Archivo de la categoría: Bandas de Rock Nacional Argentinas / En Español

Diego Balut – Balut (2008)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. Lógico: 7,5
  2. Que es morir: 7
  3. Tengo que escapar6
  4. Hay un sol: 7,5
  5. Siglos7,5
  6. Encanto prohibido: 5
  7. Run run baby run: 8
  8. Serías especial7,5
  9. Que esperas ver: 6
  10. El día ayer7,5

Caminando por el barrio de Once , una tarde, me dirigí a una disquería (todavía se venden discos físicos) y me dirigí a una sección donde se hallan discos descatalogados, raros, de bandas que quizá tuvieron algún reconocimiento una o dos décadas atrás, donde el rock todavía era moda y continuaba con un lugar privilegiado en medios y TV.  Pero era también una época donde las discográficas palpitaban el fin de la era del disco físico, y, en un manotazo de ahogado, miles de bandas emergentes eran lanzadas al mercado para ganar algunas ventas.

En este contexto, edita su álbum Diego Balut. A primera instancia, estamos frente a un “hijo de”. Modelo de profesión, novio en ese entonces de la reconocida Liz Solari, actor, nieto y familiar de gente de ese rubro, Diego creció rodeado de productores en cuanto a lo televisivo respecta. Por eso, no creo que le haya resultado muy difícil conseguir un contrato discográfico con una disquera, tener un video oficial en tan poco tiempo y rotar intensamente durante meses por radio y Tv (a varios nos sonará su canción “Lógico”).

Sin embargo, a pesar de todo el prejuicio que puede rodearlo, compré el álbum. No tenía que perder, el precio era más que económico y podría reencontrarme con la música de este artista. Lo primero que pude reconfirmar es que si, efectivamente, el rock pop era la moda del momento, y eso es lo que ofrece este disco. La balada “Tengo que escapar” es la típica canción con aires británicos donde los teclados dominan la escena. Lógico, el hit del album, recuerda mucho al Cerati más meloso, mientras que Run Baby run hace ecos de Lenny Kravitz.

Exacto, a través de estos diez temas, Balut no esta ofreciendo particularmente algo nuevo, es fiel a la música radial que en ese momento sonaba, pero la presentación es correcta. Los arreglos son precisos y el sonido jamás me llega a sonar forzado aunque a veces cae en cierta monotonía, quizás por falta de algunos juegos vocales por parte de Balut, más que nada en lo que baladas se refiere. Sobresalen las canciones más rockeras y movidas, como “Siglos” (para mi el verdadero hit del disco) y “Run run Baby run”.

Balut, de 2008, es un debut correcto, prolijo, sin buscar en ningún momento salirse del pop rock canción. Quizás el prejuicio, el ser “hijo de”, y el poco impulso que hubo después de este álbum (unos singles grabados en 2011 y gracias) hizo que la carrera de este cantante no pasé de este material. Pero es un disco que se deja escuchar, divierte por momentos y te hace pasar un buen rato. Nada mal.

Fran

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La Banda Baston – Luces Fantasma (2017)

Puntaje del Disco: 8

  1. Señor Malo: 8,5
  2. Loco8
  3. Miénteme Más: 6,5
  4. No Me Porto Bien: 9
  5. Memorias (Skit):
  6. Solo Como Amigos: 7
  7. Martes 13: 8
  8. En la Esquina (Skit):
  9. I’m in la Calle: 7,5
  10. Hasta la Muerte y Después: 8
  11. Barriobajeros: 8
  12. Oro: 7,5
  13. Cárcel: 8
  14. Consetelaciones: 7
  15. Luces Fantasma: 8
  16. Esperando (Skit):
  17. Haces Mal: 6,5
  18. Gracias: 8

Desde Bajo California Sur, Mexico surgió una de los grupos de hip hop más destacados en los últimos años en su país y en la región, La Banda Baston compuesta por Aníbal Lavana, alias Müelas de Gallo (escritor y cantante), y Gonzalo Muñoz, alias DJ Zupremo (productor y DJ).

El dúo dio un giro mas serio a su carrera cuando abandonó su ciudad natal a finales de los noventa para mudarse a la Ciudad de Mexico donde fueron bien recibidos tanto por público como por colegas de su onda.

En Luces Fantasma (2017), su quinto trabajo, la banda consigue su punto de mayor de madurez y creatividad, haciendo honor a su old school e influencias tempranas como Cypress Hill, conjugando letras directas y originales capaces de rimar desde personajes ficticios legendarios como Oliver Atom, Marty McFly y Ned Flanders pasando por el fútbol hasta mandamientos y poesías del barrio y la calle, con beats adictivos capaces de hacerte repetirlos en tu cabeza sin que te des cuenta como las sublimes “Señor Malo”, “Loco”, “No Me Porto Bien”, “Hasta la Muerte y Después”, entre otras.

Para Muelas de Gallo la clave del sonido de Banda Baston es su autenticidad y flexibilidad: “Siempre tratamos de hacer música elástica, por ponerle un adjetivo. Porque hacemos lo de nosotros, hip hop, sin hacer caso a las tendencias o a las modas. Huimos de eso; güey, cuando nosotros hacemos música mantenemos la esencia, pero nos alejamos hasta la frontera; y cuando estamos ahí nos damos cuenta que hay otros pueblos musicales que cruzan con el nuestro que están cerquita. Así que nos acercamos y de ahí sale una canción; de ahí sale nuestro pedo.” Y agregaría sobre Luces Fantasma: “Creo que alcanzamos un grado de belleza, en las canciones, en el concepto, en el sentimiento que evoca. Quise que, en su totalidad, este disco me vibrara. Y creo que en algunos puntos lo alcanzamos. Eso me hace sentir muy orgulloso de nuestro trabajo, de mi trabajo y de todo lo que hemos logrado.”

F.V.

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Jugando con Divididos

A veces, soy de la que intentan remontar barriletes en la tempestad,
pero nada bueno puede salir de esto.
Me obstino, me tropiezo con mis piernas y lucho contra cíclopes de cristal.
Y voy de placard en placard.
Son esos días que le pido a mi vientito de Buenos Aires, que bien conoce mi pena,
Que se la lleve, pero en forma de verso,
(Por el bien de la comunidad,
ya que para cantar soy un perro.)
Y escucho de fondo una voz que me grita…
Despiértate nena…y así veras lo bueno y dulce que es amar…
Ya despiértate nena y así veras lo triste y dulce que es vivir,
Y así de apoco,
Después de tanto andar, caigo en mí.
Y veo que la pilcha no me queda tan mal.
Y es allí que te pregunto
¿Qué ves cuando me ves?
En realidad, poco me importa…
Porque sé, que hay días que apenas me conozco,
Que me siento como el arriero….
Pero aspiro a tener mi propio cielo,
Porque dicen que así todo será más fácil…
Yo no lo sé…
Por lo pronto me sigo preguntando
¿Que ves cuando me ves?
Porque hay días en los que ni yo me conozco,
Porque sé que a veces soy de las que intentan remontar barriletes en la tempestad.
Y tal vez algo bueno salga de esto.
por ahora solo canto falta envido y truco…
Chiste nacional…

Coca y Bonjour
Natalia Balul (profesora de Filosofía y escritora)

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Los Brujos – Guerra de Nervios (1995)

Puntaje del Disco: 6,5

  1. Victoria:
  2. Psicósis Total: 7
  3. Atlánticos: 8
  4. El Detonador: 8,5
  5. La Fiesta del Infierno: 7,5
  6. Aguaviva: 7
  7. Espíritu de Velocidad: 6,5
  8. Ondas Martinot: 6
  9. El Vengador: 6
  10. Azúl Lucero: 5,5
  11. El Gato Rabioso: 7,5
  12. Nada: 8,5
  13. Gran Sheelo
  14. Tónico Para Soñar I:
  15. Tónico Para Soñar II: 6
  16. Tónico Para Soñar III: 7
  17. Reina en las Nieves: 6
  18. Captain Fetogia: 7
  19. Victoria 2: 6

El tercer trabajo de la banda de rock alternativo argentina Los Brujos, Guerra de Nervios (1995), se basó y tomó la estética en la afición de la banda por la ciencia ficción, tanto musicalmente como en el arte gráfico del CD donde tomaron el concepto de afiches y carteleras retro del género.

“Se llama así porque en los shows de Los Brujos hay mucha energía que nace desde los cuerpos de cada integrante, y en el disco se transmite ese espíritu. Además un nervio es un receptor de estímulos y la música estimula varios al mismo tiempo, produciéndose de esta manera una guerra de nervios”, comentaba Ricky Rua.

Lo cierto es que a pesar de contar con invitados importantes como como Gustavo Cerati, Daniel Melero, Gabo de Babasónicos y Aitor Graña de Juana La Loca, las composiciones no lograron el impacto de sus primeros discos. Hay sobre abundancia de instrumentales y temas de rellenos y salvo la excepción de algunos destacados como “Atlánticos”, “El Detonador”, “El Gato Rabioso” y “Nada”, el resultado estuvo por debajo de las expectativas.

Guerra de Nervios se convirtió en lo último que editaron por muchos años, ya que el grupo anunció sorpresivamente su separación en 1998 a través de su sitio oficial. Su regreso y resurgimiento comenzó a surgir quince años después y en Abril de 2014 presentaron su nuevo sencillo en el programa radial de Mario Pergolini para finalmente regresar al año siguiente con su cuarto álbum de estudio, Pong!.

F.V.

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Juana la loca – Resplandece (2018)

Puntaje del Disco: 4,5

  1. Fuera de vos: 5
  2. Sexy nova: 5
  3. Dame tu mano: 4
  4. Estrella fugaz: 4
  5. Cristales: 7
  6. Nació para mi: 3
  7. Sentirte: 7
  8. Juego de placer: 3
  9. Nueva sensación: 3
  10. Burbujas de amor: 4

Si hay algo que cuesta, incluso duele, como  escritor de reseñas, e incluso como fan de una banda, es ser decepcionado por una banda que en un momento marcó una etapa de tu vida, y que podrías considerar de tus favoritas. Esto fue lo que percibí al momento de escuchar Resplandece, última entrega de Juana la Loca.

Desde sus comienzos, el grupo supo conquistar a sus oyentes con dos discos avanzadísimos para la época y para el rock argentino que en ese momento se escuchaba. Creadores de un concepto, se autodenominaron “la primera banda sónica Argentina”, y, con álbums como Electronauta del 93, y Revolución, del 95, conquistaron a una generación ansiosa de un nuevo sonido, con raíces británicas e influencias shoegaze, pero en español.

A lo largo de los años, el grupo comenzó a optar por un sonido más comercial, resultado que se ve definitivamente en su primer disco de los 2000, el genial Belleza (2002), que si bien había perdido su sonido sucio y experimental, daba a sus fans un conjunto de canciones con melodías frescas y pegadizas. Pero a lo largo de los años, el nivel disminuyó con los siguientes trabajos. Si bien Casablanca (2005) y Pastillas para el dolor (2012) no son para nada malos álbums, vemos la falta de ideas y la repetición de recursos de forma cada vez más pronunciada.

Resplandece, editado seis años después de su último álbum, es el punto máximo de los defectos de una banda que cada vez suena más repetitiva y menos innovadora. Las diez nuevas canciones que ofrece el grupo recuerdan muchísimo a Juana la Loca, en un mal sentido. Son ecos de canciones que ya se escucharon en otros discos. Y si, esta agrupación siempre tuvo temas que nos recordaban a alguna otra canción suya de otro álbum. Esta vez esto se agrava: En este álbum todas las canciones se parecen melódicamente entre ellas. Da la sensación de que el grupo intenta desesperadamente crear ese nuevo “Sábado a la noche”. Y no me refiero sólo a la música , sino también a la búsqueda lírica. Resplandece nos ofrece unos pocos tópicos: El sexo, el (des)amor, la noche, y los excesos. Y ese no es el problema, el problema es que no salen de eso, y el álbum simplemente se vuelve monótono y aburrido. Volviendo a lo musical, el dilema es el mismo. Verso, estribillo, verso. A pesar de la (re) incorporación de Aitor y Roberto, guitarra y batería originales, el disco suena musicalmente flojo. Estructuras y solos predecibles, y un Rodrígo Martín que tiene claramente la voz muy afectada lo cual hace perder fuerza al disco.

Quiero recalcar, para terminar, que Resplandece, a pesar de todo, no es un álbum con malas canciones. Son simples, pegadizas y que te dejan un buen sabor si no conoces a la banda, y las escuchas como singles, por separado. El problema es cuando las mismas forman parte de un disco, y de una banda que se jacta de “reinvertarse, no reiterarse” pero cae desde hace años, disco a disco, en la misma fórmula. Mención aparte para “Cristales” y “Sentirte”, las únicas dos canciones que, a mi parecer, han mostrado una reinvención y que Juana la Loca puede ser aún más que sólo Juana la Loca.

Fran

 

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Desde el Underground: Pantuflas

Género: Postrock, Indie Rock, Rock Alternativo, Instrumental.

Disco: Persigue (EP)

Reabrimos una vieja sección de la pagina en el que recomendamos bandas emergentes.

En este caso, Persigue es el primer disco de este trío de música experimental, su formación no es tradicional ni responde a un género especifico ni franja temporal, si roza algunas configuraciones del nuevo estilo del PostRock. Dos guitarras eléctricas una de sonido elemental, que conserva la esencia del instrumento más tradicional y una guitarra eléctrica inundada de efectos analógicos que transportan a diversos paisajes sonoros , una batería electrónica que con intención conserva los mejores sonidos y arreglos propios de una batería acústica.

Lo instrumental predomina en primer plano, con armonías disonantes que se arriesgan a interpelar al oído común, la ausencia de “voz” hace que la música se centre en sus colores tonales y armónicos, además de su falta de estructura interna convencional, resalta los arreglos rítmicos inesperados haciendo de la exploración sonora la parte fundamental de la composición y construcción de esta obra.

Nada cumple con el estereotipo instrumental, persigue efectivamente persigue la posibilidad de una nueva escucha para el oyente.

El trio “Pantuflas”, con un nombre extravagante, de igual manera elige nombrar sus temas, las palabras no tienen demasiado valor al parecer, no así; los sonidos, siendo “PIUM”  el primer tema del disco, como entre payasos aterradores, las guitarras  se arrastran al ritmo cauteloso de una batería que parece dar una caminata. Le sigue “33(de mano)” con más claridad, menos paisajes y más construcciones melódicas, que se diluyen casi al final con la predominancia de ritmos claros y una melodía lineal pero contundente y afable a la vez. La opacidad de “TOM4” se ve exacerbada en los efectos impredecibles de una batería que combina lo electrónico con lo acústico junto a las cuerdas eléctricas que producen  disonancias no permitidas para el oído educado. Sin más emerge: “32”, un tren karmático que se acelera al ritmo del bombo mientras un payaso se pasea en monociclo en su interior, los efectos sonoros de la guitarra acompañan la marcha junto a la crudeza de una distorsión poco preparada asisten a un viaje persecutorio. Y para el final, sin perder la oscuridad característica de este disco se termina en “zapalita (Evolución)” un corazón latiendo desde la batería anuncia la llegada de cuerpos extraños, una de las guitarras nos presenta un paisaje sonoro casi desértico, gaseoso y reverberante mientras la otra nos sostiene en un bajo pedal incesante.

«Recomendacion final importante« Escuchalo en unos buenos auriculares y dejate llevar al viaje sonoro que Pantuflas te propone.

Escuchá Persigue desde aquí:

V y B

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Serú Girán – Serú ´92 (1992)

Puntaje del Disco: 7

  1. Queen Elizabeth: 8
  2. Mundo Agradable: 7
  3. No Puedo Dejar: 8
  4. Ese Tren: 6
  5. A cada hombre, a cada mujer: 7
  6. Hundiendo el Titanic: 7
  7. Transformación: 7,5
  8. Déjame entrar: 6
  9. Nos veremos otra vez: 7
  10. Si me das tu amor: 6
  11. Muévete al hablar: 5

El quinto y último disco de estudio de Serú Girán llega 10 años después de su última producción discográfica (el disco en vivo, No llores por mí, Argentina, 1982), apareciendo en las tiendas a mediados de 1992. El contexto era especial, los cuatro habían decidido volver a juntarse, después de decidir encarar diversos proyectos en solitario a principio de los ´80. Por lo tanto, no querían sólo volver con sus viejos y conocidos temas, sino que buscaban sorprender con nuevo material. De esa idea nace Serú ´92, amado y odiado por partes iguales, y aunque entiendo a ambas posturas, creo que las dos tienen cierta razón en sus afirmaciones.

Primero y principal, el disco fue un éxito en ventas, algunas de sus canciones fueron usadas como cortinas de noticieros y segmentos radiales. Esto no fue casualidad, la idea del álbum desde el vamos fue reducir la complejidad de sus composiciones anteriores tanto a nivel instrumental como lírico; tal es así que las revistas de la época lo catalogaron como “light” y “pop”; y que su reunión fue sólo un intento forzado de levantar dinero. Charly García no tiene el protagonismo de los otros álbumes y se optó por darle más espacio a las composiciones de Pedro Aznar y David Lebón; si esto es bueno o malo decidirá cada uno, pero de buenas a primeras puedo afirmar que no suena al Serú viejo que conocíamos, parece otra cosa.

Desde mi punto de vista el comienzo es lo mejor del mismo, la pieza instrumental (un clásico en cada disco de Serú) “Queen Elizabeth” empieza con el sintetizador de Charly endulzando los oídos, a lo que se suman los otros integrantes de la banda; conformando una muy linda obra de 5 minutos. Continúa con “Mundo Agradable”, que se nota que es una composición de Lebón, apelando a mensajes de esperanza y superación social para mejorar el mundo; la canción fue uno de los cortes de difusión más conocidos del disco.

Después sigue “No puedo dejar” lo más García del disco, de hecho es una composición suya que no incluyó en su disco de estudio solista de 1990 (“Filosofía barata y zapatos de goma”); una pieza oscura y con una lírica de autodestrucción adornada con pasajes románticos, de lo mejorcito del álbum. Con “Ese Tren” yo veo una de las canciones menos movilizadoras del disco, y si bien este tema tiene sus fanáticos y se pueden destacar la batería de Oscar Moro y los arreglos de Aznar, lo noto con falta de profundidad y riesgo; en definitiva con falta de Serú. Habla de un tren tanto metafórica como literalmente, como el objetivo de alcanzar algo y movilizarse con ello.

En “A cada hombre, a cada mujer” lo vemos a Aznar luciéndose con ésta composición, en la que por primera vez cantan los tres integrantes (salvo Moro); si bien es una canción romántica está bien lograda y suena novedosa. “Hundiendo el Titanic” pareciera ser un chiste de Aznar y García, una canción orientada más a la comedia que a otra cosa, y logra su cometido, al final de la misma nos damos cuenta que no se toma muy en serio así misma, pero así y todo no es ridícula y se deja escuchar. Con “Transformación” vemos algo mucho más parecido a Serú que todo lo anterior (y casi que en todo el disco), una pieza de casi 7 minutos, en donde la metafísica y el existencialismo de Charly nos vuelve a arropar.

Desde acá creo que el disco se vuelve menos interesante, “Déjame Entrar” de Aznar es una crítica a la Guerra del Golfo que ocurrió en aquellos años; si bien parece un tema interesante para una canción, la misma recae en clichés y no me terminó de conmover casi nunca; en “Nos veremos otra vez” otra composición de Lebón, se vuelve a la fórmula de “Mundo agradable”, una letra esperanzadora y que se volvió viral en sus años; David está muy bien en el piano, después de eso, poco más. “Si me das tu amor” de Pedro Aznar y “Muévete al hablar” de Lebón cierran el disco; ambas bastante del montón y con poco para destacar desde mi punto de vista. Con “Muévete al hablar” Lebón compone un blues que a mi gusto se vuelve largo y monótono.

En resumen: ¿es el peor disco de Serú? Cuesta mucho poner en una misma oración la palabra “peor” o “malo” y que seguido a eso siga Serú Girán. Queda fuera de discusión que eran unos músicos increíbles, cuatro maestros a pocos metros de distancia que sacaron una luz a las demás bandas en sus inicios. Ahora dicho esto, el álbum Serú 92 no es un disco malo, de hecho puede ser que te guste y lo vuelvas a escuchar, porque la calidad de éstos músicos es enorme y se nota; lo que si hay que aclarar que es un disco que tiene muy poco que ver con Serú Girán, si te enamoraste de ellos por sus primeros 4 discos, lo más probable es que éste lo escuches con cierta indiferencia porque no tiene la magia de los anteriores. Si alguien que no conoce nada de esta enorme banda, me pregunta que disco debe escuchar; sin dudarlo le recomendaría La Grasa de las Capitales (1979) o Bicicleta (1980), Serú 92 no resta, pero suma muy poco a la leyenda de Serú.

Germán Albariño

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Cambalacheando: La Renga

Camino del deshielo toca a veces, entre Embrollos, fatos y paquetes. Ni que hablar del Veneno, la Paja brava y El viento que todo empuja hacia La boca del lobo. Córtala y olvídala vaticina El monstruo que crece. Sin embargo, El terco sentido de Ser yo me lleva Insoportablemente vivo a la Esquina del infinito, donde seguimos En pie, porque Somos los mismos de siempre. A pesar de estar Bailando en una pata bajo el Cielo del desengaño, no falta Buseca y vino tinto.

Moscas verdes, para el charlatán que no se hace rogar. Pero yo Luciendo mi saquito blusero Voy a bailar a la nave del olvido y a gritar Bien alto. Parezco el Rey de la triste felicidad, que no ríe, aunque todos me dicen: Reite. Hoy Negra es mi alma, negro mi corazón y El rito de los corazones sangrando sigue pegando. El Panic show todavía no acaba, y al igual que El sátiro de la mala leche se hace Pis y caca el Vende patria clon.

Volviendo a El juicio del ganso, uno Inventa un mañana esperando Algún Rayo de Cristal de Zicornio que lo aleje del Blues de Bolivia, ese Blues cardiaco, que nos vuelve Lunáticos. Despedazado por mil partes El hombre de la estrella sigue Hablando de la libertad, pero desde Lo frágil de la locura. Debbie, el fantasma, se pregunta Cuando vendrán La renga y Anaximandro a lanzar sus Palabras estorbantes. Esas acompañadas de El mambo de la botella y que desatan La furia de la bestia rock.

Hey hey, my my Estalla el Estado y los Dementes en el espacio buscando El rastro de la conciencia se encuentran con que 2 + 2 = 3. Míralos en la Montaña roja con su Desoriente blues y sus Dioses de terciopelo. Entonces pienso que El final es en donde partí y que la Triste canción de amor que Hielasangre puede ser curada por tu Arte infernal. A la carga mi rocanrol entonces como El revelde que llevo en mi Corazón fugitivo. Al que ha sangrado con Tripa y corazón y ha pateado La vida, las mismas calles le ofrezco una Sustancia entre las plantas que hacen del Truenotierra un Documento único.

Son Pesados vestigios los que rodean al Oscuro diamante de la Noche vudú. Allá por la Ruta 40 y Entre la niebla se encuentra el Motoralmaisangre que explota Alunizado al unísono. El ojo del huracán dispara Neuronas abrazadas hacia un Canibalismo galáctico que no encuentra su Cuadrado obviado. En la Pole position se halla Muy indignado San Miguel, ensayando El twist del pibe. Y En el baldío la Psilocybe mexicana se llena de Poder junto a los Nómades que adoran las Caricias del asfalto.

En Destino ciudad futura hay un buen Día de sol para el Motorock que es Masomenos blues, pero no deja de ser parte de El Circo Romano. Allí donde el que está Disfrazado de amigo tiene Mirada de acantilado y No para de aletear por Las cosas que hace. Y Esquivando charcos yo Me hice canción para que Cuando estés acá no te afecte la Balada del Diablo y La muerte, porque Sabes que A tu lado sería estar En los brazos del Sol. Detonador de sueños que me ha Llenado de llorar sobre mi Almohada de piedra. No sé A dónde me lleva la vida o si es La razón que te demora y cree en Cualquier historia, pero se bien que muero por vos Mujer de caleidoscopio.

David Rodriguez

 

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(Votos: 2 Promedio: 2.5)

Arbol – Jardín Frenético (1996)

Puntaje del Disco: 7,5

  1. Siento: 8
  2. Sexo: 7
  3. Chajal: 8
  4. Periferia: 7
  5. X: 9
  6. Cruces: 6
  7. Gente: 7
  8. Latino: 6
  9. Cuatro Cuervos: 8
  10. Juanas: 5
  11. C.V.: 6
  12. Jardín Frenético: 9

Una de las cosas más interesantes que tienen las bandas de rock con una trayectoria de varios discos y años es justamente el poder contemplar disco a disco, canción a canción, la evolución estilística, tanto musical como lírica. Eso da cuenta de todos los procesos que se fueron dando en el núcleo de esa agrupación en cuestión,  tanto musicales como líricos, y, como no, respecto a la estructura de la canción en si. Con una banda como Árbol este recorrido cobra aún muchísimo más valor y es muy curioso. Durante los años 2004 hasta 2009, este conjunto de Haedo fue una de las bandas Argentinas más masivas, que genero un boom en una generación de adolescentes y pre adolescentes que coreaban las canciones y los seguían cual horda. Los integrantes de este grupo ya eran adultos en ese entonces y tampoco podían considerarse una boy band, pero sus canciones con cierto lirismo infantil (con toques irónicos que a muchos les costó ver) crearon fanatismo en una generación.

Ahora bien, el conjunto, creado en el año 1994, no solía ser una banda de pop rock con canciones irónicas y «felices». Árbol fue creado cómo una agrupación completamente ecléctica, pero que congeniaba muy bien con géneros muchísimo más pesados como el hardcore, el heavy metal, algunos toques de rap y un rock que recuerda muchísimo más a Rage Against Machine y lo más pesado de Mano Negra, que a cualquier tema de Guau! (su disco más exitoso).  Jardín Frenético es la prueba misma de esto, y aquí cobra sentido lo anteriormente escrito en el primer párrafo. Estamos ante el primer material editado del conjunto de Haedo, un disco crudo que actualmente el conjunto no considera un álbum oficial, sino que es para ellos una demo.

Corría el año 1996 y Árbol acababa de editar su primer disco, de forma independiente. Al grupo le estaba yendo muy bien en cuanto a convocatoria, y empezaba a resonar fuertemente dentro del under. Jardín Frenético fue la primera apuesta fuerte de esta banda y la oportunidad del fundador de la misma de mostrar sus canciones. Y cuando hablamos de fundador no nos referimos ni a Pablo Romero ni a Eduardo Schmidt, sus históricos cantantes. El fundador y compositor de la mayoría de los temas de esta primera etapa fue Matias «El Chavéz» Méndez. Si, el actual productor de artistas como Miss Bolivia, Gustavo Cordera o Sancamaleón ya mostraba su talento a los 18 años, siendo el creador de Árbol en letras, música y concepto. El álbum fue producido por su hermano Martín, guitarrista de los Caballeros de la Quema.

Lo primero que podemos observar apenas le damos play es la fuerza de esa primera canción, «Siento», donde los machaques furiosos de Hernán Bruckner se entienden a la perfección con las voces gritadas de Pablo y Eduardo. Estamos frente a un conjunto que nos sorprende canción a canción, mechando rap con flauta traversa («Chajal»), o violín con guitarras eléctricas en la siniestra pero asombrosa «X». Las letras suelen ser en su mayoría metafóricas y abstractas, muy por el contrario de lo que escucharíamos en Árbol después. Si, todos los temas del grupo siempre jugaron con la doble lectura, pero en este primer disco simplemente son indescifrables. «Sabes de lo azul, corres como un burro en un ataúd, no tocas la perilla por miedo a la vida», «Tengo un caballo de algodón que tapa mis oídos, un freezer tapizado con anillos». Resulta difícil pensar a esta banda como la misma que creo canciones como «Pequeños sueños» o «El fantasma» y no, no estoy desmereciendo ninguna etapa, sino que recalco lo increíble y fascinante del mundo interno no solo del rock, sino de la trayectoria de una banda en particular. La crítica social llega de forma cruda en «Gente» o en «H.C.V» pero no jugando con el humor, sino furiosa, deforme y desencajada. Y por supuesto, el final no podía ser de otra manera. El tema que le da nombre al disco tiene screamos, rap, una doble pedalera furiosa, un bajo lleno de slap de la mano de Patricio Pizarro (el otro miembro fundador, amigo de Chavéz), y un hermoso solo de violín y de ¿¡chicos!?. ¡Si! Unos niños aportan sus voces para cerrar un poderoso final.

Árbol lanzó un gran disco en el año 1996. Ok, su primer álbum no es una maravilla en cuanto a producción musical, pero tiene rastros de un sonido que difícilmente se ha vuelto a encontrar, incluso en su propia discografía. Luego de lanzar este álbum, son fichados por Gustavo Santaolalla para grabar un nuevo material. En medio de este proceso, Chavez es expulsado, por sus limitaciones al momento de grabar con click y su negativa a que un sesionista grabe sus partes de batería. La expulsión de Chavéz provoca también que Patricio Pizarro deje el grupo, argumentando diferencias con esta decisión y respecto al futuro de la agrupación. ¿El resultado? La adquisición de Martín Millán y Sebastián Bianchini, integrantes que continúan hasta hoy, y la producción y lanzamiento de «Árbol» una reversión de Jardín Frenético, con una producción y un sonido muchísimo más cuidados. Pero esta en el público y los escuchas decidir si lo que lograron en ese álbum (y en lo que vino después) fue superior o inferior. Mientras tanto, los discos quedan, y las canciones se disfrutan.

Fran

Tu puntuación
(Votos: 1 Promedio: 5)

Charly Garcia – Hello! MTV Unplugged (1995)

Puntaje del Disco: 8,5

  1. Yendo de la cama al living: 8
  2. Rezo por vos: 9,5
  3. Fanky: 8,5
  4. Pasajera en trance: 8
  5. Serú Girán medley: 9
  6. Cerca de la revolución: 8,5
  7. Promesas sobre el bidet: 8
  8. No soy un extraño: 8
  9. Los dinosaurios: 9
  10. Chipi Chipi: 8,5
  11. La sal no sala: 7,5
  12. Nos siguen pegando abajo (Pecado mortal): 7,5
  13. Ojos de videotape: 8
  14. Demoliendo hoteles: 8
  15. Fifteen Forever: 6,5

Hello! MTV Unplugged es el tercer disco en vivo (solista) de Charly Garcia, grabado en los estudios de MTV en Miami, cuando MTV no era todavía la porquería  que conocemos hoy en día, sino en los noventa cuando le daba lugar a grupos y artistas que valían la pena.

En el Unplugged Charly está acompañado por los hermanos Di Salvo que le dan un toque más orquestal. Y también hay que resaltar la presencia de María Gabriela Epumer, acompañando y resaltando muy bien como vocalista femenina.

En su versión unplugged a algunos temas de Charly le faltan una pisca de explosión. De todas formas, la mayoría suena muy bien en su versión acústica. Canciones como «Fanky» y “Cerca de la revolución” son tan entretenidas como sus versiones originales. Sin embargo la que más resalta es  «Rezo por vos» en su versión acústica semi orquestada, que suena majestuosa como la original y pianta un lagrimón a quienes extrañan a Spinetta.

Otros momentos destacados aparecen con el mini medley de Seru Giran, donde interpreta “Eiti Leda” y “Viernes 3 AM”, que los nostálgicos disfrutarán mucho, y en «Los dinosaurios», que es hermosa como su versión de estudio, con Charly dándose el gusto en piano.

Hello! MTV Unplugged es una muy buena presentación de nuestro cantautor de bigote bicolor. Un muy buen repaso de sus clásicos en un formato que fue popular por aquel entonces.

Persy

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