carta de presentación, y quizá su mejor trabajo. Aquí suenan más puras y espontáneas. Las chicas se enfocan mayormente en crear atmósferas, en armar minuciosamente telones sónicos envolventes. Instrumentalmente la banda pareciera ser una especie de jam minimalista, pero es capaz de pasar de arpegios sublimes a explosiones devastadoras en instantes. Y al decir que parece un jam no lo hago en sentido despectivo, al contrario; parecieran estar armando el tema frente a nuestras narices, pero se nota un trabajo muy delicado, sin prisas, y cada una aporta en función a la creación de atmósferas y texturas. Individualmente son brillantes, las guitarras se entretejen con riffs repetitivos pero fascinantes, con un bajeo profundo, y una batería a cargo de los cambios de ritmo y destiempos. El sonido en conjunto es difícil de explicar, pero sabe a noche, a viento helado, a espejos rotos.
Los 2 temas con que arranca me parecen no sólo los mejores del debut, sino de su discografía. “Stars” y “Elephants” son temas hipnóticos, el primero lento, con las voces en agridulce armonía. El tema va en lento crescendo, que nunca alcanza a estallar. “Elephants” es más violenta, con un bajeo elástico que le hace honor al título. La guitarra arma un riff cristalino en complejos subeybajas, mientras la batería lleva un ritmo desaforado en destiempos. La atmósfera es más angustiante, paranoica, y cada instrumento va acrecentando esa sensación segundo a segundo. “Billie Holiday” es una bellísima balada que recuerda vagamente las devastadoras melodías de Mazzy Star. “Beetles” es el tema más desordenado del disco, donde los cambios de tiempo no funcionan tan bien, pero donde destaca la capacidad para crear diferentes texturas, siempre angustiantes. “Burgundy” es llevado por un cálido tamboreo en la primera parte, hasta que las guitarras y voces crean una telaraña, y sin saber cómo, estamos en plena catarsis. “Krimson” cierra con ese inicio arpegiado que revienta al medio minuto con un loop de bajo, sobre el que las guitarras crujen y arman sus laberintos.
Al final no sabemos qué diablos ha pasado. Hay cierto erotismo en la voz de Emily Kokal, sobre todo cuando Theresa hace armonía y parecen sirenas cantando. Hay algo seductor detrás de todo. Pero a la vez algo tristísimo. Y de repente explotan y parecen que se nos estuviera viniendo un terremoto encima. Las voces, por demás, funcionan igual que los instrumentos, repitiendo las melodías y la minimalista letra para cumplir con su función hipnótica y sumergirnos en trance. Al final, el disco hace honor a su nombre, no sólo en el aspecto lírico, sino porque es bizarro, inquietante, pero exquisitamente adictivo…
Este disco sí que no lo tiene nadie, o poca gente, además porque es muy difícil de conseguir. Lanzado en el año 1992, Time Takes Time es el primer álbum de Ringo en 9 años, en los que luchó por superar problemas con el alcoholismo, asimiló los fracasos de sus últimos discos, y comenzó en 1989 una gira con su “All-Starr Band”. El éxito de la misma le dio fuerzas para comenzar a grabar, y lo hizo esporádicamente y con varios productores: Don Was, Jeff Lynne, Peter Asher y Phil Ramone.
En cuanto al contenido, debo decir que es el trabajo más sólido que hizo hasta ese momento, con un sonido mucho más fresco y actual en comparación con lo anterior. Ringo sólo participaría en la composición de 3 canciones, algo que pasaría por última vez, ya que en los siguientes álbumes co-escribiría prácticamente todos los temas.
En lo que respecta a las canciones, no hay ningún tema malo, siendo los mejores “Weight of the World” y “Don’t Go Where the Road Don’t Go” (una de las de Ringo), también acompañan “After All These Years”, “I Don’t Believe You” y “In a Heartbeat”. La edición japonesa incluye como bonus track una versión de “Don’t Be Cruel”, de Elvis Presley.
A pesar de las buenas críticas que tuvo, Time Takes Time terminó siendo otro fracaso, el último tal vez, ya que después de la gira de promoción centró su trabajo en la realización de los Anthology, junto a McCartney y Harrison, lo que hizo aumentar el interés de la gente por los Beatles y su legado.
Este álbum nos muestra un trabajo para nada pretensioso, en el que demuestra que no tiene nada que demostrar.
Fue en 2014 cuando Marc Ford alcanzó la madurez como cantautor en solitario, sin artificios ni excesos, nos entregó -hasta el momento- su mejor disco o, por lo menos, el más completo. Resulta interesante observar como abandonó el sonido hard-rock de sus olvidados Black Crowes -donde fue el guitarrista principal en sus discos más exitosos- para acercarse en esta nueva etapa al southern-rock de fuertes raíces americanas.
Como era de esperar, el disco se viste con pianos Fender Rhodes, banjos, un mellotrón y un pedal Steel que nos recuerda fuertemente al Neil Young más americano y consigue, además, sonar al mismo tiempo directo, melancólico y puro. Marc se redime de un pasado lleno de problemas: su expulsión de los Black Crowes, la bebida y las giras interminables para rodearse, por primera vez, de su esposa e hijo en los directos de este álbum, en definitiva, una clara vuelta al hogar y a las raíces.
En cuanto al disco, tenemos en la primera mitad «Blue Sky», un tema excelente y optimista con un Marc en perfecta forma tanto líricamente como con su guitarra llena de matices. Continuamos con «Dancing Shoes», canción sosegada y de reflexión personal con unos dulces coros al son del riff de guitarra. Llegando a la final del primer bloque del disco tenemos «In You», el mejor tema del álbum. Un inicio lento y sosegado que se acelera con la batería y donde Marc suena convincente en el dramatismo y color de su voz, para terminar con un riff de guitarra en la segunda parte de la canción que no sólo convence, sino que llega a emocionar proporcionando la profundidad que pide. El resto del disco mantiene la línea, quizás algo inferior al primer bloque pero, para terminar tenemos “Call Me Faithfull”, una canción perfecta para un más que notable disco. Pendiente de una continuación de este nivel.
Mencho
Tu puntuación
(Votos: 0 Promedio: 0)
Tu dosis necesaria de discos, películas, series y más