Puntaje del Disco: 4
- Knocking At Your Back Door: 8
- Under The Gun: 6
- Nobody’s Home: 4
- Mean Streak: 5,5
- Perfect Strangers: 8,5
- A Gypsy’s Kiss: 4,5
- Wasted Sunsets: 4
- Hungry Daze: 3,5
- Not Responsible: 5,5
Deep Purple quedaría virtualmente disuelto cuando Coverdale empezaría a abocarse a Whitesnake, con Gillan en Sabbath y con el surgimiento de Rainbow. De hecho entre fines de los setenta y principios de los ochenta, no se si recordaran a un muchacho llamado Rod Evans, pero tocaría en Estados Unidos usando él nombre de Deep Purple. Ahh sí, Roderick «Rod» Evans, el primer cantante de Purple. Por eso este buen hombre se comió un juicio de Blackmore y Glover para que deje de usar el nombre del grupo, el cual Evans terminó por supuesto perdiendo.
Sin embargo, en los años ochenta se dio la grata sorpresa del gran retorno de Deep Purple. Encima Deep Purple Mark II, su formación clásica y la más auspiciosa de su historia. Y con su vuelta un disco: Perfect Strangers, que desafortunadamente dejó bastante que desear.
Perfect Strangers es un disco lisa y llanamente malo. La banda no estaba en su mejor momento y eso queda plasmado a simple vista. Ya de por sí las composiciones y en especial las letras van de lo mediocre a lo horrendo. Es hard rock con ciertos acercamientos al heavy metal ochentoso bastante genérico. Y si de los ochenta hablamos toma los estereotipos clásicos de esa década infame como la bateria electrónica. Además el aporte de Blackmore es flojo. No hay grandes riffs y sus solos de guitarra no dicen nada, están ahí pero pasan sin pena ni gloria, no levantan el nivel de los temas.
Y así aparecen cortes como “Nobody’s Home”, lo que comúnmente se conoce como “cock rock” (rock verga, perdón la expresión pero es lo que es), o sea una basura. “A Gypsy’s Kiss” es un tema que sería más apropiado escuchar en una versión barata de Rata Blanca que en la formación legendaria de Deep Purple. Y que mala es la power ballad “Wasted Sunsets”, imitación barata de cualquier balada de banda glam de los ochenta. Y por último está esa cosa llamada “Hungry Daze”, un rocker bizarro bastante chocante, en el que Blackmore molesta más de lo que puede llegar a aportar positivamente.
De todas formas, Perfect Strangers no es una completa porquería. Su homónima canción “Perfect Strangers” tiene cierta mística. Y además el disco abre bien con “Knocking At Your Back Door”, por más que pueda ser confundido con algo de Kiss.
Ahora que me doy cuenta la época de Coverdale no fue tan mala si lo comparamos con esto. Perfect Strangers es un disco hecho por perfectos extraños. A estos tipos en el álbum no los conozco. Hagamos de cuenta que Deep Purple nunca volvió y listo.
Persy