Archivo de la categoría: Bandas de Rock Internacional

Taj Mahal – Giant Step / De Ole Folks at Home (1969)

Puntaje del Disco: 8

Giant Step:

  1. Ain’t Gwine Whistle Dixie No More:
  2. Take a Giant Step: 8
  3. Give Your Woman What She Wants: 7
  4. Good Morning Little Schoolgirl: 8
  5. You’re Gonna Need Somebody on Your Bond: 8
  6. Six Days on the Road: 8,5
  7. Farther on Down the Road (You Will Accompany Me): 7,5
  8. Keep Your Hands Off Her: 7,5
  9. Bacon Fat: 8

De Ole Folks at Home:

  1. Linin’ Track: 8
  2. Country Blues No. 1: 7,5
  3. Wild Ox Moan: 7
  4. Light Rain Blues: 7,5
  5. Little Soulful Tune: 6
  6. Candy Man: 8
  7. Cluck Old Hen: 8
  8. Colored Aristocracy: 7
  9. Blind Boy Rag: 6
  10. Stagger Lee: 9
  11. Cajun Tune: 5
  12. Fishin’ Blues: 8
  13. Annie’s Lover: 8

Tras sus grandes trabajos iniciales como Taj Mahal y The Natch’l Blues (1968), el versátil blusero Taj Mahal continuaría en ascenso y participaría a fines de aquel año de la reunion musical que derivó en un concierto, disco y película: The Rolling Stones Rock and Roll Circus, junto a John Lennon, Eric Clapton, Yoko Ono y los propios Stones, entre otros.

Al año siguiente lejos de bajar el perfil Taj grabaría un ambicioso álbum doble, por un lado eléctrico Giant Step y en otro acústico y rural De Ole Folks at Home, en donde el artista pudo exponer su estilo particular de blues en versiones con su propio sello de temas como “Six Days on the Road”, “Good Morning Little Schoolgirl”, “You’re Gonna Need Somebody on Your Bond”, “Stagger Lee”, “Candy Man” y donde también enriquició temas tradicionales como “Cluck Old Hen”, “Annie’s Lover”.

Con Giant Step/De Ole Folks at Home Taj Mahal comenzó a construir su reputación como un auténtico bluesman moderno, ganando el aprecio de muchos colaboradores musicales, ubicándose como punto de referencia dentro de su amplio catálogo.

F.V.

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Kid Rock – Devil Without a Cause (1998)

Puntaje del Disco: 8

  1. Bawitdaba: 8
  2. Cowboy: 9
  3. Devil Without a Cause: 8
  4. I Am the Bullgod: 8.5
  5. Roving Gangster (Rollin’): 7
  6. Wasting Time: 8
  7. Welcome 2 the Party (Ode 2 the Old School): 8
  8. I Got One for Ya’: 7
  9. Somebody’s Gotta Feel This: 8
  10. Fist of Rage: 7,5
  11. Only God Knows Why: 6,5
  12. Fuck Off: 8,5
  13. Where U at Rock: 8
  14. Black Chick, White Guy: 7

Para los mayores de treinta años Kid Rock era sinónimo de buena onda y todo lo que estaba bien a fines de los noventa, ese niño que cantaba rock con sombrero de vaquero y terminando su adolescencia se escapó de su Detroit natal para conquistar el mundo comenzó a “pegarla” realmente gracias a su lanzamiento más fuerte y recordado a la fecha Devil Without a Cause (1998).

El álbum muestra todas las facetas que Kid podía ofrecer por aquel entonces, que no se encontraba centrado en el country como en la actualidad, una combinación de hip hop con hard rock que supo contener temas pesados como “Bawitdaba”, momentos country rock sureño en “Cowboy “, otros funky como “Wasting Time” y por momentos rap junto a otro oriundo de Detroit, Eminem, en “Fuck Off”.

Gracias a sus presentaciones y a sus habituales difusiones en MTV logró un creciente interés en el disco y para verano de 1999 Kid Rock se encontraba en la cima de su carrera,a pesar de esto su estrella se iría desvaneciendo con los años hasta que reorientaría su carrera y su pasión por la música country lo llevaría de nuevo a ser noticia gracias a Born Free más de diez años después en 2010.

F.V.

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Abbey Road: El paseo fúnebre de los Dioses del Rock

El cuarteto de Liverpool no solo es música sino también, mercadeo. Y me expreso en tiempo presente, puesto que el grupo no ha muerto. Puede no gustarnos su estilo o la simple enunciación de su nombre, traer a la mente mágicos, orgásmicos recuerdos; lo innegable es que su leyenda nunca nos será del todo indiferente. Su sonido e imagen muy bien trabajados siguen siendo icónicos en la actualidad y un punto de referencia para entender ciertas sutilezas marqueteras, manipuladoras y diabólicas, si me inclino al paroxismo.

Pero aquí trataré de ser moderado y no llegar al punto de argumentar la existencia de reptilianos y especímenes parecidos. Para ello trataré de sintetizar mi marco teórico en música e imagen, aún más, me centraré en Abbey Road, y perdón si por ahí me desvío del buen camino, será por la admiración que le tengo a la banda, aun así, no quiero que mi sendero sea abierto en polisemia, como sucede con el objeto de mi atención: la naturaleza de un disco genial y controversial.

Las cuatro personalidades fueron muy bien trabajadas desde que entraron fuerte al mercado serio: un poeta, un bohemio, un chico bonito y uno, espiritual. El paquete completo fraccionado en cuatro temperamentos distintivos sí que tuvo una gran receptibilidad en el público adolescente de aquel entonces, así que a despojarse de las chamarras rockeras y el peinado rebelde, con harta gomina a lo James Dean, que todos supermalosos pueden pegar en los burdeles alemanes y está muy bien como experiencia de vida, pero no romperá esquemas a nivel mundial si lo que quieren es triunfar. Y así lo hicieron, porque sí que fantaseaban con el triunfo, y la estrategia funcionó y ya aterrizaban en Estados Unidos muy desde lo alto, ante los gritos y desmayos de las niñas bien.

Pero la banda tenía que crecer, y el cuarteto soñaba con inmortalidad; poseían genio y la loca musa alucinada en ambrosía rockera y aliñada en flor de loto e inspirada en la poética incentivada por humos cannabicos les bendecía. Innegable es el hecho de que los Beatles evolucionaron en un mundo globalizante que mudaba y mudaba a mil por hora. Así Abbey Road nos muestra una complejidad y una madurez en la cúspide del genio. El zénit al cual se ha llegado luego de coronar altísimas crestas, algo así como el Himalaya de la inmortalidad, una escalada maldita, empinada y vertiginosa que te mide hasta donde te da el aliento. Así, percibimos en este álbum variedad de géneros que no se niegan entre sí, diversidad que se mece entre la dureza y la ternura de sonido y letra.

Veamos; Come Together como tema de apertura ha sido muy bien carburado para empujar al escucha a contonear el cuerpo como si fuera un loco Coca-Cola. La voz de Lennon avasalla al tomar el control, pareciera que él dirigiera a los instrumentos que le rodean en torno al compás que marca el taconear de sus zapatos, una voz que nos remite a una fuerte personalidad, la cual poco a poco se va suavizando a medida que la canción llega a termina. Si uno cierra los ojos, se escucha tranquilidad y relax. Los punteos de guitarra junto a los sonidos de los platillos surten efecto y dan paso a la siguiente balada por demás memorable.

Harrison es otro show. Sumergido en espiritualidad, ha trasladado el concepto del yin-yang, la complementariedad amorosa, a la armonía de una canción por demás romántica y existencial. Something nos deleita al tocar las fibras del sentimiento humano. Atrás, Ringo demuestra el don celebratorio de su batería mientras que las notas de la guitarra parecieran elevarnos más allá de la piel, hacia sentidos superiores. Ojalá el amor sensual fuera así de sencillo; por lo menos nos queda esta hermosa canción para así creerlo y sentirlo.

En Oh! Darling se siente la confluencia del baile de salón cogido de la mano con el rock pesado. Una amistad peligrosa que puede ocasionar problemas mayores. Imagino a las niñas, todas muy formalitas, con las faldas de pliegues anchos, zapaticos de charol, anteojos de carey y largos escarpines, despojándose de sus moños a lo vintage, soltándose el pelo para rocanrolear las cabezas de un lado a otro, a más no poder, ante la sorpresa de sus padres. Las estúpidas formalidades quebradas por la rebeldía de la música. Percibo que este tema nos anuncia lo que vendrá más adelante, siete minutos y cuarentaisiete segundos de orgásmica experiencia:

Shes So Heavy se abre paso sin tapujos desde un inicio. El tema es largo y nos demuestra el carácter progresivo de la banda; si se tiene un buen lubricante a la mano, es recomendable gozar de sus beneficios porque la música embiste de una manera despiadada, sin compasión alguna y hay que gozar de su accionar sin remilgos ni pucheros en aras de una comunión total. El hacerlo nos ocasionará una malsana dependencia que sin embargo nos hará sentir poderosos. Ya si sobrevivimos de tal violación cerebral contranatura – que nos despierta con su halo de magia del sopor de la rutina diaria -, podremos satisfacernos con el siguiente lado del disco.

Heres Come the Sun es como un retozar después del amor. La tranquilidad lumínica del sol en un día de playa o en cualquier parte del universo en donde haya paz, algo así como una suave resaca luego de una juvenil noche de fiesta. Esta pieza musical nos remonta a un remanso celebratorio en el que logran confluir la lúdica mística inglesa haciendo empalme galante con el talento de la música en su raíz inocente e infantil de arrullo. Harrison despliega su talento al invitarnos a jugar a orillas de la fantasía con sencillos estribillos que nos transportarán a un paraíso multicolor. Sin duda, con esta canción dan ganas de pasear por Londres dando de saltitos sobre un pie ante la maravilla de su verde paisaje en aromas de primavera o gozarla como música de fondo al invitar a dormir a los niños después de las buenas noches, el cuento fantástico nocturno, el beso en la frente y el cerrar un mágico libro con carita feliz de complacencia.

En You Never Give Me Your Money McCartney muda de una lenta balada que comienza tierna con unos acordes de piano y malabares vocálicos hacia un altoparlante de voz mucho más grave junto a unos corillos que la unen en triada excepcional con la celebración melancólica de Golden Slumbers haciéndole un guiño de complicidad a Carry That Weight para que resalten las voces de los cuatro genios que nos brindaron todo su amor para complacencia de nuestro oído ante tanta música bastarda actual, como lugar de refugio en tiempos difíciles y apocalípticos.

Pero la situación no queda aquí. La sutileza de tan complejo disco de estudio nos inspira a analizar tan controversial portada. El arte del mensaje sublime y cifrado invita a opinar al respecto. Muchos ya lo han hecho y se ha creado un hermosísimo y espeluznante mito: la muerte prematura de Paul cuando la banda ya mostraba excepcionalidades, lo cual era peligroso, pues constituiría una gran baja a todo el trabajo invertido en encumbrarse en la cima de la gloria, así que se tenía que buscar un sosias. Pero también se abría la posibilidad de jugar con la ambigüedad del mito. Entonces se dejaron pistas regadas que surtieron muchos efectos a posteriori. Quizá el que yo opine sobre ello -muchísimos años después de acontecidos los hechos-, ya estaba premeditado. Mientras existieran fanáticos, la banda nunca iba a morir. Los mensajes sublimes aseguraban inmortalidad.

Hablando de portadas, la experiencia del Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band  ya nos sugería, como un leve susurro al oído, un funeral muy pop en estilo collage, y la mano del fúnebre pastor religioso se elevaba encima de la cabeza de McCartney y al voltear el disco, el perfil del cantante era muy distinto a los de sus compañeros vestidos cual militares psicodélicos; él nos daba las espaldas como siguiendo un camino opuesto a la vida ¿Acaso de verdad había muerto el hermoso joven en la plenitud de una exitosa carrera? La idea estremece hasta al más escéptico y nos pone la piel de gallina. El que se lucre con esa tragedia nos sugiere un hecho macabro.

Visitar el estudio de Abbey Road hoy por hoy se constituye en un punto turístico moderno de carácter pop. El estudio mudó a este nombre por los réditos que el mito suscita; las superestrellas del rock & pop se pueden jactar el haber pisado sus instalaciones; la fotografía armoniosa en donde los cuatro cruzan el paso de cebra hasta ahora se analiza ¿Qué sorprende en esta composición visual? Cierta semiótica de la imagen nos susurra que hay detalles escondidos que sugieren un paseo fúnebre que se abre paso en una calle demasiado transitada. Paul está descalzo, él ha muerto y ha dejado las posesiones materiales, aunque lleve un cigarrillo en la mano equivocada; adelante va Lennon de blanco, es el sacerdote que oficia el entierro, Ringo le sigue de negro, es el cortejo que llora en luto la muerte del músico y compañero, y cierra el paseo Harrison, vestido de sencilla mezclilla, es el jardinero del panteón que lanzará los terrones sobre el ataúd en despedida de una vida que de muy joven ya se apagó.

¿Será cierta tal interpretación? Los Beatles argumentan que McCartney aquel día llegó con sandalias y que simplemente las dejó por allí tiradas para la foto, que solo había tres vestidos de diseñador y que Harrison fue el que se quedó con su ropa de a diario; que la foto salió en pocas tomas y que querían liberarse rápido de tal pesada responsabilidad, así que el director artístico seleccionó a la más armoniosa. La portada salió sin texto alguno que anunciara el nombre del grupo ¡Total, eran los Beatles! Los dioses del rock y su último álbum de estudio, el más vendido hasta la fecha.

Hasta aquí, qué puedo decir yo ¿Qué si Paul está vivo? Pues no lo sé y nunca lo sabré. Me pregunto (igual que muchos) si se puede también falsear el talento. Paul McCartney, o el sosias que le suplanta, continuó una gran carrera con excelentísimas composiciones en un estilo muy original. Si existió un suplantador, este sí que es muy talentoso porque cumplió su función de una manera muy profesional, como para quitarse el sombrero, en honor a la verdad.

Verdad o mentira, los involucrados en la producción del disco no deberían hacerse a los escuetos al respecto. Aunque pensándolo bien, el misterio ayuda a que el mito crezca. No creo que los mensajes escondidos estén regados por ahí por mera casualidad. Han sido diseñados con una finalidad, se proyectaron a futuro, al igual que la manzanita o la lengua de sus majestades, rebelde y lamiéndose hacia afuera, o el prisma psicodélico de los hongos alucinógenos de Cambridge ¿Quién se iba imaginar que semejante recurso iba a marcar escuela?

Ahora escucho escéptico que tal o cual cantante ha mandado mensajes subliminales a los adolescentes. Que si se escucha al revés, muy lentamente, tal disco, sutilmente ya este ha lanzado un mensaje en signo de pertenencia hacia una secta, que responde a un objetivo de control mental. Los padres de familia se ruborizan, se alborotan, se sorprenden ante tal aberración ¡Qué los masones! ¡Qué los templarios! ¡Qué los sistemas de poder! Sentado sobre mi sillón, despliego una sonrisa irónica ante internet. Se nota que no conocen a los Beatles, pienso entre mí. Entonces activo un playlist y le doy click a Heres Come the Sun mientras corrijo estos escritos. Bamboleo la cabeza de un lado a otro, creo que las estrategias sutiles del mercado surtieron efectos en mí: adoro más y más a los Beatles.

Jesús Humberto Santivañez Valle

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(Votos: 1 Promedio: 5)

Drenge – Undertow (2015)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Introduction:
  2. Running Wild: 9
  3. Never Awake: 8
  4. We Can Do What We Want: 9
  5. Favourite Son: 8
  6. The Snake: 8,5
  7. Side By Side: 8,5
  8. The Woods: 9
  9. Undertow: 8
  10. Standing in the Cold: 7,5
  11. Have You Forgotten My Name?: 7

Tras su excelente debut en 2013, los hermanos Loveless debían pasar la prueba de fuego de toda banda revelación inglesa que es su segundo trabajo, para consagrarse o quedarse en el olvido y vaya que lo hicieron con Undertow (2015), en el cual Drenge se expandiría a agregar una tercera pata como miembro estable de la banda, el bajista Rob Graham.

Además de esta novedad para terminar de solidificar su sonido de guitarras distorsionadas y batería contrataron como productor a Ross Orton (productor de Arctic Monkeys, Jarvis Cocker, entre otros). El resultado es un trabajo que no abandona su frescura, la pesadez y las reminiscencias grunge de su debut (“Running Wild” o “The Snake”) pero que a su vez cuenta con composiciones más elaboradas y mejores arreglos como por ejemplo en una de las favoritas “The Woods”. A su vez, la desordenada y frenética “We Can Do What We Want” tampoco puede quedar fuera de las menciones especiales del álbum.

Drenge es una banda joven que todavía que tiene mucho aún por mostrar para poder consolidarse, y que por el momento avanza a pasos acelerados dándole a sus oyentes lo mejor del rock alternativo de guitarras actual superando las fronteros de su país de origen.

F.V.

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(Votos: 0 Promedio: 0)

Lil Wayne – Tha Carter (2004)

Puntaje del Disco: 7

  1. Walk In: 7
  2. Go D.J.: 7
  3. This Is the Carter: 6,5
  4. BM J.R.: 8
  5. On the Block #1 (skit):
  6. I Miss My Dawgs: 7
  7. We Don’t: 6
  8. On My Own: 7
  9. Tha Heat: 7
  10. Cash Money Millionaires: 6
  11. Inside: 6
  12. Bring It Back: 8,5
  13. Who Wanna: 7
  14. On the Block #2 (skit):
  15. Get Down: 8,5
  16. Snitch: 7,5
  17. Hoes: 7,5
  18. Only Way: 8
  19. Earthquake: 5
  20. Ain’t That a Bitch: 7
  21. Walk Out: 6

Lil Wayne es sin dudas una de las figuras más singulares (no solo por su baja estatura) del universo del hip hop estadounidense de los últimos años. Y el primero de su saga Tha Carter (2004), fue el título por el cual comenzó a adquirir verdadera notoriedad y a influir a distintos artistas de las nuevas generaciones.

Criado por su madre cocinera en la ciudad sureña de Nueva Orleans, Dwayne Michael Carter Jr., tuvo una carrera por demás prematura y escribió su primera canción con tan solo ocho años de edad, a los pocos años el pequeño Carter fue fichado por el sello Cash Money Records y conocería a su mentor el rapero Birdman, a los catorce dejaría sus estudios definitivamente y comenzó a participar en diversos proyectos de la disquera.

Si bien su debut solista data de 1999 bajo el título Tha Block Is Hot, sería gracias a su participación en el tema «Soldier» de Destiny’s Child y a su cuarto disco solista, Tha Carter, que comenzaría a hacerse conocer por el gran público. En un nivel parejo en general algunos clásicos instantáneos como los sencillos “Bring It Back” a dúo con Mannie Fresh y “Get Down” junto a Birdman logran captar mayor atención.

El proyecto Tha Carter generó cuatro secuelas a la fecha Tha Carter II (2005), Tha Carter III (2008), Tha Carter IV (2011) y Tha Carter V (2018), algunos de los cuales forman parte de la historia grande del hip hop norteamericano.

F.V.

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(Votos: 0 Promedio: 0)

Rick Wakeman – No Earthly Connection (1976)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. Music Reincarnate, Part I: The Warning: 7
  2. Music Reincarnate, Part II: The Maker: 8,5
  3. Music Reincarnate, Part III: The Spaceman: 7,5
  4. Music Reincarnate, Part IV: The Realisation: 8
  5. Music Reincarnate, Part V: The Reaper: 8
  6. The Prisioner: 7
  7. The Lost Cycle: 7,5

Más simples y menos elaborado que sus ambiciosas antecesoras, Journey to the Centre of the Earth (1974) y King Arthur & the Knights of the Round Table (1975), la leyenda del rock progresivo Rick Wakeman lanzaría en Abril de 1976 el menos celebrado No Earthly Connection grabado en la comuna francesa de Herouville.

Dificil de catalogar y explicarlo, el propio biógrafo del británico, Dan Wooding, expresó que el álbum es: “un viaje personal a lo desconocido”. El tema «Music Reincarnate» ocuparía en sus cinco partes por completo el primer lado del LP y parte del segundo (lo contemplaría “The Prisioner” y “The Lost Cycle”), lo que llevaría a conflictos de Rick con su compañía discográfica que se oponía a la idea por ser tan poco comercial, y tan equivocados no estaban, así y todo No Earthly Connection tiene sus momentos y es un disco interesante de rock progresivo.

Durante buena parte de 1976 Wakeman salió de gira para promocionarlo pero para fines de aquel año ya se reuniría con Jon Anderson, Steve Howw, Chris Squire y Alan White para volver a grabar con su mítica banda, Yes, su nuevo trabajo de estudio Going for the One.

F.V.

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AC/DC – Stiff Upper Lip (2000)

Puntaje del Disco: 8

  1. Stiff Upper Lip: 9
  2. Meltdown: 7
  3. House of Jazz: 8
  4. Hold Me Back: 8
  5. Safe in New York City: 8,5
  6. Can’t Stand Still: 7,5
  7. Can’t Stop Rock ‘N’ Roll: 7
  8. Satellite Blues: 8
  9. Damned: 7
  10. Come and Get It: 6,5
  11. All Screwed Up: 8,5
  12. Give It Up: 8

AC/DC abre el nuevo milenio con Stiff Upper Lip, producido por George Young nuevamente. En este disco vemos canciones con menos nivel que su antecesor Ballbreaker, ya que AC/DC suena más tranquilo y con menos ganas de componer

De todas formas, no es un álbum mediocre, ya que contiene temas sobresalientes como la homónima “Stiff Upper Lip”, un blues del bueno, y otros muy buenos temas como “Safe in New York City” o “All Screwed Up”. Pero luego viene el leve bajón del álbum con canciones como “Can’t Stop Rock ‘N’ Roll” o “Damned”, más la horrorosa “Come and Get It” aunque lo salva el solo de guitarra del mítico Angus. Aunque también hay otros buenos cortes que acompañan como “Give It Up”, “Satellite Blues” y “House of Jazz” con un estribillo medio pegadizo.

Y eso es lo que nos muestra esta gran banda, un disco que no tuvo la popularidad que pudo tener como Black Ice (su siguiente álbum) principalmente por “Rock ‘N’ Roll Train”. Pero tampoco es un disco que sobresale del repertorio de AC/DC.

Santi

Tu puntuación
(Votos: 1 Promedio: 3)

Donovan – Mellow Yellow (1967)

Puntaje del Disco: 8

  1. Mellow Yellow: 8
  2. Writer in the Sun7,5
  3. Sand and Foam: 8,5
  4. The Observation: 6,5
  5. Bleak City Woman: 6
  6. House of Jansch: 8
  7. Young Girl Blues: 8,5
  8. Museum: 8
  9. Hampstead Incident: 8,5
  10. Sunny South Kensington: 7.5

La tercera pata de la trilogía dorada del cantautor escocés de folk Donovan para mediados de los sesenta, junto a A Gift From A Flower To A Garden y Sunshine Superman, aparecería Mellow Yellow a principios de 1967 tras el éxito global de Sunshine Superman.

Mellow Yellow, con excepción de su single auto titulado con un claro sonido comercial donde participa el mismísimo Paul McCartney en coros, se centra en arreglos de jazz y en temas acústicos logrando destacarse en temas como “Sand and Foam”, “Young Girl Blues” y “Hampstead Incident”, dentro de una muy acertada selección de temas aunque una no tan consistente producción que perjudica un poco su sonido en general.

Si bien Donovan Leitch seguramente no esté en el listado de reproducción de los jóvenes actuales, en sus años de gloria fue una figura de vanguardia y en la actualidad con más de setenta años esta leyenda viva continua activo y presentándose en diversos conciertos por Europa y los Estados Unidos en los últimos años.

F.V.

Tu puntuación
(Votos: 1 Promedio: 4)

AC/DC – Ballbreaker (1995)

Puntaje del Disco: 9

  1. Hard as a Rock: 8,5
  2. Cover You in Oil: 8
  3. The Furor: 8
  4. Boogie Man: 8,5
  5. The Honey Roll: 7,5
  6. Burnin Alive: 8
  7. Hail Caesar: 9
  8. Love Bomb: 8
  9. Caught With Your Pants Down: 8,5
  10. Whiskey on the Rocks: 8,5
  11. Ballbreaker: 9

Ambientado en historietas para adultos, Ballbreaker es el decimotercer álbum de estudio de AC/DC con Rick Rubin como productor y una joya oculta de esta gran banda australiana, por su nueva forma de componer temas, pero manteniendo el estilo desde sus inicios. En este álbum también vuelve su clásico baterista Phil Rudd, que había tenido peleas con Malcolm, saliendo del grupo en 1982.

Acá encontramos perlas Blusera como «Hail Caesar» y el himno con el nombre del álbum «Ballbreaker», con ese riff inconfundible de AC/DC. Pero no es lo único que nos ofrecen en este trabajo, también tenemos la apertura con «Hard as a Rock» (con otro muy buen Riff y estribillo), «Boogie man», la frenética «Caught With Your Pants Down» y «Whiskey on the Rocks». Luego tenemos otros temas de menor nivel pero que valen la pena, que son “Cover You in Oil” y “Love Bomb”.

En este álbum AC/DC mejoró en la creación de las canciones, aunque en su anterior álbum The Razors Edge había alcanzado las listas gracias a «Thunderstruck». De todas formas, en Ballbreaker AC/DC logró mejorar mucho más.

Santi

Tu puntuación
(Votos: 1 Promedio: 3)

T. Rex – T. Rex (1970)

Puntaje del Disco: 7

  1. The Children of Rarn:
  2. Jewel: 9
  3. The Visit: 8
  4. Childe: 7
  5. The Time of Love is Now: 7
  6. Diamond Meadows: 7,5
  7. Root of Star: 7
  8. Beltane Walk: 6,5
  9. Is It Love?: 7
  10. One Inch Rock: 6
  11. Summer Deeep: 7
  12. Seagull Woman: 7,5
  13. Suneye: 6,5
  14. The Wizard: 7
  15. The Children of Rarn (Reprise):

La génesis de lo que luego sería T. Rex se remonta a mediados de los sesenta bajo el nombre Tyrannosaurus Rex, donde Marc Bolan y los suyos se dedicaban a un sonido orientado más bien al movimiento hippie de rock psicodélico y al folk rock.

Sin embargo, en 1970 harían el click definitivo que los transformaría e inmortalizaría, decidiendo tanto acortarse el nombre, cambiarse de vestuario y alejarse del folk para pasar a las guitarras eléctricas pesadas, que luego devendría en el glam rock por el que fueron mundialmente reconocidos.

Con T. Rex (1970) cerrarían definitivamente su período de los sesenta comenzando una nueva etapa, si bien todavía están lejos de los legendarios clásicos como Electric Warrior (1971) o The Slider (1972), empiezan a aparecer ciertas pistas para empezar a recorrer ese camino de majestuosidad melódica con temas como “Jewel”, “The Visit”, “Diamond Meadows” y “Seagull Woman”.

A pesar de no ser lo completamente sólido y uniforme en T. Rex tanto su singular y única voz como lo mágico de algunas de sus composiciones empezaban a sugerir el héroe glam en el que se convertiría en poco tiempo que lo permitirían transformarse en una de las más grandes estrellas del Reino Unido en la década de los setenta.

F.V.

Tu puntuación
(Votos: 1 Promedio: 4)