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Maratón de Heavy Metal

El genero más odiado por tus padres, para romper traseros con todo el power y para tirar la casa por la ventana, a partir de mañana: Maratón de Heavy Metal en el Persi Music. Metallica, Iron Maiden, Motörhead entre otros tantos grupos te destrozaran los tímpanos con su metal más acérrimo. Y para arrancar con este nuevo Festival, otra nueva entrega de Seven Ages of Rock: Heavy Metal, Never Say Die.

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Nuevas Promesas: Estado Vegetal – Pasaje a la Locura

  1. Otro día
  2. Soñando
  3. Shine that light
  4. Nada es igual
  5. Despedida
  6. Destapate Otra
  7. 6.10 Am
  8. Poesía de Rock
  9. Poco a poco
  10. Siempre un pero
  11. Mis últimas lunas
  12. Plaza costanera
  13. Sube sube
  14. Junto a vos
  15. Recuerdo

Catalogar a Estado Vegetal como una nueva promesa, a esta altura de su carrera, sería casi una falta de respeto. En todo caso podría decirse que es una promesa confirmada. Con diez años de trayectoria recientemente cumplidos, esta interesante banda del under porteño inició sus pasos a finales de la década del noventa como resultado de la unión de un grupo de amigos del colegio secundario. Ricardo Finn Schmiegelow en voz, Exequiel Cernadas y Jordi en guitarras, Manuel Cesareo en bajo y Pablo Gobbi en batería constituían la formación inicial de Estado Vegetal, a la que luego se integraría Facundo en armónica y, más adelante, Romma en saxofón.

En el comienzo fueron principalmente covers de bandas como Los Ratones Paranoicos, La Renga y Los Ramones, hasta que en 2002 grabaron su primer demo “Estado Vegetal” con 11 canciones, entre los que se destacaban. “Maldito rocanrol” y “Una noche con el diablo”.  Gracias al apoyo del público el nombre de la banda empezó a expandirse y fue así como tocaron junto al Bordo, otra banda formada por amigos del secundario, fueron teloneros de Callejeros en Cemento y compartieron escenario con La Mancha de Rolando.

Las distintas presentaciones en varios lugares de Buenos Aires contribuyeron a la expansión de la banda, al punto de cumplir con el sueño de todo grupo: el primer disco. En 2004 Estado Vegetal grabó “Bienvenidos al Circo” en Mataderos Records del que surgieron  “Demasiado”, uno de los grandes clásicos y “El Baile del Sr. Skaramuza”, el debut audiovisual  del grupo.

Debido a la tragedia ocurrida a fines de 2005 en el boliche República de Crogmanon durante un recital de Callejeros, los shows de Estado se vieron interrumpidos hasta mediados de 2006 con presentaciones en Speed King, Planta Alta y otros lugares habilitados en la ciudad. En 2007 la deserción de Jordi en guitarra dejó espacio para la incorporación de Damián Iriarte y tras un tiempo sin ensayar a causa de una lesión del baterista Pablo Gobbi, el grupo volvió con nuevos sonidos  listos para la salida de su segundo disco.

En Marzo de 2008 la banda ingresó nuevamente en Mataderos Records a grabar su siguiente CD: “Pasaje a la Locura”. El disco cuenta con 15 canciones cimentadas en una sólida base rockera y estridentes bateos que mucho hacen recordar a bandas como Los Piojos o Callejeros, pero que sin embargo, logran darle un claro espíritu propio. Ese mismo espíritu y vitalidad que hicieron de Estado Vegetal una banda tan seguida y querida en diversos rincones de Buenos Aires. Se destacan el primer corte difusión “6.10”, “Shine that Light” con su pegadizo estribillo y “Soñando”.

Recientemente a fines de 2009 Estado Vegetal, con motivo de sus 10 años, ofreció un gran concierto en La Trastienda, un teatro en el barrio de San Telmo, en la que con el apoyo de su incondicional público, cerraron una etapa en la carrera de banda. Una etapa que esperemos concluya pronto ya que deseamos ver nuevamente sobre los escenarios a esta genial banda. Shine That Light, Estado!!

Piro

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Postales Dramáticas: Emir Kusturica en Argentina – Luna Park Febrero del 2010

Estábamos esperando desde hacía 45 minutos. En el medio había pasado Baltasar Comotto y sus Dragones Albinos, que sonó decente aunque no pudo satisfacer nuestra necesidad de revolución balcánica.

Una neblina densa, herbal, amarga y picante, sobrevolaba nuestras cabezas. El Luna Park estaba lleno, mucho más de lo que esperaba. Ya nos dolían los pies, nos estábamos impacientando. Ni bien venía un técnico a chequear el sonido o algo, estallábamos en gozoso vitoreo pensando que se trataba de un músico, pero la desilusión tiene pasos ligeros.

Finalmente, cuando estábamos preparando los cócteles Molotov para tirárselos a los organizadores, llegó Emir Kusturica disfrazado de piloto y todo su séquito de muchachada instrumental. Luego del caluroso recibimiento que les otorgamos, sonaron los primeros acordes y comenzó lo que sería una calurosa noche de fiesta gitana, música entretenida y populismo demagogo.

Musicalmente, estuvo bien, aunque no increíble. Con un despliegue que incluía dos guitarras, dos baterías (y percusiones), bajo, saxofón, tuba, acordeón, teclados y violín, el sonido pudo haber estado mejor, y en ningún momento The No Smoking Orchestra pudo demostrar estar a la altura de sus grabaciones de estudio.

Esto no fue en detrimento de la fiesta que se vivía en el campo: pogo, mosh, deathwall, bardo, baile y locura. Mucha locura.

La selección de los temas no dejó nada a desear. Estuvieron presentes los ¿hits? “Unza Time”, “El Bubamara Pasa”, “Pitbull Terrier” y varias canciones pertenecientes al repertorio de “Gato Negro Gato Blanco” y “La vida es un milagro”. También ofrecieron un solo de saxo, uno de tuba, uno de de violín y uno de guitarra. Éste último, ejecutado por el propio Kusturica, se pareció más a una alarma de incendios que a un solo. El apodo de Emir “Clapton” Kusturica resultó ser una exageración indecente, ya que todo el sonido que fue capaz de robarle a la guitarra fue un tímido “plín plín”.

Pero lo más impactante, sin lugar a dudas, es el show dispuesto por Nele Karajlik, voz principal y animador, Kusturica, y el resto de la banda, que incluía:

Si bien la mayoría de estas cosas ya habían estado presentes en espectáculos anteriores, Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra satisfacieron ampliamente nuestra sed de potencia de los balcanes. Luego de una noche larga e intensa, salimos bajo el cielo estrellado del Bajo porteño, totalmente transpirados y destruidos.

Si deciden volver alguna vez más (cosa que con toda seguridad lo harán) les recomiendo que los vayan a ver y disfruten de la fiesta. A menos que quieran escuchar buena música serbia. En ese caso les recomiendo que escuchen su disco.

Barba

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The Black Crowes – Shake Your Money Maker (1990)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Twice as Hard: 8
  2. Jealous Again: 8,5
  3. Sister Luck: 8,5
  4. Could I’ve Been So Blind: 7
  5. Seeing Things: 7,5
  6. Hard to Handle: 9
  7. Thick n’ Thin: 7,5
  8. She Talks to Angels: 8
  9. Struttin’ Blues: 8,5
  10. Stare It Cold: 7

The Black Crowes se formó en Atlanta, Georgia en 1984 con el vocalista Chris Robinson, Jeff Cease (guitarra principal), Johnny Colt (bajo) y Steve Gorman (batería) y el hermano menor de Chris, Rich Robinson (guitarra). El grupo nació a destiempo en una época donde predominaba la ola grunge alternativa que cubrió el panorama musical norteamericano de principios de los noventa donde cualquier grupo nuevo quería parecerse a Nirvana. Los Black Crowes en cambio, se inspiraban fuertemente por el rock y el blues clásico del estilo de los Rolling Stones, los Faces y Led Zeppelin. Siendo bautizados «»La Banda Más Rock n’ Roll del Rock n’ Roll»» por la revista Melody Maker desde un comienzo sorprendieron con su álbum debut, Shake Your Money Maker (1990) que alcanzo a ser cuatro veces disco platino.

Muy buenos temas como “Jealous Again”,  “Twice as Hard”, “Struttin’ Blues”, “Sister Luck” y el cover de Ottis Redding “Hard to Handle” dejan en evidencia y son una clara muestra de las influencias setentonas antes mencionadas.

Si tu intención es escuchar buen rock and roll, los Black Crowes son ideales. Sus obras no resultan algo nuevo ni original pero su habilidad para interpretar y su actitud en escena atraen de sobremanera y lo demuestran en sus discos donde festejan la esencia del rock atemporal.

F.V.

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TV on the Radio – Desperate Youth, Blood Thirsty Babes (2004)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. The Wrong Way: 9
  2. Staring at the Sun: 8,5
  3. Dreams: 8
  4. King Eternal: 7,5
  5. Ambulance: 5
  6. Poppy: 7,5
  7. Don’t Love You: 7,5
  8. Bomb Yourself: 7
  9. Wear You Out: 6,5

En el año 2003, TV on the Radio empezaría a hacer ruido en el mundo publicando su primer EP, Young Liars, el cual recibió elogios bastante positivos de la crítica en líneas generales. Por eso se esperó con los brazos abiertos y con expectativas su álbum debut que llegaría un año después: Desperate Youth, Blood Thirsty Babes.

En su primer trabajo TV on the Radio nos trajo un Indie rock experimental, que combina una atmósfera oscura que se mezcla con el Gospel, el Soul, el Jazz y otros estilos, como si TV on the Radio nos invitará a viajar por el tiempo recorriendo sus influencias desde esta última década como punto de partida.

Sin embargo, Desperate Youth, Blood Thirsty Babes no es tan espectacular como personalmente esperaba. No tiene claros hits, aunque no es comercial. Pero tampoco mantiene un nivel muy parejo y resaltante.

A mi modo de ver, este disco se divide en dos partes. En la primera, podemos encontrar las mejores canciones del álbum, destacándose “The Wrong Way”, una suerte de mezcolanza de Jazz junto a Indie experimental, y “Staring at the Sun”, el único tema que anteriormente integro su EP Young Liars. En el medio, “Ambulance” se sale del molde marcando un quiebre. Es una canción en donde predomina el juego de voces y un “dom dom dom” repetitivo de fondo. Creativo pero omitible desde mi punto de vista.

En lo que queda de Desperate Youth no hay grandes cosas. Aparecen temas como “Poppy”, que mixtura el juego de voces con guitarras distorsionadas más propias del Indie rock, y también hay otros cortes indies con una ligera oscuridad como “Don’t Love You” y la política “Bomb Yourself”, distinguida por su tenue psicodelía.

Desperate Youth, Blood Thirsty Babes es un disco bueno, interesante hasta cierto punto, pero no tan grandioso como lo serían en el futuro trabajos posteriores como Dear Science.

Persy

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Oysterhead – The Grand Pecking Order (2001)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Little Faces: 9
  2. Oz is Ever Floating: 8
  3. Mr. Oysterhead: 8
  4. Shadow of a Man: 8,5
  5. Radon Balloon: 8,5
  6. Army’s on Ecstasy: 8,5
  7. Rubberneck Lions: 8,5
  8. Polka Dot Rose: 9,5
  9. Birthday Boys: 8
  10. Wield the Spade: 8
  11. Pseudo Suicide: 8
  12. The Grand Pecking Order: 8,5
  13. Owner of the World: 9,5

En abril del 2000, Superfly Productions le pidió a Les Claypool, bajista de Primus, que conformase una banda para presentarse al festival de Jazz de New Orleans. Claypool se contactó con Trey Anastasio, guitarrista de Phish, y juntos se le animaron a Stewart Copeland, ex-baterista de The Police. Tres integrantes de tres bandas que lo único que tienen en común son los instrumentos y que empiezan con la letra “P”.

Por supuesto, existen puentes, y por eso es que conformaron la superbanda Oysterhead, y luego de dar el espectáculo, decidieron que bien podrían editar un disco con las canciones presentadas. Y meses después nació The Grand Pecking Order, un híbrido que combina tres voces bastante disímiles pero que logran una mixtura que, de alguna manera u otra, es más que una mera sumatoria de las partes. Y eso que los estilos vocales de los tres son bien diferentes.

En efecto, si bien es fácil rastrear el denso bajo de Claypool, la fluida y tradicional guitarra de Anastasio y la eternamente-back-up batería de Copeland, los tres lograron independizarse un tanto de sus respectivas tradiciones musicales para intentar generar algo nuevo. Con matices, por supuesto. La lúgubre y psico-funk “Shadow of a Man” exclama Primus a gritos, la lúdica alterno-jam “Radon Balloon” bien podría estar firmada por Phish. Sin embargo, canciones como “Army’s on Ecstasy” o “Polka Dot Rose” muestran, no ya un cambio de direcciones total -cual panqueque revoloteado inclemente por el aire-, sino una diferenciación de los caminos recorridos y una nueva tesitura musical.

Todas las canciones tienen una complejidad mínimamente ambiciosa, y puede verse una buena cristalización de esto en “Little Faces” o “The Grand Pecking Order”. “Owner of the World”, si bien repetitiva y cíclica, es adictiva.

The Grand Pecking Order es mejor que el tradicional resultado de las super-bandas, aunque uno no puede evitar pensar que aún podría haber estado un poco mejor.

La curiosidad: Una vez que se anunció la creación de la banda y que estaban componiendo temas exclusivamente para el show, el valor de las entradas alcanzó niveles astronómicos. Matt Groening y Francis Ford Coppola se encontraron entre aquellos que estaban dispuestos a pagar más de 2.000 dólares para ver a Claypool, Anastasio y Copeland en el Teatro Saenger de New Orleans.

Barba

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In Rainbows, el Mejor Disco de la Última Década

En la última encuesta desarrollada en el sitio, In Rainbows, el último trabajo discográfico de Radiohead se coronó como el mejor de los últimos 10 años con el 38% de los votos, superando a Elephant de The White Stripes que quedó segundo con el 20%.

Para homenajearlo les dejamos la presentación de Radiohead desde From The Basement en el 2008, el cual sirvió para promocionar justamente a In Rainbows:

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Setlist:

  1. Bodysnatchers
  2. Nude
  3. Myxomatosis
  4. Weird Fishes/Arpeggi
  5. House of Cards
  6. 15 Step
  7. Optimistic
  8. Reckoner
  9. Where I End and You Begin

From The Basement es un programa perteneciente al productor de música Nigel Godrich. En él se presentaron numerosos grupos, algunos más actuales como Fleet Foxes o The White Stripes, y otros cuya consolidación fue anterior como The Stooges y Sonic Youth. Como no podía ser de otra manera, Radiohead se ofreció para dar su propio show, considerando además que Godrich había colaborado con ellos anteriormente.

En esta presentación Radiohead nos ofrece un setlist integrado mayormente por canciones de In Rainbows, como “Bodysnatcher”, “Weird Fishes/Arpeggi”, “Nude” y “House of Cards”, que a su vez se combinaron con un par de temas de Hail to the Thief, en este caso “Myxomatosis” y “Where I End and You Begin”, junto al único clásico de Kid A, “Optimistic”.

Una presentación impecable de una de las bandas de la actualidad que mejor se desenvuelve en vivo. Para ver y disfrutar. Calidad de confianza.

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Postales Dramáticas: Coldplay en Argentina – Estadio River 26/02/2010

Desde aquellos tres recitales que Coldplay brindó en el teatro Gran Rex de la ciudad de Buenos Aires en 2007, los fanáticos de la banda liderada por Chris Martin esperaron pacientemente el tan ansiado retorno de sus ídolos. Como habían prometido en aquella oportunidad, el lugar elegido esta vez fue el Estadio Monumental, cuya capacidad para 60.000 personas cumple en mejor medida las expectativas de los fieles seguidores de Coldplay.

Luciendo la colorida ropa característica de “Viva la Vida”, la banda salió al escenario acompañado de los acordes de “Life in Technicolor” para luego continuar con “Violet Hill”, el primer sencillo del disco. Si bien gran parte de las canciones fueron del último álbum como “Cementeries of London” y “Strawberry Swing”, la lista alternó clásicos como “Clocks”, “In My Place” y “Yellow” (que incluyó el despliegue de enormes globos amarillos) que estremecieron al público. De todos modos fueron los cánticos en “Viva la Vida” los que flotaron el aire y se prolongaron a lo largo de casi dos horas de concierto.

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Aprovechando algunas gotas que amenazaban con caer y al ritmo de “Singing in the Rain”, la banda bajó del escenario para colocarse  un montículo en uno de los costados del campo ante la sorpresa de los miles de fanáticos. Will Champion, ahora en la guitarra y en la voz ofreció una versión folkie de «Death Will Never Conquer» y casi como una rareza, Coldplay no se olvidó del gran Michael Jackson ya que desplegaron un agradable cover de “Billie Jean”. Así como el título de su último material significaba un agradecimiento por las experiencias vividas por la banda en su anterior visita a Sudamérica, “Don Quixote” se transformó en otra clara referencia hacia la cultura latinoamericana. Pero si de versiones se trata, la remixada “God Put a Smila Upon Your Face” y la balada “The Hardest Part” se llevaron gran crédito.

El gran despliegue en el escenario de pantallas en forma de círculos y fuegos artificiales estuvo acompañado de la colaboración del público mediante una impresionante ola de teléfonos celulares que iluminaron el estadio como nunca antes se había visto. Por último, tras un leve receso, la banda retornó al escenario con “Politik” y “The Scientist” de los dos primeros discos. El final estuvo a cargo de “Lovers in Japan/Reign of Love” en el que las pantallas gigantes mostraban imágenes de la historia japonesa mientras miles de mariposas coloridas flotaban sobre el público.

Piro

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