La banda de rock alternativo Red House Painters mantuvo una notable regularidad en sus primeros lanzamientos en los años noventa. Los de San Francisco se despacharían con dos títulos en un mismo año uno en Mayo de 1993 y este, Red House Painters II o Bridge, en Octubre.
En esta segunda parte Mark Kozelek se ocupo de rejuntar sus composiciones más experimentales entre las que sobresalen “Evil”, “Uncle Joe” y “Blindfold”. También llaman la atención dos covers una versión alegre de “I Am a Rock” de Simon and Garfunkel y “The Star Spangled Banner” una variante disfuncional del himno nacional de Estados Unidos. Sobre el modus operandi para rebautizar temas clásicos el propio Mark diría lo siguiente: «Al principio hacíamos covers, cosas como “The Star Spangled Banner”, que se improvisaban en vivo y tuvieron buena respuesta». «Por alguna razón que desconozco, al escuchar una canción soy capaz de darla vuelta, le doy la forma que quiero.»
Gracias a ambos trabajos la reputación del extravagante Kozelek y sus Red House Painters se acrecentaría hacía niveles de culto en la década del noventa. Su música abarcaba desde el folk-rock acústico a los paisajes sonoros de largo desarrollo, complejos e intensos, comunicando a la perfección la tristeza de las letras. Ecuación que repetiría la década siguiente con sus trabajos solistas y con su nuevo y aclamado proyecto Sun Kil Moon.
Ubicado por muchos fanáticos y algunos periodistas especializados por encima de sus trabajos solistas y hasta a la altura de los mejores momentos de su mítica banda, El Ruiseñor, el Amor y la Muerte, el último disco del Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado aparecería a mediados del año pasado.
Las novedades acerca de su estado delicado de salud, fue diagnosticado de Parkinson hace algunos años, generaron dudas sobre su capacidad para seguir produciendo música y sobre su futuro: «Todavía no hay cura, te mantienen, medianamente. Las últimas veces ya estaba enfermo, y cuando creía que no, ya estaba enfermo también. Y no tenía tratamiento y no estaba haciendo nada de lo que estoy haciendo. Tengo fe en este momento, pero no puedo hacer seis shows en el año». Por todo esto, la lamentable noche de Olavarría y tras cinco años de espera, resultó algo sorpresivo este nuevo material y la buena recibida que tuvo.
Musicalmente hablando el Indio experimenta y busca expandir su propia paleta hacia sonidos modernos y por momentos consigue momentos de alto vuelo y otros algo fallidos, aunque está más que claro que a sus casi setenta años puede hacer lo que se le antoja.
Todavía no hay indicios para sus vueltas al escenario, aunque sugirió que probablemente habrá más adelante un show despedida: “El lugar más cómodo que tengo sobre la faz de la tierra es el escenario, no sé por qué. Quizás porque lo que me pasó fue creciendo paulatinamente, no es que un productor me puso de moda ni qué catzo. Empezamos con Los Redondos en un lugar para 100 personas ,después había 150, de repente fuimos para uno de 300. la gente nos fue llevando sin darnos cuenta a ámbitos más grandes”
Por alguna razón (asaz enigmática), los políticos escucharon a los filósofos por primera vez en la historia de la humanidad e hicieron todo cuanto propusieron los académicos. El viernes 16 de noviembre de este año (2018), al concluir el XIX Congreso Internacional de Filosofía, los acilos para locos abrieron libremente sus puertas para no retener enclaustrado a nadie nunca más.
Por alguna razón (asaz extraña), los locos no quisieron salir ni tomar al mundo en sus manos. Fue como si se sintieran a salvo en tanto fueran tratados como dementes [demens]. Algunos, los no tan locos, escaparon al momento, alegres y aliviados. Otros, los no tan cuerdos, trataban de argumentar sinsentidos y preguntaban atentos a tantos ‘cambios tontos’ —ésas fueron sus palabras. Pero otros, los de veras locos, no dijeron nada, no hicieron nada; ignorando el embrollo por completo, permanecieron encerrados a voluntad.
Los filósofos no tardaron en filosofar en torno a la reacción (o irreacción) de los locos. Todavía no hay nada concluyente, pero los rumores dicen que la realidad, si conceptual [cogito ergo sum], es una invención intelectual del homo sapiens sapiens supradesarrollado, id est, de los locos. Y, debido a esta perspectiva cosmogónica, muchas personas (en su mayoría artistas —de entre los cuales destacan los poetas—) han ido a internarse a los psiquiátricos junto a estos locos naturales para, con ello, encontrar la verdad, la belleza y el bien del universo [καλοκαγαθία]. En el manicomio, dicen, está el fidedigno sentido de la vida; lo de afuera, el mundo en que hemos vivido hasta ahora, es un reclusorio imaginario, una mentira inexistente. En realidad no existimos sino porque algún loco nos debe estar imaginando.
Awful Traffic, la banda de Rock instrumental proveniente de Mexico, nos brindó esta entrevista en la que nos cuentan su historia y sobre su último disco “El Viento Predice El Futuro”.
Awful Traffic
A: Adolfo
R: Ruben
¿Cómo fue que definieron el nombre de la banda?
A: El nombre se definió por un videojuego. En ese entonces estaba de moda Guitar Hero y una amiga mía llamada Luigina tenía en su modo carrera el nombre de Awful Traffic. Al ver y escuchar ese nombre hizo click en mí y le comenté a Rubén. Busqué Awful Traffic por todos lados para asegurarme de que nadie lo tuviera, ya que en ese entonces buscábamos nombre y la mayoría de ideas ya existían o ya estaban registradas. Al ver que nadie lo tenía fue como nos quedamos con él.
¿En qué creen que se diferencian de otras bandas instrumentales?
R: Llevamos tocando 10 años música instrumental y lo que realmente a conectado con la gente son las diversas emociones que te causa nuestra música. Awful Traffic es música que conecta con el alma.
A: Desde mi perspectiva, nuestra música tiene el poder de hacerte recordar un momento, una persona o un lugar. En cada persona puede ser muy diferente ese efecto y eso hace única cada interpretación que le dan a nuestra música.
La banda ya cumple más de 10 años de trayectoria. ¿En qué fue en lo que más creció Awful Traffic?
A: Hemos aprendido muchas cosas, realmente el objetivo siempre ha sido salir de nuestra zona de confort e ir por algo más allá. Cada año nos ha fortalecido y con el paso del tiempo hemos aprendido muchas cosas valiosas desde lo más básico a lo más complejo. Lo único que nunca va a caducar es la perseverancia. Nuestro estado es pequeño y hay grandes músicos pero nadie se ha atrevido a hacer lo que nosotros, la música de eso se trata de arriesgarse.
R: Ha madurado más allá de lo que hubiéramos imaginado. Cada vez los objetivos son más altos y estos 10 años son trabajo, esfuerzo y dedicación. Siempre hay nuevas oportunidades para crecer y aprender.
¿Alguna vez pensaron en incorporar un vocalista en el grupo?
R: Si y no, nuestra música siempre ha fluido sin necesidad de tratar de buscar una voz, pero si se llegó a pensar en nuestro subconsciente pero siempre estuvimos seguros del camino instrumental.
A: Creo que la música instrumental tiene más poder que una letra, ya que una letra te limita a una sola intención. El post rock es un viaje de emociones, recuerdos, vivencias que se adaptan a cada persona, creando una experiencia para cada individuo que la escucha.
¿Qué es lo que más destacan de su último disco “El Viento Predice El Futuro”?
A: El proceso para hacer este disco fue de lo más divertido, experimentamos con circuit bending en algunas canciones, el disco relata la historia de nuestros Álter Egos: el Lobo y el Oso. En este disco nos inspiramos en la cultura japonesa y combinamos lo tradicional con tintes electrónicos. Algunos títulos del disco son frases en japonés que se refieren a algo: Ikigai (la razón de vivir, eso que te hace levantarte todos los días), Gaman (seguir intentando a pesar de las adversidades), Wabi-Sabi (la búsqueda de la belleza dentro de las imperfecciones), Ukiyo (mundo flotante, sin preocupaciones), Komorebi (la luz que se filtra a través del sol en los árboles), Yugen ( la belleza del universo) y Kogarashi (el primer viento que te avisa que se acerca el invierno). El Viento Predice El Futuro es un viaje sonoro, escúchalo con el corazón, no con la razón.
R: Se destaca la manera en que se grabó, ya que cuidamos que cada elemento que hiciera falta estuviera ahí, también cabe mencionar que las canciones del disco son continuas y hacen referencia a una composición fusionada en lo emocional pero también cuidando detalles técnicos.
Su música podría incorporarse tranquilamente en el soundtrack de alguna película, serie o videojuego ¿En cuál se lo imaginarían?
R: Sí, se acopla bastante bien en todo eso que mencionan, depende la intención que se busque, lo imagino en un juego de aventura espacial o porque no en el soundtrack de un FIFA.
A: Yo soy muy fan de las bandas sonoras que se hacen en las películas, series y videojuegos, afortunadamente he creado algunos de los ya mencionados, bajo el nombre de “Álvarez Villeda” actualmente ando trabajando en un soundtrack para la empresa de Nueva Zelanda ClockWork Giants en su videojuego llamado Introspect. Con Awful Traffic sinceramente sería un sueño poder participar en algo así de increíble, creo que podemos encajar en cualquier panorama, espero que muy pronto nos pidan un trabajo de ese calibre.
¿Cuáles son sus próximos planes para el futuro?
A: El viento nos predice este 2019 una gira internacional, compartir el escenario con más bandas extranjeras, tours, la composición de nuestro 3° disco, mucho aprendizaje y diversión.
Con Black Sunday (1993), Cypress Hill profundizó la conexión en su música entre el hip hop de raíces latinas con el rock and roll. Con samples algo más oscuros y pesados, sus temas accesibles y siempre obsesionados con el consumo de la marihuana continuaron llamando la atención como su antecesor.
Apoyado en excelentes temas como “Insane in the Brain”, “I Ain’t Goin’ Out Like That”, “When the Shit Goes Down” y “Hits from the Bong” y pocos rellenos innecesarios, Cypress Hill logró lo que ningún artista de rap había conseguido hasta entonces, colocar dos álbumes entre los más escuchados en en el Top 10 de Billboard 200 al mismo tiempo.
Black Sunday redondeó un segundo esfuerzo consistente y más que satisfactorio, aunque lamentablemente fue uno de sus últimos grandes discos, aunque siempre tendrán una parte importante dentro de una época dorada del género.
Acerca de esos años de esplendor su percusionista, Eric «Bobo» Correa, declararía lo siguiente: “El hip hop de esa época tuvo tantos grupos, todos sonaban diferente, no había copias ni nadie queriendo parecerse a otro, eran muchas bandas. Hoy en día también hay muchas, pero no podes identificar quién es quién, así que para mí la era dorada del hip hop fue esa. Los años noventa fueron nuestro momento de gloria, cuando el rock en español explotó. Es muy bueno darme cuenta que fuimos parte de la mejor era del hip hop.”
Increíble pensar que en realidad solo vivimos por los demás. Parece tonto, pero generalmente es así. ¿Quién puede sentirse pleno al recibir un balazo que siempre duele, aunque el corazón ya este blindado?. ¿Cuándo y quién nos enseña a mirar adelante, dejando atrás la burla?. Seguir se sigue, … todos lo hacen. Pero la huella no se borra y es lo que amarra a una orilla de la que muchos ni siquiera parten. Es cómoda la derrota. Es fácil arrodillarse.
La experiencia sirve poco. Trae temor y resentimiento que no se traga con una sola noche de olvido. Que estúpido te vuelve el saber de antemano lo que sucederá. Esa cautela marica de evitar hacer, para después no padecer. Y así se deja pasar. Laissez faire total. Es dejar marchitar el libro antes de escribirlo. Es tirar las herramientas, en lugar de intentarlo una vez más y pensar que quizás la que viene es la que vale.
Las cuestiones familiares son cuestiones ineludibles. Quien esta. Quien se fue. Quien vino. Quien se quedó. Quien reapareció. Quien no estuvo nunca y de repente esta acá. Quien estuvo desde el principio, pero se cansó. Quien se fue para no volver. Quien no te ve jamás y cuando lo hace te pregunta banalidades. Quien siempre fue una mierda y el presente lo desnuda de pie a cabeza. Quien vale más es el más criticado.
El ser humano es un ser social por naturaleza decía Aristóteles. Lástima que al día de hoy esa misma sociedad que te crea, por naturaleza propia espera verte rodar. El morbo es lo esencial. El comentario vecino de la señora que no sabe que su hijo trafica y habla a los gritos señalando con el dedo al nieto de la finada de al lado. En eso se reduce la hipocresía del ser humano. Tan civilizadamente idiota para no darse cuenta que la unión y el amor también existen y son reales.
José Larralde bien lo supo expresar: “Nunca se meta ni pase por juez de problema ajeno. El rancho suyo está lleno de cosas por arreglarse”. Sin embargo, nadie le hizo caso. En el fondo somos todos tan parecidos, que pecamos prácticamente por esencia. Por ingenuidad misma de seguir siendo niños que se tropiezan por no saber bien como atarse los cordones. Porque escuchamos como se hacía, pero en la práctica todo es diferente. Y la calle puede ser muy dura para los dientes.
Solo Dios sabrá entonces la gracia de seguir siendo así. El sentido de tirar las cartas, guardando ese as bajo la manga que siempre se nos cae antes de ganar. Porque ventajear es la idea. Siempre estar delante de los demás. Si Maquiavelo viviera estaría orgulloso de su legado. No importa el camino, solo llegar. No importa cómo ni a quien habrá que pisar. ¿Llegar a dónde? es la pregunta. ¿Que nos hace creernos más?.