El gurú del odio

Soy grande por viejo, no por sabio.

Obeso, grotesco, grosero y gruñón,

cuanto digo se torna en agravio:

guturo en garganta gargajo gorgón.

 

En mi barrio me llaman “El Ogro”

por grueso, por gurdo, por gordo y gañón.

Las fiestas idiotas las malogro;

me agradan los gritos de agudo terror.

 

Soy una persona peligrosa,

agreste garguero de grave garzón,

de alma negra y garrapatosa,

tengo agrio y podrido mi gris corazón.

 

Y mis garras agarran parejo

gobiernos, iglesias y grupos de acción.

¡Y hago guerra! No sólo me quejo.

Detesto a la gente por no hacer lo que yo;

 

por cobardes, por tilicos, por enclenques y agachones,

por alegres, por risueños, satisfechos y bufones.

Pero, ¡calma!, los perdono porque entiendo situaciones.

Los invito en este verso a volverse más gruñones.

 

Kobda Ggrrocha

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(Votos: 4 Promedio: 2)

3 armas contra los zombies

El mundo, ahora, se encuentra a mitad de un apocalipsis zombie. Sí, igual que en una película hollywoodense, la humanidad se está contagiando con el virus zeta… y, poco a poco, el número de infectados va en aumento. Primero, habremos de esclarecer qué es un zombie. Un zombie es un pedazo de carne con forma humana, pero sin cerebro, no piensa, sólo se guía por sus instintos más primitivos, busca satisfacer a toda costa sus apetencias más bestiales: comer, dormir y copular. Un zombie no razona, únicamente se alimenta de cerebros ajenos. Dicho con sinceridad, así andamos por la vida, devorando todo lo que otros cerebros producen. Sus ideas, su ciencia, su arte, su música, su literatura, su filosofía, su tecnología, su política, su ideología y su moral. Pero nada sale de nuestros propios cerebros, todo lo vamos mordisqueando de donde podemos (y de donde más se nos antoja). Lo peor es que es muy fácil contagiarse; “vamos por una chela”, “hay que saltarnos esta clase”, “prende la tele”, “me gustas mucho, estás muy guapa”, “ya déjalo así, ni se nota”, “para qué te esfuerzas en algo que no te va a dejar dinero” y el clásico “hoy toca perreo intenso” son algunas de las vías de infección más comunes. Por suerte, existen muchas armas para combatir esta plaga, yo propongo tres: la poesía, la literatura y la filosofía.

Por supuesto, una guerra contra un mundo zombie no es fácil. Es un camino solitario y de constantes frustraciones —sólo hay que imaginarse a uno mismo como el último sobreviviente en un escenario apocalíptico. También existen varios peligros a los que se arriesga uno al emprender tal batalla; se corre el riesgo de perder amigos en el camino, de sentirse impotente ante la calamidad, de caer en abismos interminables, de ser perseguido (cazado) por una horda de zombies cabezas-huecas. ¡Pero lo vale, en serio lo vale! Qué habría sido de la especie humana si Newton se hubiera dejado vencer por los descerebrados; qué sería de nosotros si Sócrates hubiese sucumbido ante el contagio de los putrefactos; qué de nos sin guerreros tales como Dante, Einstein, Tolstoi, Marx, Jobs, Lamarck, Cervantes, Sófocles, Da Vinci, Edison, Borges, Gandhi, Picasso, Shakespeare o Rulfo (entre tantos otros más).

Resistirse a convertirse en zombie y elegir el camino del pensamiento —repito— es una condena casi automática a la soledad. Pensemos en un primer Adán homosapiens que despertó un día y se vio rodeado de zombies australopitecos carentes de facultades mentales; él pensaba y sabía que sus compatriotas no lo hacían, sólo los veía despertar todos los días e ir a la escuela o al trabajo para ganar dinero y pagar impuestos y de vez en cuando darse un gusto extra yéndose al cine o comprándose unos tenis de marca. Ciertamente, este primer Adán pensante se sintió solo al no poder comunicarse con ellos, pues seguían un nivel abajo en la cadena evolutiva. Si ese ser humano que pensó por primera vez en la historia de la especie se hubiera dado por vencido, nada de lo que tenemos (¡nada de lo que somos!) habría jamás existido. Es exactamente igual cada que el universo nos arroja un eslabón evolutivo más avanzado; Platón, Cervantes, Sun Tzu, Rousseau, Hegel, Sartre, Cicerón, Monterroso, Dostoievsky, Pasteur, Vasconcelos, Bolívar, Darwin, Freud, Schopenhauer y Monsiváis (entre muchos otros más) jamás sucumbieron ante la tentación de ser un zombie futbolero, borracho y mujeriego. ¡Y hay que ver hasta donde lograron llegar!

Por eso, debemos tomar la senda del pensamiento aunque sea un camino difícil… ¡Ah, porque pensar no es fácil! A veces uno se queda tumbado en el sillón ‘pensando’ por horas y de pronto alguien dice “ya ponte a hacer algo” como si pensar no fuera hacer algo. Y es que pensar no es, en términos pragmáticos, una actividad rentable; nadie contrata a alguien para pensar, nadie especifica en su tarjeta de presentación “Juan López: Pensador”, porque pensar no es algo que deje dinero. Es por ello que muchos zombies materialistas / capitalistas prefieren no pensar. Lo peor, encima de todo, es que cuando uno sí piensa los zombies en seguida lo quieren contagiar con frases como “ya deja ese libro y vente a jugar”, “ya no pienses tanto y tómate una chela”, “para qué le piensas demasiado, sólo relájate”. (Abriré aquí un paréntesis para hacer una advertencia: cuando un zombie te diga “no lo pienses, sólo hazlo” te está tratando de convencer de cambiar la razón y la inteligencia por el acto instintivo de los impulsos. Quien esté realmente convencido de la supremacía intelectual te diría algo como “no importa si lo haces o no, pero piénsalo mucho”.) Pensar, establecido como una cura contra la zombificación, se puede alcanzar —entre otras formas, como ya dije— a través de la poesía, la literatura y la filosofía.

 

Kobda Rocha

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(Votos: 2 Promedio: 1)

Las goteras encomiables

Dos de las bellezas que la creación ha puesto en el universo sobrepasan los límites de lo sublime: el intelecto humano y el agua. La primera encuentra su cúspide en la metacognición; darnos cuenta de que nos damos cuenta, ése es el pináculo del pensamiento. La segunda, por su parte, es maravillosa en todas sus manifestaciones, desde los inmensos océanos hasta el vaso medio lleno.

Es indiscutible su magnificencia. El porcentaje de agua en el planeta y el porcentaje de agua en nuestro cuerpo son ejemplos claros de su potestad. Metafóricamente, la danza de los maremotos, como el llanto expelido por los amantes en el éxtasis de la pasión a mitad del oleaje sexual, sucedido por la calma lacustre bajo las sábanas, es la antropofanía de nuestra razón. Por ponerlo en forma de mito teológico, el agua es dios, único elemento creador de vida. Hace falta salir desnudo en un día lluvioso para sentir el flujo de gloria sobre nuestro cuerpo. Cada gota de lluvia es un ángel caído del cielo. No hay mayor fruición que extender los brazos y levantar el rostro para empaparse de beldad, dejarse bañar por el bautismo de las nubes.

No sólo de agua se forman las lluvias, sino también de ideas. Lamentablemente, todo el mundo se abriga y se enclaustra bajo techo en días lluviosos. Si han de salir, lo hacen con impermeable, paraguas y prodigando marquesinas. Lo seco se ha convertido en un santuario hermético y moroso. No dejan a los niños salir a jugar bajo la lluvia. Nadie se quiere mojar; algunos ignaros e ingenuos porque temen enfermarse, y otros más necios simplemente porque les resulta molesto.

Así, andamos por la vida desvalorando lo mejor que de ella acaece: la pluvial perfección atmosférica del planeta y nuestra propia capacidad de llover.

 

Kobda Rocha

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(Votos: 2 Promedio: 3)

The Guess Who – Rockin’ (1972)

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Puntaje del Disco: 7

  1. Heartbroken Bopper: 8
  2. Get Your Ribbons On: 5
  3. Smoke Big Factory: 7
  4. Arrivederci Girl: 6
  5. Guns, Guns, Guns: 8
  6. Running Bear: 6
  7. Back to the City: 6,5
  8. Your Nashville Sneakers: 7
  9. Herbert’s a Loser: 7,5
  10. Hi Rockers!: 7,5

Desde la partida de Randy Bachman, The Guess Who había conseguido reemplazarlo de buena forma con las adiciones de los guitarristas Kurt Winter y Greg Leskiw, pero Rockin’ (1972) significaría la despedida de este último en la mitad de una gira por Estados Unidos y el comienzo del declive de los canadienses.

Rockin’ tiene sus momentos de rock básico, aburrido y monótono, pero a su vez conserva muchas de las virtudes de sus trabajos iniciales con singles sólidos y tremendamente interpretados como “Heartbroken Bopper” y “Guns, Guns, Guns” que junto con “Smoke Big Factory”, “Herbert’s a Loser” y el cierre con “Hi Rockers!” con su combinado “The «Sea of Love»/»Heaven Only Moved Once Yesterday»/»Don’t You Want Me» redondean un resultado más que satisfactorio.

A diferencia del suceso de Bachman-Turner Overdrive II (1973) y Not Fragile (1974) de Randy Bachman, la popularidad de Burton Cummings y The Guess Who declinó bastante en Estados Unidos, con excepción de su Canada natal donde la banda supo apoyar la continuidad de su carrera durante los años setenta.

F.V.

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(Votos: 3 Promedio: 3.3)

La derrota del aguador

Hay gente que tiene el pensamiento incoloro, inodoro e insípido. Es cierto, y además son muchos. A lo largo, ancho y profundo de este planeta, hay gente cuyo pensamiento es como el agua: simple.

Ándate con cuidado al toparte con gente de esa calaña. Son garrafones enamoradizos, amables, futboleros, parranderos, optimistas, envidiosos, chambeadores, responsables, traicioneros, hay de todo, hasta literatos y lectores. No importa la cantimplora, el pensamiento que contiene es lo importante.

Las más veces, van por el camino derramando todo el cántaro. ¡Ojo! Cuanto más purificada está su agua, más transparente y aburrida se vuelve. Ten cuidado de no mojarte tanto, porque ellos querrán bañarte como en sábado de gloria; no les basta una salpicadita.

Aún peor ―y, además, inútil― es tratar de echarle saborizante a sus garrafas, porque son necios empecinados en que el pensamiento simple es más saludable aun que el mejor licor de la cava. Lo que es más, siempre ¡siempre! están tratando, incansablemente, de rebajar tu pensamiento con su agua ligera, pura, limpia y de manantial.

El colmo de todo esto es que muchos ni siquiera llevan el pensamiento tan límpido e inmaculado como presumen, nomás van rellenando el cerebro con esa agua puerca de la llave, y ―según ellos para que no les haga tanto daño― le echan gotitas desinfectantes.

Si tú piensas con refresco, leche, detergente, mezcal (aun el de Tonayán), jerez, tepache, café de olla, jugo de naranja, ponche, cloro, pulque, tequila, gasolina, veneno o lo que sea, aunque te lleve a la muerte ―y aunque esa muerte sea la más hórrida y errada― ¡alégrate! y agradece haber tenido la oportunidad y, sobre todo, la convicción (y, por qué no, hasta las agallas) de haber probado algo más.

 

Kobda Rocha

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(Votos: 2 Promedio: 3)

Ciro y los Persas – Naranja Persa 2 (2018)

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Puntaje del Disco: 7,5

  1. Prometeo: 8
  2. Dale Darling: 8.5
  3. Dice: 7,5
  4. Plan: 8,5
  5. Simple: 7
  6. Estela7
  7. Nena: 6,5
  8. Un Hombre Más: 9
  9. Dulce: 8
  10. Por Cel: 7
  11. Todos Igual: 6,5
  12. Toaster (Give Me Back My): 7

A dos años del lanzamiento de Naranja Persa 1, Ciro y Los Persas sacarían a la calle la segunda parte de esta entrega en formato doble, que se extendió un poco más de lo previsto, ya que estaba programada originalmente para el año anterior, pero que supera por bastante en calidad y variedad a su hermano mayor.

Al comando de Los Persas, Ciro demuestra no extrañar a su ex banda y uniendo fuerzas nuevamente con Juanchi Baleirón (actual líder de Los Pericos) en la producción exhibe la versatilidad suficiente para tocar distintos géneros y ofrecer una buena variedad de estilos, manteniendo las virtudes de siempre con la natural evolución del artista.

Naranja Persa 2 arranca con el corte adelanto “Prometeo”, con un riff de guitarra punzante y pegadizo, se ubica entre los puntos altos del material junto a “Dale Darling”, donde se destaca el comienzo con Andrés rapeando a su modo, la balada “Dice” que recuerda las melodías románticas del grupo de El Palomar, “Plan” que comienza de menor a mayor pero termina siendo una de las más sólidas, la ambiciosa “Un Hombre Más” un tema menos roquero y más introspectivo y medio tiempo y el rhythm and blues clásico en “Dulce”.

Cabe mencionar también al track final, “Toaster (Give Me Back My)”, en tono gracioso, una ocurrencia de Ciro que derivó de un robo en la casa del cantante y por el cual hizo una declaración viral con alta repercusión mediática: «Se llevaron hasta la tostadora”.

F.V.

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(Votos: 2 Promedio: 4)

Katatonia – Night Is the New Day (2009)

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Puntaje del Disco: 7,5

  1. Forsaker: 8,5
  2. The Longest Year: 8
  3. Idle Blood: 8,5
  4. Onward into Battle: 7,5
  5. Liberation: 7
  6. The Promise of Deceit: 7,5
  7. Nephilim: 9
  8. New Night: 7
  9. Inheritance: 7,5
  10. Day and Then the Shade: 7
  11. Departer: 7,5

Desde el norte de Europa Katatonia es una de las bandas de Heavy Metal de mantener viva la esencia del rock pesado en las últimas décadas, pasando a través de los años por distintas variantes como el Metal gótica y oscuro en sus inicios para el alternativo y el Metal Progresivo en sus años de madurez.

Night Is the New Day (2009) fue la octava placa de estudio de los suecos y es señalado por la propia banda como el más diverso y variado en su carrera. El Metal Progresivo que comenzó a tomar fuerzas en sus anteriores trabajos pasa a un primer plano, asimilándose por momentos a los trabajos de Opeh, Porcupine Tree o Tool. Igualmente mantiene elementos pesados, mezclado con toques de electrónica y acústicos generando un resultado bastante interesante.

El nucleo duro del álbum está en el arranque con temazos como “Forsaker”, “The Longest Year” y “Idle Blood”, sin embargo “Nephilim” promediando el listado de temas termina siendo mi favorita por su atmósfera densa y ritmo cautivador. Como punto negativo tiene otros pasajes bastante monótonos y extremadamente repetitivos que sitúan a este material lejos de sus mejores obras.

Tristemente en diciembre de ese mismo año a banda anunciaría el alejamiento de los hermanos Frederik (guitarras) y Mattias (bajo) Norrman por problemas familiares, reemplazados en primera instancia por Per Eriksson y Niklas Sandin respectivamente.

F.V.

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(Votos: 2 Promedio: 3)

Doom 2

Esencialmente, el Doom se compone de una contraparte vocal melódica femenina (dulce, soprano, armónico) y el gutural masculino (bestial, agresivo, caótico). Es una tradición esperada, es algo innato del género, es casi natural del mismo. Sin embargo, hay algunos rebeldes que se resisten a este precepto y logran hacer un Doom total y puro sin necesidad alguna de ese contraste, se limitan a la voz masculina, aunque no necesariamente a lo gutural, sino que una misma garganta abarca distintos registros para llenar el hueco que deja la ausencia del ente femenino. Aquí un puñado de ejemplos.

  1. My Dying Bride, considerados de pronto los padres del género, los iniciadores o, acaso, los antecedentes de esta premisa musical. Han logrado mantener a lo largo de su carrera una ambientación perfecta dentro del Doom con esas múltiples voces que logra conjurar Aaron Stainthorpe. Como algo específico, recomiendo el sublime álbum del 2004 titulado Songs of darkness, words of light.
  2. Virgin Black, otra gran banda con una propuesta magnífica a una voz. Su sentido es también oscuro, hosco y profundo como el de My Dying Bride, con la diferencia que la garganta de Rowan London es un tanto más melódica que la de Stainthorpe, quien es más doloso y desgarrador. Hay que escuchar Sombre Romantic para notar la fuerza, la magnanimidad y la supremacía de la virgen nocturna.
  3. El momento ha llegado… Dark Lunacy. Aquí es donde el Doom marca su línea ante el metal en general, y sobre todo pegándole al Death Metal. Los arreglos orquestrales de Enomys le dan la esencia Doom a estas composiciones que bien podrían ser catalogadas como Death sin recriminación alguna. Además, aquí no es total la ausencia de la multiplicidad de voces, pues su sonido estpa complementado de coristas ocasionales, tanto masculinos como femeninos. No obstante, es notorio que sólo es un acompañamiento vocal y no una participación principal, la cual se le reserva a la emotividad y los gritos de Mike Lunacy. Escúchese Devoid, su obra maestra, como prueba de todo lo anterior.
  4. Finalmente, y para no abandonar por completo la controversia, se encuentra Moonspell. Ésta es una banda que también ha sido encajada en muchos otros géneros, y es que además ellos mismos han navegado por muchos y muy variados sonidos que se alejan demasiado entre sí. Pero si habremos de considerarlos como Doom, al menos por su ópera prima Wolfheart, veremos que Fernando Ribeiro puede solucionar todas las exigencias vocales que solicita el género por sí solo. Que se sienta el corazón de lupus y a subir el volumen que sólo así podremos llegar a la verdad.

Kobda Rocha

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(Votos: 61 Promedio: 1.2)

Tu dosis necesaria de discos, películas, series y más

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