El Siempreterno comenzó casi como un experimento y actualmente es considerada una verdadera banda de culto del rock nacional. Tras su positivo debut, presentarían dos años después Hacía el Mar de Carbón, con algunos vestigios de la agresividad inicial pero una mayor orientación hacia las melodías y hacia la oscuridad en las composiciones.
Acerca de las grises composiciones del álbum y como surgieron Sergio Roitman tendría algo para decir: “En un período breve, en un mes y medio, se murió mi mamá, mis mejores amigos y un familiar muy cercano a Mimi. Nos pareció bien hablar del asunto sin demasiado prurito, sin miedo. También hubo un poco de exorcismo, pero nunca nos amedrentamos. A mí me parece que el lado oscuro del rock puede ser divertido, y se puede volver intenso, loco y fuerte. Es algo que inspira, y si uno es capaz de hacerlo con entereza y dignidad, ¿por qué no hablar de eso?”
Hacía el Mar de Carbón funciona para escucharlo a oscuras a altas horas de la noche. Las voces de Sergio y Mimi conviven y se combinan a lo largo de los catorce tracks. Musicalmente es más elaborado que su antecesor y menos directo. El foco ya no está puesto en la inmediatez. La explosión hardcore-punk es la excepción a la regla, por momentos se extraña esta veta. Hay que dejarse encantar por las melodías. “Traición” y “Nada Más Triste”, dos de sus mejores temas, podrían pertenecer tranquilamente a un grupo ochentoso atravesando su mejor cara post-punk.
Quizás esta predilección musical retro de la banda, se pueda explicar con declaraciones de Roitman acerca de lo que el escucha en su casa: “Yo escucho la misma música de porquería desde hace 25 años (risas). No logro que me guste ni la música electrónica ni el nü metal ni nada de eso. Me encantaría que me gustaran los grupos nuevos, pero no me gustan. Me siguen gustando Hunky Dory y los discos de Neil Young. Yo le presto oído a los grupos nuevos y lo hago con cariño, pero soy un viejo rocanrrolero, qué le voy a hacer. La verdad es que no entiendo el siglo XXI. La relación actual con la industria musical me parece rarísima.”
Hoy vi un muro (propiedad privada con renta comercial) pintado de colores aburridos aunque bastante conspicuos a decir del barrio y su nivel socioeconómico tan bajo. En ese ahora mural se anunciaba un Jaripeo… ¿Qué es eso? ¡Una cosa horrible! No sé exactamente cuál sea su definición lexicográfica, pero alguna vez tuve la desafortunada oportunidad de asistir a uno de esos y… Es como un viaje en el tiempo, como una regresión hacia un mundo involucionado con instintos violentos irrefrenables, apetitos sexuales incontrolables y estupidez humana inadjetivable. En fin, hay baile, música, comida, feria, apuestas, caballos, encuentros coitales, payasos, tabaco, cocaína, chemo, y litros y litros y litros y litros y litros de alcohol. El único dios, la única democracia, la única y absoluta verdad del universo es una Michelada.
El grupo estelar que musicalizaría el Jaripeo lleva por nombre “ECCEZO”. No quiero hacer una epigramática explicando todos los errores que lingüísticos, gramaticales, ortográficos, morfológicos, discursivos, lógicos, humanos, comerciales, mercadotécnicos, científicos, académicos, sociales y políticos que tiene la palabra (si es que podemos llamar a eso una palabra). Lo impresionante, y lo que quiero enfatizar, es el nivel de ignorancia que hemos desarrollado como especie. No es que ellos hayan nombrado así a su grupo musical, sino que nosotros (el público, la sociedad, el ciudadano común, la audiencia, los consumidores) hemos aceptado al grupo y hasta lo hemos hecho la estrella del Jaripeo. Si no podemos (debemos) llamar a eso ‘degradación moral’, entonces significa que la moral ya no existe… y por eso no se podría degradar…
Hoy entré en un gran dilema filosófico. ¿Para qué mi literatura? ¿Para qué LA literatura? Si un grupo musical se autonombró “eccezo” y son famosos, ricos y felices. Entonces ¿qué hago yo escribiendo? ¿Qué hago yo pensando? Le he dado tantas vueltas al asunto y creo que sólo me quedan tres opciones: 1) ezkrivir ma| y Иo pэnzar, 2) no escribir del todo ni pensar en absoluto, o 3) echarme una Michelada e ir al Jaripeo.
Hace unas semanas presenté un recital poético en el Corredor Cultural del Tianguis del Chopo y, después de la presentación, recorriendo los hondos catálogos musicales del comercio ambulante, me topé con un disco que hacía décadas no veía (ni escuchaba): República de ciegos de la extinta banda mejicana Resorte.
El disco es una joyita. Desde el primer track llegan los recuerdos: «Congregando a toda la raza de Latinoamérica en pro de los derechos humanos». Inevitable odiar a mi nación, mi país, mi república de ciegos.
De pronto, comenzó a sonar una melodía que había olvidado casi por completo y lo poco que recordaba no era tan impactante como ahora lo sentí. La canción es Think, y el mensaje es simple, directo y verdadero: ¡Piensa por ti mismo!
Probablemente, esto me pareció neurálgico porque recién he estado releyendo algunos títulos de Óscar de la Borbolla que resultan tan simples, directos y verdaderos como aquella canción: La rebeldía de pensar, El arte de dudar y La libertad de ser distinto.
Resorte con musicalidad, De la Borbolla con filosofía; Resorte con ritmo, De la Borbolla con argumentos; Resorte con el sonido, De la Borbolla con las letras; ambos sugieren (acaso piden) lo mismo de esta república: ¡PIENSA POR TI MISMO!
Peleando por su cultura, derramando sangre en las tierras, castigados sólo por ser indios. A. N. I. M. A. L.
Para hacer algo verdaderamente sublime no hay que ser sublime uno mismo ni querer serlo siquiera, basta con hacerlo. Una de las frases que más han impulsado a generaciones jóvenes actuales (dosmiles) es la sentenciada por Vladimir Putin: «Existen dos clases de personas: las que harán grandes cosas, y las que las están haciendo». Palabras dirigidas a jóvenes casi niños de su nación, quienes lo miran con respeto y acaso algunos con admiración; quizá por la labor mediática o por la organización cívica escolar, pero el hecho es que el impulso que se busca en los consejos de un alto mandatario sí lo hubieron encontrado aquellos aprendices atentos y críticos, audiencia del amado Vlad.
¿Y nosotros qué tenemos? ¡«Me canso, ganso.»! Lo que nos queda es una cabizbaja Latinoamérica que ya dejó de ser libre ha muchos periodos gubernamentales. A nosotros nos resta una raza sin fe, sin esperanza; más valdría soltar a Pandora, sacarla del zoológico y dejar que hiciera su revolución. No importa qué fuimos, ahora sólo somos una estirpe de gente masacrada, violada, decepcionada, sin fe, sin esperanza. Hemos nacido en una tierra de promesas huecas, de pasados sin futuro. Naciones divididas por billetes, pueblos unidos por injusticias, pobreza, hambre, tristeza y la guillotina del imperio norteño sobre nuestras almas nos han dejado impotentes, temerosos, indefensos, sin fe, sin esperanza. ¿Qué nos queda? ¿El arte? ¿La familia? El autoconsuelo, las migajas de un amor cinematográfico. Somos lo que queda de la humanidad cuando la especie da un salto evolutivo. Somos indios sin fe. Somos indios sin esperanza.
La lectura pasiva de un texto es una pérdida de tiempo; se requiere una lectura participativa, hay que re-crear el texto. Raúl Alcalá Campos
Mi abuela era una religiosa, creyente, crédula; —no sé cómo llamarla— el punto es que trató por muchos medios y de muchas formas meterme a su dios en el alma. Por fortuna, las condiciones contextuales impidieron que mi contacto con la teología me hiciera cocowash. Por desgracia, la constante dubitación quedó impregnada en mi fe desde pequeño. No es que me importe la tendencia deífica o la humillación espiritual, lo importante es que ahora casi todo me parece estar relacionado con el diosito de mi abue. Por supuesto, la música no es la excepción; pondré tres ejemplos de cómo percibo esa omnipresencia divina hasta en las letras de las canciones más desinteresadas del quehacer teológico.
1.Perdido en la apatía de Lorenzo Partida. Al escuchar la canción, claramente se nota que el mensaje es romántico, pero… Además, ante la abierta declaración de Partida por clamar la presencia de un ser supremo, ¿cómo no escuchar una plegaria a dios en lugar de una declaración amorosa?
Estoy perdido sin ti.
Cuando en tu furia tú me apartas,
te necesito para ser más que una caricia.
Al menos hoy pon tu luz en mí.
¡Abrázame! Es tan grande el dolor
y mis esperanzas piden una prueba de ti.
Te necesito; estoy perdido en la apatía.
Al menos hoy pon tu luz en mí.
2.Necesito decírtelo de Los Cardenales de Nuevo León. Ésta es otra declaración de amor de un hombre hacia dios. Bueno, en realidad es hacia una mujer, pero cada vez que yo la escucho no puedo evitar dedicársela a ese diosito santo a quien le rezaba mi nana.
Necesito decírtelo, que tú sepas que te amo.
Es preciso que entiendas que te estoy necesitando,
que ya nada me importa —sólo estar a tu lado—,
que mi vida ya es tuya y tú ni cuenta te habías dado.
Dime con tus ojos (…pues es más que suficiente)
que para ti ya no te soy indiferente.
2.5Si yo fuera él también de Los Cardenales de Nuevo León. Aquí dejaré ver en plena transparencia mi tendencia [¿psicosis?] a insertar ‘El Libro’ de mi abuela en todas partes. Lo que escucho en la letra de esta canción es al diablo hablándole al ser humano, convenciéndolo de que el dios padre no merece su fe.
Si yo fuera él, no te dejaría un momento
—ni siquiera un instante— de adorar.
Si yo fuera él, estarías conmigo en la gloria
y se tendría que hacer nueva historia
de lo que es el amor.
3.Tu falta de querer de Mon Laferte. Lo que todo mundo escucha en esta canción es un reproche despechado de una mujer hacia un hombre protervo (como acaso somos todos). Sin embargo, yo escucho un reproche despechado de una mujer hacia dios (quien también resulta protervo… acaso por ser hombre).
Te quiero ver…
Aún te amo y creo que hasta más que ayer.
La hiedra venenosa no te deja ver.
Me siento mutilada y tan pequeña.
Ahora dormiré muy profundamente para olvidar.
Quisiera hasta la muerte para no pensar.
Ven y cuéntame la verdad.
¡Ten piedad y dime por qué!
¿Cómo fue que me dejaste de amar?
Yo no podría soportar tu tanta falta de querer.
De que sirve ser inmortal si no puedo morir de amor
Dice una canción de Babasonicos.
Y me puse a pensar,
pensar por pensar.
Quiero morirme de amor…!!!
Quiero un amor real,
de esos que te la suben y te la bajan…
Quiero un amor mortal.!!!
De esos que sabés que se puede terminar, en cualquier momento.
En el momento más oportuno,
o en el más inoportuno.
y que va a doler igual…
Porque bien sabido es, que el amor,
es una porqueria, como dice Dolina.
Quiero un amor que cada vez que sepa que voy a verlo,
me lata el corazón, como la primera vez,
pero con experiencia.
Que lo elija todos los días…
Quiero un amor que me despierte por las mañanas,
por las tardes y por las noches.
Quiero un amor que me mantenga despierta,
viva.
Cada amor así, tiene un nombre.
De que sirve ser inmortal…
no quiero ser un anormal!!!
No quiero un amor de telenovela,
son muy artificiales, muy sobreactuados.
y de guión….sabemos el final.
Quiero un amor de esos que se te cruzan por ahí,
y que no se pueden soltar,
porque no es necesario hacerlo…
porque queres que esté..
porque te hace bien.
Hay amores regalados, y no valorados.
Hay amores muy valorados y anhelados, que nunca llegan,
ni llegarán…
Hay amores para todos los gustos.
Pero los hay!
Hay amores mortales, mutantes, cambiantes.
simples, que van por un caño.
Existen!!!
Esos amores que te hacen morir de amor existen!!!.
Existen, y yo los he visto..!!!
¿De qué sirve ser inmortal si no se puede morir de amor?
Ya no quiero ser un anormal.
Coca y Bonjour
Natalia Balul (profesora de Filosofía y escritora)
Hoy quiero hacer una recomendación. Ya sé que las digresiones no son las acostumbradas reseñas de discos, así que trataré de no convertir este texto en un repaso del álbum. Sin embargo, la recomendación no la hago meramente por lo musical, sino por lo literario. ¿Literatura? Sí, algunas veces yo me pongo muy escéptico cuando se habla de difusión cultural (específicamente en lo literario), pues las fuerzas omnipotentes que controlan nuestra política, economía, medios, y demás, regularmente evitan que la cultura [entiéndase recreativamente] logre llegar al vulgo, porque (¡claro!) a ellos les conviene tenernos entretenidos con programas televisivos de contenido estúpido, libros bestsellers, películas jolibudences, y canciones que no canten más que puro amor y desamor.
La recomendación de hoy es el disco Tierras de leyenda (2000) de la banda Tierra Santa. Musicalmente, no me siento preparado para criticarlo ni siquiera juzgarlo —aunque personalmente lo disfruto mucho. Empero, líricamente hablando, es una preciosura de divulgación literaria maravillosa. Todos los temas revisan diversos pasajes:
Bíblicos. Sodoma y Gomorra resume ese capítulo, lo mismo que La Torre de Babel.
Griegos. La caja de Pandora y Caballo de Troya hasta sirven para usarlas como material pedagógico.
Históricos. El secreto del faraón muestra un panorama de los motivos egipcios para la momificación, y Una juventud perdida retrata el estilo de vida de aquellos periodos de guerra patriótica.
Literarios. La canción del pirata (que fue por la que llegué a este CD) es una musicalización al poema de José de Espronceda, el cual está fiel, íntegro e intacto.
Tras escuchar este disco, uno se pregunta por qué los compositores no utilizan este recurso más seguido. Es cierto que lo han hecho, y lo hacen, a veces en canciones o a veces sí en discos completos como éste; pero la verdad es que comparando los porcentajes con las canciones de amor y demás banalidades, el recurso literario no es muy concurrido (al menos en la mayoría de los géneros musicales. Así que esperemos que se siga produciendo esta mancuerna de sonido y letra para deleitar nuestras almas con arte sublime.
Here Comes The Cowboy no es un disco western como su nombre sugiere. Es un álbum en el que DeMarco te sumerge en el indie folk, con una onda bastante simple y tranquilo. Mac no ofrece nada particularmente llamativo. De todas formas las melodías son bastante confortables aunque pueden pecar de ser repetitivas.
The National – I Am Easy to Find
Fecha de Lanzamiento: 17/05/2019
Puntaje del Disco:
Aunque no sea estrictamente un soundtrack, la idea de este álbum nació gracias al director Mike Mills quien le propuso a The National acompañar con música su corto cinematográfico protagonizado por Alicia Vikander, I Am Easy to Find.
Musicalmente hablando estamos ante temas intimistas y relajado, varios escalones por debajo de su antecesor, Sleep Well Beast que se nutre de las participaciones de voces femeninas de Sharon Van Etten, Lisa Hannigan, Gail Ann Dorsey, entre otras para embellecer los temas, que en algunos casos como en “Roman Holiday”, “The Pull of You”, “Where Is Her Head” y “Rylan” logran funcionar.
Rammstein – Rammstein
Fecha de Lanzamiento: 17/05/2019
Puntaje del Disco:
Diez años tardaron los gigantes del metal aleman, Rammstein, en volver a sentir una conexión que sentían perdida y publicar una colección de once nuevos temas a la altura de sus exigencias, coincidentemente con el aniversario número veinticinco de existencia de la banda.
En este regreso triunfal continúan con su habitual muralla de guitarras distorsionadas con una versión más fresca que les permite explorar nuevos recursos dandole más importancia a las melodías y las atmósferas que en el pasado. Rammstein confirma que en la medida que retengan su hambre y pasión continuaran mejorando y ganandose devotos en todo el mundo.
Tyler, the Creator – Igor
Fecha de Lanzamiento: 17/05/2019
Puntaje del Disco:
Tras recibir la aclamación por parte de críticos y ser señalado como la revelación dentro del mundo del hip hop gracias a Flower Boy en 2017, Tyler, the Creator preparó durante todo 2018 su esperada continuación: Igor.
Para este disco Tyler se encargó casi por completo de auto producirse y si bien se puede exhibir algún progreso y crecimiento en algunos sentidos, matices y construcciones de su sonido, tambien carece de estribillos memorables o temas para recordar como en su antecesor.
Cate le Bon – Reward
Fecha de Lanzamiento: 24/05/2019
Puntaje del Disco:
Reward es un disco de arreglos extravagantes que en su combinación suenan muy bien, una voz espléndida que resalta buenas melodías, que son más bien cautas pero que tienen su encanto. Como defecto las canciones pueden ser un tanto repetitivas en su fórmula. Aunque no sea un álbum excitante, es bastante sólido. y por eso este trabajo de Cate le Bon viene cosechando criticas positivas este año.
Black Mountain – Destroyer
Fecha de Lanzamiento: 24/05/2019
Puntaje del Disco:
Destroyer es el quinto disco de estudio de Black Muntain y su trabajo más metalero a la fecha. Pero es una especie de metal medido combinado con Rock Alternativo. Algunos riffs evocan a Sabbath, Judas Priest e incluso a Zeppelin. Pero no es solo metal también tiene aire espacial que puede recordar a Floyd. En contrapartida siguen sin ser una banda que se destaque por su originalidad sino en la utilización de recursos de otros grupos. Pero hay que destacar su búsqueda constante de nuevos horizontes. Muy buen disco.
Morrissey – California Son
Fecha de Lanzamiento: 24/05/2019
Puntaje del Disco:
California Son, el doceavo trabajo solista de estudio de Morrissey, cuenta con la particularidad de tratarse en su totalidad de covers de otros artistas (en su mayoria poco populares) y ademas de contener alguna de las peores canciones en el repertorio del cantautor ingles en años, tal es el caso de “Wedding Bell Blues”, “Its Over” o “Lady Willpower”.
Este nuevo lanzamiento llega de la mano de la controversia por sus posiciones politicas apoyando a un partido de extrema derecha. Aunque para muchos, solo forma parte de otro acto del personaje que ha sabido crear asociado a siempre a la polémica. Lo cierto es que suena de su renacimiento en el siglo veinte gracias a albumes como You Are the Quarry o Ringleader of the Tormentors.
Madonna – Madame X
Fecha de Lanzamiento: 14/06/2019
Puntaje del Disco:
Para Madame X, Madonna vuelve a trabajar en casi todo el disco con uno de sus productores fetiches en los últimos años el frances Mirwais Ahmadzaï, de participación clave en los últimos buenos momentos de la diva, con el objetivo de armonizar un disco por demas extraño con sonidos principalmente orientadas al pop latino, la electrónica y el trap, de los más diversos linguisticamente cantado tanto en ingles, español como portugues.
Con participaciones deslucidas como las del reggaetonero Maluma, el rapo Quave y la cantante brasilera Annita. Madame X es un disco desparejo, que crece especialmente en los temas producidos por Mirwais, de contenido altamente experimentales como “Dark Ballet”, “Batuka” y “Killers Who Are Partying”.
The Racounters – Help Us Stranger
Fecha de Lanzamiento: 21/06/2019
Puntaje del Disco:
Entretenido diseñando su propia carrera solista y con lanzamientos de su otra banda The Dead Weather Jack White se tomó más de diez años para volver con su socio Brendan Benson y grabar el tercer larga duración de The Raconteurs: Help Us Stranger.
El tandem Benson-White funciona como siempre entregando ideas y melodías pegadizas manteniendo la escencia vintage del grupo de hacer honor al rock y el blues clásico, por ejemplo versionando a su estilo una canción de Donovan de 1965, «Hey Gyp (Dig the Slowness)».
The Black Keys – Let’s Rock
Fecha de Lanzamiento: 27/06/2019
Puntaje del Disco:
Cinco años tendríamos que esperar para volver a escuchar un nuevo álbum de las llaves negras. Resulta llamativamente extraño pero se entiende si vemos los proyectos en los que trabajó Dan Auerbach. En su retorno tenemos a Let’s Rock, un álbum un tanto más genérico del que nos tienen acostumbrados, en el que hacen foco en el Hard Rock de los setenta, con algunas influencias de Rock Sureño. Por lo que Let’s Rock puede recordar a bandas como Lynyrd Skynyrd hasta Aerosmith. Pero el problema aparece en que sus composiciones son menos entretenidas y menos memorables que las de otros discos del dúo. De todas formas no deja de ser un álbum aceptable.
Thom Yorke – ANIMA
Fecha de Lanzamiento: 28/06/2019
Puntaje del Disco:
El líder de Radiohead sigue con su obsesión por la electrónica, está vez con un disco (y película en Netflix) con una versión un poco mas minimalista, con melodías más Pop que recuerdan a grupos como Animal Collective. Los que añoren el Radiohead de los noventa, les va a resultar nuevamente decepcionante este trabajo. La ausencia de guitarras es una deuda que Thom tiene pendiente hace tiempo.
Del 5 al 7 de mayo (2019) en la ciudad de Pachuca de Soto, Hidalgo (México), se llevó a cabo el 5º Encuentro Nacional de Performance (ENAPE V). Este encuentro, a pesar de su nombre, congregó a performers no sólo de Méjico sino también de Argentina, Brasil, Alemania y EEUU. Yo (Kobda Rocha) tuve el honor de presentar el recital poético «El Demoño & La Maldá», presentación inaugural del encuentro, por cierto. Debo confesar que llegué a sentirme ínfimo e intimidado por las personalidades que estuvieron presentes —aunque en realidad todos, grandes artistas, poseen una excelsa calidad humana y me hicieron sentir cobijado, ¡hermanado!, con ellos; habrá que imaginarse a un poeta y su miseria entre tan talentosos performers—: Erika Bulle, Eliana Gómez, G. Hurley Santos, Juan Pohls, Jesica Bastidas, Lorena Barrera, Dante Tapia, Fredy García, Laura Lubozac, por mencionar algunos. Por supuesto, maravillas hubo a borbotones… ni con toda mi teoría literaria, figuras retóricas ni poética estética podría describirlo con la precisa belleza, grandeza y plenitud con que lo viví. Lo que sí puedo decir es que este encuentro me dejó marcado, ¿para bien o para mal?, no lo sé —para mi oficio de escritor, quiero decir—, pero la marca ya está hecha.
En fin, para la digresión de esta semana, hablaré de tres performances que utilizaron el recurso musical (auditivo en general) de manera altamente loable.
1.- Performance, Xitlalli Treviño.
La petición inicial fue ir al fondo del escenario y mirar desde allí el teatro, pues todo se llevaría a cabo en sentido inverso al común: el público sobre el escenario y el desarrollo performático del lado de las butacas. La perfo planteaba la situación de una mujer violada; lo impactante fue escuchar la voz del grillito cantor narrando:
«Escondida por los rincones,
Temerosa que alguien la vea,
Platicaba con los ratones
La pobre muñeca fea.»
En el infinito abismo oscuro del teatro, la mujer depositaba su dolor en cada fila de asientos, de pronto se perdía entre las butacas vacías y uno no lograba visualizarla a través de la oscuridad de sus rincones.
«Un bracito ya se le rompió,
Su carita está llena de ollín
Y, al sentirse olvidada, lloró
Lagrimitas de aserrín.»
Nosotros, linaje humano, a salvo en la multitud del escenario completamente iluminado, tratábamos de generar algo de empatía (al menos, yo lo hacía). Daban ganas de bajarse de ese mundo escenográfico y en un abrazo largo decirle: «Muñequita, ya no llores». Pero al final, como pasa en la vida real, resulta muy difícil generar genuina comprensión, y uno se da cuenta que nosotros somos los mismos ratones que terminan por sentenciar: «Tontita, ¡no tienes razón!». En ese momento, uno quisiera dejar de ser humano y convertirse en escoba, recogedor, plumero, sacudidor, araña o viejo veliz. Y, entre tanto, la única certeza que atina a versar Gabilondo Soler es: «Tus amigos no son los del mundo porque te olvidaron en este rincón».
2.- Quisiera ser cabeza de medusa para transformar a todos en piedra, Huasmole Corp.
Objetos arbitrarios, luces esquizofrénicas, máscaras locas, movimientos extrañísimos, discursos apretujados y, sobre todo, un fondo musical repetitivo como base rítmica en loop. La secuencia termina con la irónica revelación de que esto es arte y se ofrecen reverencias. Entonces, todo comienza otra vez: los objetos arbitrarios, las luces esquizofrénicas, las máscaras locas, los movimientos extrañísimos, los discursos apretujados y, sobre todo, el fondo musical repetitivo como base rítmica en loop. Al final, otra vez la irónica revelación de arte y las reverencias. Después de nuevo los objetos arbitrarios, las luces esquizofrénicas, las máscaras locas, los movimientos extrañísimos, los discursos apretujados y, sobre todo, el fondo musical repetitivo como base rítmica en loop. Para acabar, viene la revelación del arte y las reverencias. Y nuevamente los objetos arbitrarios, las luces esquizofrénicas, las máscaras locas, los movimientos extrañísimos, los discursos apretujados y, sobre todo, el fondo musical repetitivo como base rítmica en loop. El arte, su revelación y las reverencias. Después de un rato, uno se da cuenta que lleva hecho piedra presenciando el mismo absurdo sisifesco por horas, tal vez días, años, siglos, generaciones enteras de humanidad repitiendo el mismo hado estúpido de la especie.
Una pregunta surge al lograr despegarse del asiento: ¿dónde está dios? En ese momento, no pude responder (porque estaba petrificado), pero ahora daré una aproximación: en el cielo veraniego sobre las praderas reduidas, en el trino matinal de los pichones, en el salto discreto de las liebres, en el arrullo de una madre despojada, en la risa chimuela de los ancianos, en la simple pregunta, ahí está dios.
3.- ¡No!, Santísimo.
Los ojos vendados, un hilo amarrado a la muñeca, la música hipnotizadora de Franz Velvet y un discurso complejísimo de filosofía científica. El mensaje es simple: todo lo que hacemos afecta al prójimo. No importa si somos conscientes, si sabemos cómo o por qué, no importa que no nos demos cuenta o que no nos interese, de cualquier forma todos estamos conectados de alguna manera: los muertos con los vivos, las mujeres con los hombres, los ancianos con los niños, los artistas con los religiosos, los filósofos con los criminales. ¡Todos estamos conectados y todo lo que hacemos afecta al prójimo!
Una eternidad después de quietud y estímulo sonoro, la indicación es moverse cuando el hilo se mueva, sin forzarlo, sólo seguirlo a donde te lleve. Caminar detrás del hilo, dejarte llevar por él. La siguiente indicación es descubrirse los ojos y, ¡BAM!, el hilo amarrado a tu muñeca está amarrada a una argolla en la espalda de Santísimo. Algunos necios que se resistieron y forzaron el hilo, o los que lo jalaron bruscamente, o los que lo rompieron, o los que trataron de hacer lo debido pero por descuido o accidente igual opusieron fuerza sobre el hilo, y aun quienes creímos no errar, todos habíamos lastimado al humano sostenido por nosotros. Debimos soportar su existencia mas, en cambio, la sangre corría y las heridas latían ya en su cuerpo. Metáfora performática de cómo nuestras acciones, nuestras ideas, nuestras palabras, nuestra sola existencia afecta a todo el mundo… aunque no lo sepamos, aunque no lo creamos, aunque no lo querramos.
Cuando yo era adolescente, todas (bueno, muchas, para ser más exacto) las compañeras del colegio quedaban preñadas por algún patán que sólo buscaba satisfacer sus púberes placeres sin la menor idea de lo que significa la responsabilidad sexual. Lo peor de todo es que esos machitos, al momento de llegar la cría, renegaban de su paternidad. Y las pequeñas Bovarys, en su inmadurez y ensoñación, decidieron parir a sus descendientes y criarlos ellas solas… aunque todos sabemos que fueron los abuelos quienes fungieron como reales padres.
Yo, romántico anticuado (haciendo honor a mi porte de poeta), jamás incurrí en tales lances. Me dediqué a la academia, a mis estudios, a formarme como un profesional de las letras, traté de superarme interna y externamente a mí mismo con el fin de poder ofrecerle una relación de calidad a alguien algún día. Ese día ha llegado; hoy salgo a buscar por fin una pareja con quien compartir este yo que he trabajado tanto al punto de eliminar los más defectos posibles (la verdad, quién sabe si lo haya logrado, lo importante es haber tenido la intención y la constancia). El problema es que tengo veintinueve años, a punto de entrar en la crisis de los 30s, y todas las mujeres de mi generación tienen hijas adolescentes. No es que tenga algo en contra de eso, simplemente me parece una situación muy extraña; a veces, en las citas, ahora soy yo quien parece inmaduro y ensoñado. ¡Y cómo iba a ser de otra forma si ellas han tenido que crecer mental y humanamente casi a la fuerza!
En fin, no discutiré más al respecto. No quiero que empiecen a brotar mis herencias culturales de machismo y tradición. Esto no es una crítica al fenómeno social de maternidad y soltería. Por el contrario, dedicaré esta digresión a la figura materna (no sólo a la soltera, sino a toda mujer que sea madre). Así que haré un breve repaso de las canciones escritas en su honor.
Debemos comenzar, forzosamente, con “Señora Señora” de Denise de Kalafe. Canción que nos hacían cantar y danzar en el jardín de infantes, lo cual era un error fatal porque a esa edad nadie valora a su madre (al menos no por las razones expuestas en la letra de la canción). Las maestras sí que sentían la canción de pecho profundo; quizá hubiese sido más apropiado que ellas la cantaran en lugar de los pobres niños que ni entendían la mitad de las palabras de la lírica.
Una canción que sí genera consciencia en los niños —pues cuando menos entienden la letra— es “Si yo tuviera una mamá” de La Chilindrina, compuesta por Chespirito. Ésa sí que fue pensada para ampliar las nociones de un infante y no para hacer llorar a los adultos, acaso por arrepentimiento. Me parece que la madre no tiene por qué caer en la santificación… aunque, viviendo en un mundo repleto de edipos, es fácil entender por qué sucede.
Tratándose de elogiar a la madre, a modo de agradecimiento y no de disculpa, una de las mejores es “Amor de cada día” de Luis Álvarez, El Haragán. Además, para cualquier guitarrista principiante es una buena opción para sustituir las tan manoseadas “Mañanitas”. Y, en segundo lugar, algo un poco más complejo (trova de la sabrosa), posicionaremos “Cariño mudo” de Juan José Lavaniegos; ésta es una canción bastante más sensible y realista en ciertos contextos.
Una canción también realista y fiel al contexto que retrata o que desarrolla la letra es “Dolor de madre” de la Banda Bostik. Hablando de sentimientos realistas, acaso crudos y oscuros, podemos mencionar la hosca y hórrida “Kill you” de Korn. O también “Down with the sickness” de Disturbed, la cual, aunque parezca un intento fanático de plagiar el discurso de Jonathan Davis, el intermedio es irremediablemente sublime: You stupid sadistic abusive fucking whore!
Ya metidos en el género musical, otra espléndida alabanza es “Judith” de A Perfect Circle. La lírica es un poco más cifrada, no tan directa pero, cuando uno se entera que la madre de Maynard James Keenan se llamaba justo como la canción, entonces todo tiene sentido. Ah, y también está “Mutter” de Rammstein, la versión underground del mensaje de la Chilindrina.
La lista puede ser larguísima, pues canciones hay muchísimas. Por ejemplo: la obvia “Madre” de Pimpinela (un edipo), “Amor de madre” de Víctor Manuelle (otro edipo), “Mamá, mamá” de Jean Jacques (el edipito más pequeño), “Madrecita querida” de Vicente Fernández (un machito), “Mother” de John Lennon (que no termino de entender por qué se titula sólo así), y también un rap bizarrísimo con “Déjame llorar” de Ricardo Montaner (su madre debe estar decepcionada).
Ojalá alguien se atreviera a cambiar las palabras de Manuel Acuña (el edipo mayor) por las blasfemias de Antonio Plaza:
Sólo tengo una madre. ¡Me ama tanto!
Sus pechos mi niñez alimentaron,
y mi sed apagó su tierno llanto,
y sus vigilias hombre me formaron.
A ese ángel para mí tan santo,
última fe de creencias que pasaron;
a ese ángel de bondad, ¡quién lo creyera!,
yo olvido por tu amor, loca ramera.
En fin, para no sacudir las aguas de los enamorados de sus madres al decirles que cambiaría a mi madre por una ramera, terminaré esta digresión con dos canciones indispensables en la lista musical de la referencia materna.
“A la madre” de Gloria Trevi. Lo mejor de lo mejor. Además el recurso literario aplicado al ciento por ciento. Simplemente, obra maestra.
“Amor eterno” de Juan Gabriel. Una oración de amor a todas las mamitas que esta noche han venido a leerme… sobre todo para aquellas que están un poquito más lejos de mí.
Kobda Rocha
Tu puntuación
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Tu dosis necesaria de discos, películas, series y más