Puntaje del Disco: 7,5
- Balls To The Wall: 8,5
- London Leatherboys: 8
- Fight It Back: 7,5
- Head Over Heels: 7,5
- Losing More Than You Ever Had: 8
- Love Child: 7,5
- Turn Me On: 7,5
- Losers And Winners: 7
- Guardian Of The Night: 6,5
- Winter Dreams: 8,5
En una década en la que el heavy metal fue furor en el mundo, Accept se transformó en la bandera más representativa del metal germano. Sin dudas fue una de las bandas más distinguidas por combinar sus brutales riff que se acercan al hardrock de AC/DC, la oscuridad de Black Sabbath, pero con una angustiosa tonalidad que se aproxima al hairmetal más acérrimo de los ochenta. Accept está ahí, en el medio de todo. Pudiendo gustarte porque se acerca a grupos más característicos de los setenta o desagradarte por arrimarse a bandas más ochentosas como Motley Crüe. Y viceversa.
Balls to the Wall, su quinto álbum de estudio, fue uno de los más aclamados junto a Restless and Wild. En este, Accept estamparía su buen momento entregando un disco metalero bastante accesible y melódico, con cierta naturaleza conceptual ya que sus canciones hablan de política, la sexualidad, la iglesia, entre otros temas. Esto derivo en que Balls to the Wall se convierta en el álbum más comercial de la banda y como consecuencia el más vendido.
Como no podía ser de otra manera, el gran clásico del disco es su canción homónima, “Balls To The Wall”, que merece un párrafo aparte. Es un himno demoledor con un potente riff que parece más propio de Angus Young. Sin embargo, lo más cuestionable de este clásico es su video oficial de difusión, con los violeros de la banda moviendose de atrás para adelante siguiendo un paso muy penoso y con imágenes de un conjunto de salames que “revolucionariamente” estrolan sus cabezas contra paredes. Muy bueno… para morirte de risa un buen rato.
Los sucesivos cortes son melódicamente correctos, con más riff superpulentas de Wolf Hoffmann acompañados por la poderosa voz de Udo Dirkschneider, pero al mismo tiempo un poco saturados. No hay nada que especialmente resulte originales de ellos. Es buen metal, potente pero genérico. Por otro lado, se destaca la balada “Winter Dreams”, que no es una de esas infames power ballads del Glam metal. Esta alcanza cierto nivel astral superior por su oscuridad.
Otra particularidad de Balls to the Wall está en que la totalidad de las letras fueron escritas por «Deaffy» (pseudónimo de su manager Gaby Hauke), entre las cuales temas como “London Leatherboys” y “Love Child” se refieren al parecer a homosexuales. Por este motivo el disco fue catalogado como “Gay Metal”… ¿Gay Metal? Comentarios como este solo confirman que las múltiples ramificaciones del metal alcanzaron niveles impensados (y también bastante estupidos). Lo cierto es que Balls to the Wall es un buen disco de metal y punto, obra de este conjunto alemán que supo “romper las bolas” en los ochenta.
Persy