Stranger Things 4 (Vol. 2)

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Puntaje de la Temporada:

 

  • Año: 2022
  • Género: Ciencia Ficción, Terror, Aventura
  • Creadores: Matt Duffer, Ross Duffer
  • Reparto: Millie Bobby Brown, Finn Wolfhard, Winona Ryder, David Harbour, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin, Natalia Dyer, Charlie Heaton, Joe Keery, Noah Schnapp, Sadie Sink, Matthew Modine, Maya Hawke

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(Votos: 1 Promedio: 5)

Territorio de sueños no cumplidos

«El silencio es un pez que ha mordido el anzuelo,
una mariposa herida,
un pájaro al que un depredador amigo le ha robado los polluelos de su nido.»

El silencio es una medida defensiva en contra del prójimo y sus herramientas bélicas, porque hablar es exponerse, mostrar ideas y sentires, entregarse abierta y plenamente a cualquiera que sepa escuchar con atención.

«Yo te nombro en el agua y en la tarde,
en cada rincón de nuestra casa
porque los silencios no tienen edad.»

Lilitt Tagle deposita tal intensidad en sus poemas que se antoja verla vivir, rendirse a sus piés y entregarle sangre y neuronas por igual. Lilitt se crea de una frágil estructura que escudriña entre los abismos intocables de la existencia y la penumbra inextinguible que sobrevive al natural filtro lumínico de los árboles. Fatalidad sustentable aun con tres indómitas sentencias:

1. En mis versos llevo la semilla de las cosas que viven solas.
2. Mi tallo, ahora vacío, es un volar de palomas buscando dónde hacer su nido.
3. Entre tu cuerpo y Dios, prefiero la amargura del instante de perderte: última risa intrascendente.

Komorebi es una resistencia al silencio, una declaración de letras y, por consiguiente, un ofrecimiento contundente de vida. «Tú recibes en esta entrega las luces de mi cuerpo y el pequeño fervor de todas las veces que fui virgen.»

Si consideramos que la literatura no tiene más destinatario que un lector ideal posible, entonces automáticamente uno desearía ser ese hombre de naipes, ese amante entendido que sabe escuchar, comprender e interpretar cada palabra y cada silencio.

La autora es directa, sincera, pasional, cuando escribe «He perdido todo para ser amada: la virtud, la transparencia, la inmaculada imagen de mí misma» o cuando confiesa «Rompo la isla, mi albedrío, y presumo de inocencia cuando, en verdad, soy cómplice entusiasta de tu ego». No hay hombre en esta tierra que pudiese resistir las ansias de palpitar al ritmo de sus versos. Qué promesa, advertencia acaso, resultaría más sensual que ésta: «Desataré tu risa, cambiaré el matiz de tus sentires, la ecuación de la edad será otra.»

Es importante mencionar que el fuego encendido por Tagle no es un incendio pasional que arrasa bosques y ciudades por igual; es, en cambio, una fogata controlada, madura, que arde y calienta pero también disminuye a voluntad; es un fuego donde se pueden asar bombones o quemar brujas según las exigencias de la autora en cada poema. El ánima de Lilitt Tagle se opone rotundamente al desenfreno juvenil de amores veloces y fugaces.

«Ámame sin prisas y con la mayor calma
enredada en la misma copla donde escribes los «te quiero».
Ámame a puerta cerrada, a cielo abierto.
Desabrocha mi vestido y tarda en ello
un infinito… un bosque… una estrella…»

Komorebi es una lección de amor, de espera y belleza.

«Siempre te espero, amor,
porque de no hacerlo
sólo esperaría la muerte.»

Me queda claro que yo no puedo esperar ser abrasado por las flamas de Lilitt. Arder entre sus llamas quizá no sea mi destino, pero puedo avivar el fuego en cualquier momento a través de sus versos, pues, como ella misma lo expresa, «lo profundo es menester abrirlo por la fuerza».

 

Kobda Rocha

Tu puntuación
(Votos: 1 Promedio: 5)

Behemoth – Demigod (2004)

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Puntaje del Disco: 9

  1. Sculping the Throne Ov Seth: 8,5
  2. Demigod: 9
  3. Conquer All: 9
  4. The Nephilim Rising: 9
  5. Towards Babylon: 8,5
  6. Before Aeons Came: 8
  7. Mysterium Coniunctionis (Hermanubis): 8,5
  8. XUL: 8
  9. Slaves Shall Serve: 9
  10. The Reign Ov Shemsu Hor: 9,5

En el día de hoy cambiamos totalmente el mambo de la página hacia algo pesado, acribillador y desollante para los oídos de aquellos lectores quienes estén dispuestos a descubrir esta banda. Ya lo hice con la brutalidad de Cryptopsy, pero de la banda que vamos a hablar hoy también es uno de esos casos. Otra masacre sonora que no te deja respiro, ni siquiera luego de terminar su escucha.

Esta banda y este género no es para cualquiera, el Metal Extremo, pero aquellos que son dignos de disfrutar del placer de su escucha, que bien, porque se van a encontrar con una de las cosas más apasionantes que nos ofrece la vida, una música plagada de emociones extremas y radicalmente honesta, esto para mí es como el fútbol lo es para muchos en mi país.

Quería compartirles el cual sería uno de los primeros discos de Death Metal que he escuchado, a una muy corta edad, y que me ha dejado impactado no sólo en su momento, sino también ahora de adulto, con una vuelta a su escucha.

Behemoth es una banda formada en 1991, en Gdansk, Polonia. Durante años esta banda ha tenido constantes cambios de formaciones, siendo Nergal (Su nombre real es Adam Darski) el único miembro constante desde el inicio, a cargo de la composición principal, letras, guturales y guitarra; ahora la banda ha permanecido con una formación consistente con Orion en el bajo, Seth en la guitarra secundaria y el majestuoso, el mago Inferno en las baterías, todo un deleite su escucha, al punto de hacerte sangrar los oídos con cada Blast Beat sin filtro que se le ocurre dar.

Al principio de su carrera, ellos hacían un Black Metal del que desconozco su escucha, pero por muchos ha sido considerado un buen Black Metal, de calidad. El giro de 180 grados que esta banda dio, ocurrió con la llegada del álbum Satanica del año 1999, redefiniendo su estilo en un género llamado Blackened Death Metal, del que a partir de dicho trabajo la banda tocaría de forma consistente hasta la fecha.

Influenciados fuertemente por titanes del Metal Extremo y progenitores absolutos del Death Metal, como lo fue Morbid Angel, la banda dio muchísimos frutos en el underground y estableció una base de seguidores muy devota que disfrutaba de los conciertos bestiales y devastadores de la banda en los que contaba con su líder rompiendo biblias, considerándose así una de las bandas más blasfemas y más impactantes que han dado de que hablar durante los 2000’s, y que explotó su fama con su álbum The Satanist del 2014, del que próximamente hablaremos.

Esta banda ha dado de que hablar desde la salida de ese álbum, el Satanica, y muchos van a considerar que todos los álbumes a partir de ese comparten ciertas similitudes… pero acaso eso es malo? No, y perfectamente lo podremos comprobar en el disco de la fecha, Demigod; el semidios llega de forma abrupta para hacer caos tu existencia.

Este disco arranca con un corte acústico tipo Flamenco en el tema “Sculping The Throne Ov Seth” para dar paso a una serie de riffs bestiales, batería que suena como una artillería de Miniguns acribillándote en el cerebro, y un sonido de bajo bestial que no tiene precedentes… y por supuesto, la voz inconfundible de Nergal, con un tono semejante a los growls de Morbid Angel, que te hace sentir que es un demonio capaz de hacerte sacrificios con gritos desorbitantes, mezclado con letras satánicas, blasfemas y atrapantes que logran revolver y despedazar tu religión. Una voz brutal, llena de violencia permanente, y potente a más no poder.

El disco sigue así, y sin parar, canciones tocadas a tempos rapidísimos, solos bestiales, blast beats rejurgitantes, terrenos oscuros que no tienen fin, y algunas canciones con los riffs más despedazantes, aplastantes y brutales que he escuchado en mi vida, que no tienen nada que envidiarle a sus progenitores, Morbid Angel, previamente mencionados. Riffs rapidísimos, que te dejan los tímpanos volteándose en un dolor casi permanente, pero en el buen sentido, en el buen placer, sucumbido ante la pesadez.

Los solos de este álbum son magistrales, algunos con tintes melódicos, pero dignos de una posesión melódica enviada por satanás para poder ser ejecutados. Los mensajeros son estos músicos, quienes van a alzar la melodía de estos sonidos llenos de odio, desesperación y brutalidad.

El disco termina con una pista que hace un homenaje digno, y nuevamente sin nada que envidiarle, en lo musical por lo menos, a la canción “God Of Emptiness” de la banda previamente mencionada. “The Reign ov Shemsu Hor” es una canción que pone a este álbum en un pedestal, y le da un giro de tuerca a las canciones que destrozaron previamente tu alma con la furia de rápidez, devastación y dolor causante de la acribillación de todos los instrumentos. Esta canción se siente como caminar con los pies embarrados de cemento, previo a morir por la falta de hambruna y de sed. Lenta como un sufrimiento de tortura, devastadora y brutalmente blasfema, que cierra el álbum de una forma magistral. Esta canción lamentablemente no ha sido tocada en concierto que yo sepa, pero sin duda es de las mejores canciones de la banda, por lejos. 40 minutos que se pasan volando, que te dejan sin respiro, y una semilla negra de recuerdo si es que jamás habías escuchado esto antes.

Así termina mi  mini-comentario, mucho menos que una reseña, de este asombroso, y majestuoso álbum, la razón por la cual no hice tan extensa esta reseña es porque les quiero dejar la sorpresa y el gusto de escucharlo y dejar su intriga. Quienes jamás se adentraron antes al Metal Extremo, no se los recomiendo, vayan un poco más por bandas como Death, At The Gates, Amon Amarth, y especialmente hacia un trabajo como el Heartwork de los británicos Carcass, pero si les pica la curiosidad…. mmm, bueno, creo que valdrá la pena, pero te aseguro, no vas a estar preparado.

Majestuoso álbum, por lejos de las mejores obras que he escuchado del Metal Extremo, otra recomendación de mi parte.

Toto

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(Votos: 2 Promedio: 3)

Parásito Rastrero

Es momento de revelar el misterio de dios y explicar el origen de la miseria humana. Para entenderlo adecuadamente, es necesario abrir bien los ojos y desempolvar la mente de tantos prejuicios y obstinaciones. Cabe la pregunta: ¿por qué el obsequio del padre es el padre mismo? ¿Será, acaso, que no tiene nada qué ofrecer más que su propia existencia?

Su mano es un cuchillo que rebana nuestros corazones, provoca un dolor que ni mil generaciones de hombres buenos podrían soportar. Nos ha traicionado al culparnos por haber encontrado en su mirada nuestra larga agonía cuando él se esconde entre las sombras como una pantera acechando a su presa. Insensible y despiadado, permite la muerte, la tristeza y el dolor. En cada persona ha germinado un extenso océano de lágrimas. Tanta devastación no encontrará paz en la tierra ni en el cielo porque más allá de las nubes sólo habita la mentira. ¡Desclava la espina hendida en el corazón!

Degradación sistemática, laberinto de cenizas. Es culpable de habernos creado como una especie enferma, de barro y lodo, de carne y hueso, de crimen y horror. La amargura de su alma ha provocado que su frágil creación acepte sus mentiras como verdades y espere feliz el momento de su muerte. No hay sabiduría ni arrepentimiento que heredar de él, sólo un paraíso lleno de excremento donde podremos vivir eternamente como parásitos rastreros moldeados a su imagen y semejanza.

Tú eres el enfermo, eres un gusano. Posees el corazón más penumbroso que haya existido. Posaste sobre el mundo maldad y sufrimiento. Y tus hijos, tu creación desolada, finalmente están cansados de ti.

La sabiduría se le ha agotado, su bondad de a poco se va extinguiendo. Ahora es un simple parásito rastrero alimentándose de nuestra putrefacción.

 

Kobda Rocha

Tu puntuación
(Votos: 2 Promedio: 3)

Royal Blood – Typhoons (2021)

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Puntaje del Disco: 7,5

  1. Trouble’s Coming: 8,5
  2. Oblivion: 7
  3. Typhoons: 8,5
  4. Who Needs Friends: 7,5
  5. Million and One: 7
  6. Limbo: 6,5
  7. Either You Want It: 6,5
  8. Boilermaker: 8,5
  9. Mad Visions: 7
  10. Hold On: 7,5
  11. All We Have Is Now: 8

Desde que se dieron a conocer en sus inicios, pasando por su segundo trabajo, How Did We Get So Dark? (2017), siempre resulto admirable la energía y empuje que el dúo conformado por Mike Kerr y Ben Thatcher ha tenido, sin embargo, el año pasado con su tercer material y el más ambicioso de su carrera, Typhoons, se vislumbran nuevos horizontes para la banda del sur de Gran Bretaña.

A diferencia de sus anteriores lanzamientos Royal Blood trabajó en la producción con el reconocido Josh Homme (Queens of the Stone Age) y con Paul Epworth, quien cuenta en su curriculum haber trabajado con Adele, así como con Paul McCartney, Bloc Party, Foster The People, entre otros. Como resultado la música electrónica gana terreno dejando de lado el hard rock violento y sus cambios de ritmo característicos.

A diferencia de sus antecesores Typhoons podría sonar en la mitad de una fiesta y sería agradable para todos, y también hay que reconocer que en cierto punto es una obra que sabe dar muestra de una evolución de una Royal Blood a la que se le estaba terminando la fórmula en 2017, el problema aquí resulta en que no cuenta con composiciones tan fuertes como en sus primeros discos y tampoco es tan consistente a nivel general. Resultan imperdibles temas como «Boilermaker», manteniendo la esencia construida con sus dos primeros discos, la bailable “Typhoons” con sus influencias de Queens Of The Stone Age, los beats fluidos del primer sencillo “Trouble’s Coming” y el cierre con cosas de Radiohead en “All We Have Is Now”.

Sin perder su estilo y fuerza característica Royal Blood se vuelca en este trabajo a las pistas de baile mezclando los explosivos riffs del bajo de Kerr y la demora batería de Thatcher con los sintetizadores y los Coros digitalizados tomando una opción funcional y lógica en lugar de un cambio rotundo, aunque seguramente una buena parte de sus fanáticos de la primera hora igual los crucifiquen por vendidos.

F.V.

Tu puntuación
(Votos: 1 Promedio: 3)

Cenagoso Corazón

Me asalta repugnante penitencia

de mísera desdicha como un trueno,

posando su mugrienta pestilencia

en mi enlutado corazón de cieno.

 

Habita en mis entrañas un enjambre,

mi pecho es torbellino tempestuoso,

mis ojos han cubierto de cochambre

un légamo negruzco y pantanoso.

 

Encuentro mis sonrisas enlamadas,

mis sueños bajo charcos de pecina

y están mis esperanzas enlodadas,

bañadas de miseria peregrina.

 

Mi cuerpo troquelado con horrura,

mis manos expeliendo del marjal,

cubierta mi existencia de amargura,

mi vida es horroroso tremedal.

 

Mi alma es asqueroso atascadero,

cadáver descompuesto, mansuefacto;

mi mente es turbulento y sucio estero,

enteco, inútil leño torrefacto.

 

Flotando en vomitivos barrizales,

henchido estoy de hediondas fetideces,

hundido en apestosos cenagales,

inmerso en repulsivas sordideces.

 

Infausto, vil, aciago, y viejo guango,

tan leso de inmundicia en lo bascoso,

un rancio y ruin tarquín de limo y fango,

lo vómico en las heces de lo astroso.

 

Revuelco en gran marisma porquerías,

mefíticos desfiles de terrores,

deyecto entierro en las cochinerías

mis fétidos pesares sinsabores.

 

El día que se acabe mi existencia

y vuelva el barro al barro maloliente,

será mi negra tumba una insolencia

contra el planeta y su maldita gente.

 

Del camposanto al lodazal profundo,

sin más sepulcro que el fangal inmenso,

me hace cosquillas la maldad del mundo

y hago concomio del dolor intenso.

 

Kobda Rocha

Tu puntuación
(Votos: 1 Promedio: 5)

Spirit – Spirit (1968)

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Puntaje del Disco: 9

  1. Fresh-Garbage: 8,5
  2. Uncle Jack: 9
  3. Mechanical World: 8,5
  4. Taurus: 9
  5. Girl in Your Eye: 9
  6. Straight Arrow: 8
  7. Topanga Windows: 8,5
  8. Gramophone Man: 8
  9. Water Women: 8
  10. The Great Canyon Fire in General: 8,5
  11. Elijah: 9

Una gran recomendación de Motorik. Hacía mucho no escuchaba un grupo de estas características. Y con esto me refiero a un grupo yankee sesentoso, que pregona Rock Psicodélico (en plena época del Flower Power claramente), pero que además lo combinan con influencias jazzeras. Todo eso y mucho más se puede escuchar en el álbum debut de Spirit, que lleva su propio nombre.

Cuando escucho a Spirit siento que estoy escuchando una mezcla entre la versión de Pink Floyd que tenía a Syd Barrett en sus filas, combinado con grupos bien psicodélicos como Tomorrow sumado a una pisca de originalidad de Frank Zappa.

La gran fortaleza de su primer disco es que no solo desparraman su estilo de gran manera, sino que ofrecen un trabajo muy sólido. Tenemos temas psicodélicos de excelentes melodías como “Uncle Jack” y “Girl in Your Eye”. Y tenemos a “Taurus”, con una intro de guitarra que es muy pero muy parecida (demasiado) a la de “Stairway to Heaven”. Y por la cual luego Spirit demandaría a Zeppelin por plagio. Pero evidentemente Led Zeppelin fue el que le terminó sacando más rédito a esas líneas de guitarra. Ya que “Taurus” quedó solo como una hermosa interpretación acústica.

Y siento que eso también se traduce en el resto del disco. Ya que Spirit como álbum es excelente, muy disfrutable, pero Spirit parece un grupo nacido de las sombras del resto de las bandas que sonaba en aquella época. Como si les faltara un punch adicional para separarse del resto y terminar de explotar sus propias canciones. Por ejemplo, “Mechanical World” suena muy parecido a “Alabama Song (Whisky Bar)” de los Doors.

Esto no quiere decir que Spirit sea una banda del montón de los sesenta. Al contrario, el rock psicodélico que desarrollan es impecable. Y su despliegue incluso se puede disfrutar en los más de 10 minutos de “Elijah”. Así que si buscan un excelente disco de una banda no tan popular de los sesenta ésta es una buena alternativa.

Persy

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(Votos: 3 Promedio: 4.7)

La especie decadente

Víctor Cota seguramente habrá creído que, si todos los profesionales y expertos de todas las diferentes áreas del conocimiento humano aceptaran abierta y oficialmente que la estupidez humana existe, el mundo sería ―si no más próspero, al menos sí― más sincero.

Es un hecho, la estupidez existe. Por consiguiente, la gente estúpida también existe. Víctor Cota tenía razón; el problema con el mundo hoy en día es que la absurda idea de que todos somos iguales, de que todos valemos lo mismo, de que todos podemos hacer cualquier cosa, es una posición recurrente en nuestro desempeño social. Y digo social porque en lo moral no estamos del todo convencidos, lo que es peor porque se ejerce una actividad sin creer plenamente en ella. Lo mismo sucede con las religiones, los partidos políticos y el cine hollywoodense; ninguno nos convence al cien por ciento, pero igual los ejercemos deliberadamente (acaso inintencionadamente).

Esto no podría ser menos que erróneo. No podemos pensar que un ciego y un mudo son iguales a un sordo y a un sidoso, y que ellos son iguales a un inválido y a un anciano, y que todos ellos son iguales a un infante y a un abogado e, incluso, a un atleta y a una prostituta. Es explícitamente obvio que todos son diferentes entre sí y, por lo tanto, deben desarrollar roles sociales totalmente diferentes. La cuestión es que nadie se atreve a decirlo ni, lo que es peor, a aceptarlo públicamente. Muchos lo piensan lo creen lo saben, pero lo reservan para sus introspecciones. Sin embargo, si alguien lo dice, aunque la mayoría esté de acuerdo, todos dirán que está mal, que no debe ser así. Todo el mundo defiende la premisa de la igualdad, aunque nadie la cree cierta.

Así como hay ciegos que se desempeñan como ciegos y obesos que se desempeñan como obesos, también hay estúpidos que se desempeñan como estúpidos. Hemos optado por llamarlos gorditos y débiles visuales o llenitos y personas con capacidades diferentes; los ancianos son personas de la tercera edad o adultos mayores; las prostitutas son mujeres de la calle o damas públicas; los pobres son personas con bajos recursos. A todos ellos se les cambia la denominación para evitar todas las implicaciones y, por supuesto, también todas las responsabilidades que pudieran suscitar para sí o para otros ―sobre todo para las instituciones políticas―, aunque ¡claro! a nosotros nos dicen que es para ser iguales.

Es bastante irónico decirle gordito a un obeso o decirle persona mayor a un anciano, sin embargo, cuando menos, se reconoce su existencia; sí, una existencia bastante degradada ―pues, como afirma Ngozi Adichie, evitar llamar negro a un negro es más ofensa para él que simplemente llamarlo negro sin dar mayor atención a ese detalle, pues la carga despectiva no está en la palabra (la cual sólo adjetiva su piel) sino en la percepción semántica que alguien tiene de ella―, pero al menos se reconoce su existencia. En cambio, los estúpidos son ignorados por completo. Y en este mundo no hay mayor barbaridad que pretender absueltamente que todo un grupo social no existe.

Imaginemos que se ignora la existencia de los criminales, que pretendemos por un día que no existe la gente malvada (aunque sepamos que sí, pero sólo pretendemos que no); seguramente sería el día en que se registren los índices más altos de delincuencia. Tal vez eso es lo que hacen los personajes que ejercen el poder político, simplemente ignoran la existencia de los pobres y ya ¡asunto arreglado!

Víctor Cota denuncia esta conducta y sugiere a los profesionales que se estudie de cerca el fenómeno de la estupidez. Entonces, uno no puede dejar de preguntarse «¿y para qué, con qué fin?» y formular conjeturas sobre las intenciones que él habrá tenido. Mi hipótesis, aunque no es la única que puedo formular pero sí es la única que quiero creer como posible ―aunque sea en mínima medida―, es la siguiente:

Divertimento puro. Diversión y nada más. Si uno viera a los psicólogos enfocando sus recursos en explicar la estupidez, no habría más opción que echarse a reír intensamente. La pobreza se ha explicado mucho, se le comprende y hasta se sabe cómo puede solucionarse; y, de todos modos, no se ha hecho nada. Lo mismo con el fanatismo, el narcisismo, el nepotismo, el cainismo, la corrupción, la misantropía y tantas otras. ¿Cuál sería, entonces, la diferencia con la estupidez? ¿Para qué serviría explicarla si, de cualquier forma, no se haría nada para solucionarla? Pues, sencillamente, para echarse a reír.

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